Una recuperación económica parcial…a nublado

A simple vista, parecería que la economía se encuentra en una trayectoria que permitiría recuperar completamente lo perdido en materia de nivel de actividad económica. Desafortunadamente, esta sería una lectura incorrecta.



El Banco Central (BC) presentó la semana pasada su Informe de Política Monetaria (Ipom). El ente emisor revisó a la baja su proyección de crecimiento para el presente año, desde un -5% estimado en septiembre pasado a un -6%. Sin embargo, para el año 2021, el BC espera una recuperación del ritmo de crecimiento a un 6%, por sobre el 4,5% esperado previamente. El BC estima que esta trayectoria de crecimiento permitiría cerrar la brecha producto, la diferencia entre el nivel de PIB efectivo y su nivel potencial, hacia la segunda mitad del 2022.

A simple vista, parecería que la economía se encuentra en una trayectoria que permitiría recuperar completamente lo perdido en materia de nivel de actividad económica. Desafortunadamente, esta sería una lectura incorrecta. En su presentación en el Senado, el presidente del BC señaló que “…respecto de lo que se proyectaba en septiembre de 2019, la combinación de la crisis social y la crisis del Covid-19 habrán hecho perder casi 10 por ciento del nivel de PIB hacia el año 2022.” Es decir, el BC espera una pérdida permanente en el nivel del PIB respecto de la trayectoria esperada en septiembre de 2019 equivalente a 26.000 millones de dólares por año.

Las consecuencias de una pérdida permanente de PIB de esa magnitud son significativas. Desde la perspectiva fiscal implica una pérdida de recaudación estructural de más de 5.000 millones de dólares por año. Un punto de referencia respecto de la pérdida en recaudación, la reforma de pensiones presentada por la administración pasada consideraba un gasto público adicional de cerca de 1.500 millones de dólares al año en régimen.

Una recuperación económica parcial, con efectos permanentes en el nivel de actividad económica como los estimados por el BC, implica también una fuerte pérdida en materia de empleo y salarios para las familias. El BC advierte en el Ipom que la tasa de participación femenina ha disminuido significativamente y que la recuperación del empleo se ha concentrado en ocupaciones no asalariadas o asalariadas informales. Si a esto le sumamos las tendencias en materia de automatización que podrían intensificarse en el futuro, el escenario se torna particularmente complejo.

Y los menores niveles de ventas, asociados a un menor nivel de actividad económica permanente, empeoran los indicadores financieros de las empresas y por lo tanto reducen su capacidad de recuperación y crecimiento, especialmente en el caso de las Pymes.

Es indudable que parte de la pérdida permanente en el nivel de actividad señalada por el BC se asocia a una caída significativa en la inversión. El crecimiento promedio anual esperado para la inversión para el trienio 2020-2022 era 4% en septiembre de 2019. Hoy es de -0,6%. Y parte de la pérdida se debiese explicar por una caída en la productividad. Una señal de alerta en esta dimensión es que las estimaciones del Comité del PIB Tendencial del Ministerio de Hacienda indican una baja no solo en el nivel de la productividad, sino que también en su crecimiento esperado.

En un contexto como el antes descrito, el aumento en el precio del cobre ha sido una noticia muy positiva. Un mayor precio del cobre mejora la situación fiscal y la de aquellos sectores ligados a la actividad minera. Pero no nos olvidemos que el gran impulso del súper ciclo del precio del cobre pasado se dio por su efecto en la inversión minera. El súper ciclo del precio del cobre gatilló una fuerte inversión minera de reposición de producción que tuvo un efecto amplificador muy significativo sobre el resto de la economía. Hoy no se vislumbra un ciclo similar en materia de inversión minera por lo que el impacto de los mayores del precio del cobre en la actividad económica sería menor.

¿Qué podemos hacer en este contexto? En el cortísimo plazo se debe trabajar arduamente en contener posibles rebrotes y en evitar mayores pérdidas de capacidad productiva. El saber que eventualmente contaremos con una vacuna para enfrentar la pandemia le da al gobierno un mayor espacio de acción.

Del análisis del BC se desprende que los instrumentos que ha planteado el gobierno en materia de recuperación económica no serán suficientes para recuperarnos completamente. Y el cuadro será aún más complejo si en el Congreso siguen avanzando proyectos que no respetan el marco institucional y/o no consideran sus efectos en el crecimiento y en la creación de empleos.

En este escenario se requiere un esfuerzo por parte de todos los actores políticos. Es posible construir una agenda con iniciativas que permitan potenciar la productividad, el emprendimiento y la innovación, acelerar el desarrollo sustentable y potenciar el capital humano. El hecho de que estemos entrando en un proceso de discusión constitucional no implica que no podamos ir construyendo acuerdos. La propia discusión constitucional se vería beneficiada en un escenario de menores nubarrones para el crecimiento en el horizonte.

** Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile

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