¿La educación para cuándo?




Por Magdalena Vergara, directora ejecutiva de Acción Educar

Gabriel Boric, en el debate de las primarias presidenciales de Apruebo Dignidad, declaró que es inentendible que los malls estén abiertos y las escuelas cerradas. Muchos nos venimos haciendo esa misma pregunta hace mucho tiempo y hemos hecho esfuerzos para darle solución. Sin embargo, nos encontramos con algunas trabas lamentables, que en parte han venido de diputados y alcaldes (electos y en ejercicio) de la propia coalición del candidato. Un paso importante sería que Boric lograra unir a su conglomerado bajo la convicción de abrir presencialmente las escuelas (por supuesto, muchos alcaldes oficialistas erróneamente también se han negado).

El discurso unificado en esta materia, no es trivial. Los discursos contradictorios y desinformados no hacen más que dañar la confianza y afectan el proceso de retorno. Por eso es tan grave la negativa de autoridades, del Colegio de Profesores, o de aquellos que teniendo un ámbito de influencia han decidido ponerse en el rol de contradecir cualquier intento del Mineduc por la reapertura. Así también las señales confusas que se generan desde el Plan Paso a Paso. De esta forma es como llegamos a la incoherencia de que los padres vean a Fantasilandia como un lugar seguro y no así las escuelas.

El segundo semestre se presenta como una nueva oportunidad para darle realmente la prioridad a la educación y para que aquellos establecimientos que no han vuelto de forma presencial se preparen adecuadamente. Pues sí, por muchos esfuerzos que hagamos, las brechas, el rezago en los aprendizajes y la salud mental no se solucionan con la educación a distancia.

Para hacernos cargo de esto, debemos dejar de lado los argumentos generalizados e ir a lo particular. No todos los colegios tienen problemas de infraestructura, de recursos o tienen estudiantes de comunas diversas y alejadas, debemos ser capaces de identificarlos y buscar soluciones concretas para ellos. Tampoco todas las comunas del país están en cuarentena, ni podemos reducir la discusión a la situación de la Región Metropolitana.

Los alcaldes tienen un rol fundamental en esto que no pueden seguir eludiendo. Luego de un año y medio en pandemia durante los cuales hay municipios que no han abierto en ningún momento, o que a pesar de no estar en Fase 1 mantienen sus escuelas cerradas, no podemos aceptar más excusas. Hace falta un trabajo en terreno con las comunidades, de manera de identificar sus necesidades, responder a sus inquietudes, dar seguridad, confianza, y poder adaptar las exigencias de los protocolos y medidas a la realidad de cada establecimiento. Parte del problema que se evidencia en ciertos municipios es la falta de contacto y conocimiento que se tiene con sus comunidades, lo cual sin duda es aún más complejo. Con todo, el deber de los alcaldes es darles la mejor educación a sus estudiantes y para ello, el punto de partida es abrir.

Estas semanas previas al término del primer semestre son fundamentales para poder prepararse, llevar adelante los diálogos con la comunidad y definir protocolos. Tenemos muchas experiencias exitosas, más de 3.800 colegios siguen abiertos, además se han entregado orientaciones y se han formado consejos locales con actores del territorio que pueden ayudar a levantar algunas de las problemáticas.

No podemos seguir dejando a la educación a la orden del día. El segundo semestre las escuelas y jardines deben abrirse, y para ello debemos partir trabajando hoy, pues ya estamos tarde.

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