Zoom a la muerte

A medical student returned from Bangladesh stands on a balcony as she looks at others leaving after completing 14-days of quarantine at a hotel during a government-imposed nationwide lockdown as a preventive measures against the spread of the COVID-19 coronavirus, in Srinagar on April 3, 2020. (Photo by Tauseef MUSTAFA / AFP)



Recientemente, el sicólogo Daniel Goleman utilizó el término “pandemia del miedo” para describir el fenómeno que nos ha capturado emocionalmente con ocasión del Covid-19. El miedo se ha propagado en una forma tanto o más vertiginosa que el propio virus, de la mano de una estadística diaria de contagiados, enfermos críticos y muertos que tiene lugar con rigurosa puntualidad no solo en Chile, sino que en todo el mundo. Se trata de la primera epidemia que se transmite en vivo y en directo por los medios de comunicación y redes sociales viralizando el temor, en lo que algunos han llamado infodemia.

Han aparecido neófitos epidemiólogos y viscerales alcaldes abrumados por la contingencia, proponiendo drásticas medidas sin aquilatar las ventajas y desventajas de ellas. Es más, se ha intentado simplificar la discusión con un claro objetivo político, suponiendo que hay que optar entre salvar vidas o salvar la economía. Es preocupante esa infantil aproximación binaria. La ciudadanía sabe bien, y si no, así lo ha comenzado a percibir, que las consecuencias económicas de la crisis sanitaria pueden ser devastadoras. De allí la importancia del actuar prudente pero a la vez sistemático del gobierno y la fortaleza institucional de Chile. Ello minimizará el colapso del sistema sanitario y a la vez mitigará las inevitables consecuencias económicas. Es la hora de los expertos y de la unidad. Es la hora de autoridades actuando con responsabilidad y templanza, y no en busca de simpatía o popularidad.

En la obra magna de Séneca, Cartas a Lucilio, parte de las cuales un entrañable amigo, José Luis Ramaciotti, recopiló y tradujo del latín bajo el título “Cartas sobre la muerte”, el filósofo y político romano aborda desde una perspectiva experiencial la calma del espíritu, la fortaleza, la perseverancia y, por cierto, la preparación para la muerte. Es así como en una de ellas -carta XXX- nos dice con acierto que “si quisiéramos distinguir las causas de nuestros miedos encontraríamos que algunas son reales y otras solo aparentes. No tememos a la muerte, sino al pensamiento de la muerte, debido a que siempre estamos a similar distancia de ella”.

En estos días en que el miedo se apodera de todos y se implementan intensas medidas de distanciamiento social, hemos recurrido a herramientas tecnológicas para comunicarnos y remedar contactos reales con contactos virtuales. Una de ellas es la hoy popular aplicación Zoom. La ironía que esconde su nombre es llamativa. Zoom significa acercar y amplificar. ¿No será acaso que fruto de nuestros miedos hoy le estemos haciendo zoom a la muerte, zoom a la pandemia? No pretendo minimizar la pandemia y sus peligros, sino alertar sobre la necesidad de un actuar racional para enfrentar y superar la misma. Ya lo decía Séneca: “si hay que temer a la muerte hay que temerla siempre; pues, ¿qué momento de nuestra vida está realmente sustraído a ella?”.

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