“Cancillería ausente e inconsulta”: Ex ministros de RR.EE. critican gestión de Ampuero y la política exterior del gobierno

Autor: Claudia Soto

Cinco ex cancilleres abordaron en La Tercera la decisión del Ejecutivo de no suscribir a dos acuerdos internacionales en los últimos tres meses: el tratado medioambiental de Escazú y el Pacto Migratorio. Según ex titulares de Exterior, estas determinaciones parecen confinar a Chile en posiciones de nacionalismo extremo y "nos ponen en un pésimo club de países”.


“¿Se da cuenta de lo que habría sido para nosotros, los que vivimos en el exilio, si los gobiernos de esa época, cuando salimos en masa y obligados, hubieran empezado con las restricciones, con tener una migración regular, de tener que llegar con una visa de trabajo y con todas esas cosas?”.

Las palabras del ex canciller Mariano Fernández reflejan la disconformidad de gran parte de los ex titulares de la cartera de Relaciones Exteriores, con la decisión que hace dos días tomó el gobierno de no suscribir el primer Pacto de Migraciones de Naciones Unidas, que ayer lunes fue firmado por 154 países en Marruecos. El tratado internacional comenzó a elaborarse hace meses y Chile fue parte del trabajo. De hecho, en la ceremonia de Marrakech se consideró una silla, con la bandera nacional, que finalmente no fue ocupada. La decisión de no adhesión fue de última hora.

La disposición del gobierno de Sebastián Piñera se suma a la tomada hace menos de tres meses atrás, cuando el 25 de septiembre pasado la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, informó que Chile decidió postergar la firma del Tratado de Escazú en la Asamblea de las Naciones Unidas, el cual apunta a mejorar el acceso a la información y  a la justicia en materia medioambiental, entre otros puntos.

En esa asamblea, sin embargo, el Mandatario había hecho eco de la política migratoria en la que trabajaba su administración, la misma que ayer no firmó.

En conversación con La Tercera, cinco ex ministros de Relaciones Exteriores -Heraldo Muñoz, Juan Gabriel Valdés, Soledad Alvear, Ignacio Walker, además de Fernández- analizan la manera en que el Ejecutivo está desarrollando su política internacional, el rol del canciller Roberto Ampuero y la imagen que podría comenzar a tener Chile por el “pésimo club de países” al que se acerca cada vez más.


Heraldo Muñoz

No asistir a la conferencia de la ONU y restarse a suscribir el Pacto sobre Migraciones me parece lamentable e inexplicable. Sostener que el documento restringe la soberanía de Chile cuando se establece que el acuerdo respeta las políticas y prioridades migratorias nacionales resulta sorprendente. Más aún, el argumento sin base que “migrar se transforma en un derecho humano” lo cual no existe en el documento ni en la doctrina. Distinto es el respeto a los derechos universales de los migrantes, como de todos los seres humanos.

Chile al no suscribir este pacto de cooperación política, que no es legalmente vinculante, hace perder credibilidad a Chile. Si a eso le sumamos que no suscribimos el Acuerdo de Escazú, el gobierno erosiona el compromiso histórico de Chile con el multilateralismo. El país merece una explicación.

Si queremos una migración ordenada, segura y responsable, este pacto nos ayuda en un marco de cooperación. No entiendo qué ha pasado. Me han llamado por teléfono desde la Conferencia en Marruecos para decirme ‘qué pena el asiento de Chile vacío’, junto con el de otros gobiernos de otros países, y que yo diría de dudosa compañía para el nuestro que siempre ha sido un líder.

Donald Trump se ha estado retirando de muchos acuerdos, restando de acuerdos multilaterales y quisiera pensar que no vamos en esa dirección, porque estar con Trump, con Viktor Orbán de Hungría, con los polacos, y gobiernos de ultraderecha no representa el sentido moderado y de liderazgo que ha tenido Chile.


Mariano Fernández

La primera reacción que tengo es de sorpresa, por la forma. El subsecretario del Interior anunciando la participación o no de Chile en un asunto de Naciones Unidas que es de la competencia de la Cancillería. Eso es bastante sorprendente. Escuché hoy las declaraciones del canciller, y son las declaraciones que se hacen después, cuando está todo sobre la mesa.

En segundo lugar, la razón de fondo es más sorprendente aún: los 13 gobiernos que anuncian que junto con Chile no van a estar en esto son en su mayoría gobiernos de extrema derecha, con mucha tendencia al racismo, con mucha tendencia a la polémica, a un nacionalismo exacerbado fuera de época, y por lo tanto yo creo que no es un buen argumento decir en la compañía que estamos.

