Transición energética



SEÑOR DIRECTOR:

En el marco de la visita del Presidente Boric a Alemania y en la declaración conjunta con el canciller Scholz sobre un “club del clima”, no quedan dudas de que el esfuerzo y la cooperación internacional son fundamentales para abordar la crisis climática. Es significativo que un país como Chile presida esta instancia, ya que, al igual que la región, serán claves para avanzar en esta transición, gracias a la dotación de recursos que poseen. Contar con estos recursos puede ser una oportunidad para hacerle frente a una inserción comercial desigual.

En 2022, Chile importó cerca de 3.070 millones de dólares desde Alemania, mientras que exportó 1.181 millones de dólares. Además, el 76,8% de las exportaciones alemanas a Chile fueron manufacturas con un contenido tecnológico medio o alto, mientras que el 96,9% de las exportaciones chilenas a Alemania fueron productos primarios o manufacturas basadas en ellos. En la declaración conjunta se afirma que este proceso “garantizará buenos empleos industriales para todos los países”.

Para que esto sea cierto, es necesario tener presente esta relación desigual y utilizar los recursos clave para la transición energética, a fin de fomentar un proceso de industrialización. De lo contrario, persistirá una relación de dependencia y estancamiento productivo como resultado de la especialización en productos primarios. Las políticas planteadas por el gobierno en torno a la Estrategia Nacional del Litio y la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde deben mantener este enfoque, a fin de avanzar en la participación en las cadenas globales de valor en sectores con mayor valor agregado y reducir las brechas productivas con los llamados países avanzados.

Ignacio Silva Neira

Director ejecutivo Observatorio de Políticas Económicas, investigador asociado Escuela de Economía y Derecho de Berlín

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