¡En lo que usaré mi 10%!

Si queremos cambiar Chile, que crezca con igualdad, debemos dejar de ser commodities dependientes e invertir más fuerte que nunca en emprendimientos. Quizás hoy los vean como pequeños, pero tienen una altísima probabilidad de convertirse en grandes empresas del mañana.



Nadie quedó indiferente con la modificación legal que permite retirar hasta el 10% de los ahorros previsionales obligatorios a los chilenos. En cada grupo de Whatsapp, almuerzo de domingo o conversación casual, se hablaba del famoso 10%. Si bien el espíritu de la tan discutida y, a la vez, polémica ley es ser un apoyo justo para quienes se han visto afectados con la crisis generada por la pandemia, hay otros que están haciendo el cálculo de cómo ahorran impuestos o generan ganancias llevando el dinero a un APV, otros pensando en arreglar su casa y no son pocos los que se darán un gustito con un viaje a Miami o comprando la Playstation 5.

Dejando de lado estas últimas banalidades, quiero confesar lo que yo haré con mi 10%. Y no hablo solo del posible 10% de mis ahorros en pensiones, sino que con el 10% de mis ingresos. Hace 15 años que me he dedicado a trabajar junto a emprendedores y sus startups. Con todo lo que he conocido en este tiempo, soy un convencido que hay talento de sobra en Chile para exportar tecnología a nivel mundial.

Creo que la inversión en estas compañías emergentes sin duda es mucho más rentable y no solo en lo económico, sino que también en lo social porque conllevan beneficios que trascienden los negocios. Estas empresas del futuro, las startups chilenas que son innovadoras, de alto crecimiento, generadoras nuevas fuentes laborales, nos ayudan a construir un nuevo Chile con una economía basada en conocimiento científico-tecnológico.

Si queremos cambiar Chile, que crezca con igualdad, debemos dejar de ser commodities dependientes e invertir más fuerte que nunca en emprendimientos. Quizás hoy los vean como pequeños, pero tienen una altísima probabilidad de convertirse en grandes empresas del mañana. ¿No partieron así también Cencosud o Falabella, como un pequeño emprendimiento familiar? Y ahí vemos los resultados, con Chile como una potencia del retail en Latinoamérica.

Ahora las empresas del mañana se llaman NotCo, que mejora nuestra salud con alimentos de origen vegetal diseñados por inteligencia artificial. Se llaman U-Planner, que mediante algoritmos matemáticos y big data mejoran la calidad de la educación superior. Se llaman Burn to Give, una aplicación que te ayuda a quemar calorías, convirtiéndolas en alimento para personas necesitadas, con un gran impacto social o se llaman Simpliroute, que colabora con su solución de última milla, sobre todo ahora, en tiempos de pandemia, para que miles de pymes puedan hacer un despacho eficiente para poder seguir vendiendo sus productos.

Por esto seguiré usando mi 10% ahorrado en mi AFP y también el 10% de mis ingresos para invertir en emprendedores y creo que los que no nos encontramos afectados mayormente por la crisis, deberíamos invertir cada vez más en las empresas del futuro. De esa forma, comenzaríamos a construir un nuevo país. Un Chile que invierte en sus talentos científico-tecnológicos, un Chile que quiere dejar de depender de commodities, un Chile que genera empleos, un Chile que apuesta por las ideas los sueños de sus compatriotas, que levantarán al país y saben que nada es imposible.

-El autor es partner en Alaya Capital

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-por Claudio Barahona-

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