Lo del Pacto Migratorio es absolutamente un error. Son errores mayores que se pagan en el largo plazo. ¿Por qué? porque nosotros somos un país pequeño que hemos tenido una envergadura internacional importante. Para los países que no son las grandes potencias, el multilateralismo, es decir, las Naciones Unidas y los acuerdos regionales son la base fundamental de su posibilidad de participar en la actividad mundial. Países como Estados Unidos o Italia prefieren que estos organismos no existan y que las cosas se hagan de poder a poder. Volvemos a la edad media, estas cosas hay que cuidarlas mucho.

Yo creo que la Cancillería está bastante ausente de la política exterior de Chile y de una participación más inactiva de los temas que se están discutiendo hoy en el mundo.

 



Juan Gabriel Valdés

En realidad no parecen ser decisiones de la Cancillería. La negativa a suscribir el Tratado de Escazú fue anunciado por la ministra del Medio Ambiente, no por la Cancillería. La de ayer, de rechazar el Pacto Migratorio, -otra decisión primitiva y defensiva-, fue anunciada por el subsecretario del Interior y los argumentos jurídicos de la decisión -todos artificiales- parecen venir de abogados del Ministerio del Interior. El Canciller se ha limitado a repetir lo que ya se conocía. ¿Donde está la Dirección jurídica de la Cancillerìa? La Cancillerìa no está en ninguna parte.

No es cómodo para un ex Canciller criticar la tarea de un Canciller en ejercicio. Pero cuando hay, como ahora, un cambio radical de la política de Estado que Chile ha mantenido históricamente en materias multilaterales, no cabe más que el debate público. El ministro es quien debe hacer públicas las decisiones del Presidente de la República y explicar cómo piensa ejecutarlas. Esto es más importante aún cuando estas decisiones parecen confinar a Chile en posiciones de nacionalismo extremo. No se puede confundir la diplomacia con la clandestinidad.

No hay absolutamente nada en esos acuerdos que fuerce a Chile en su legislación interna. Pero al adherir a ellos nos sumábamos una tendencia civilizatoria ¿Debemos ahora entender que Chile se opone a que las comunidades sean informadas, participen, y puedan recurrir ante la justicia situaciones que les afectan y dañan gravemente el medio ambiente? ¿Debemos entender que no es importante para Chile sumarse a las ideas que contiene un pacto migratorio en el que se lucha contra la trata de personas, entre muchas otras aberraciones que se cometen ante la ola migratoria que vive el mundo entero?

Chile nunca se identificó con la pequeñez, el miedo a la demanda y la ignorancia respecto al funcionamiento del sistema internacional. Esa ola actual de puerilidad nacionalista no corresponde a lo que fue Chile. Y la repetición de falsedades no lo arregla. Hay que decirlo una vez más: No es verdad que el Pacto afecte nuestra capacidad de tener una política migratoria. La repetición de esta falsedad podrá engañar a muchos pero no lo hace cierto.


Ignacio Walker

Lo que ha pasado con los dos tratados son decisiones bastante inconsultas.

Nadie discute que el Presidente de la República, en su calidad de jefe de Estado conduce la política exterior, pero hay instancias para discutirlo, como las dos comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara, el consejo de Relaciones Internacionales, el consejo de ex ministros de Relaciones Exteriores. En ninguna de esas instancias se han discutido esos temas.

Yo encuentro particularmente grave que no se vaya a firmar el Pacto sobre Migraciones, porque es un tema que se lleva cuatro años discutiendo, no es algo que surja de la noche a la mañana. Hace seis meses que el texto está disponible pero recién ahora, cuando incluso parte de la delegación estaba en Marruecos, nos enteramos por la prensa de que el gobierno no lo va a suscribir.

En tercer lugar, no hay ningún derecho humano a la migración establecido en ese pacto. No es la migración un derecho humano, por lo tanto, todo lo que se ha dicho en esa materia no tiene sentido, no tiene asidero. Respeta la soberanía de los países para regular el tema de las migraciones. Por lo tanto, tampoco es cierto que priva a los países de este derecho elemental.

Nos coloca en un grupo de países, como Polonia y Hungría, que son cada vez más regímenes autoritarios, como Donald Trump y Matteo Salvini, que son característicos de posturas nacionalistas y xenófobas, antimigraciones. Nos pone en un pésimo club de países, en vez de estar con Francia, Alemania, España que sí van a suscribir el pacto. Me parece muy mal y me pregunto si el gobierno esto lo hizo por razones sustantivas, después de mucha reflexión, o lo hizo para ganar un par de puntos en las encuestas.

Sobre Ampuero tengo una opinión, pero me la guardo.



Soledad Alvear

Chile ha tenido un privilegio a nivel internacional muy grande, incluso cuando se tuvo que tomar decisiones clave como apoyar o no la guerra de Irak, uno de los argumentos que Chile esgrimió en ese momento fue la importancia del multilateralismo, de los tratados internacionales. La ausencia de Chile de la suscripción de los dos tratados se aleja de una tradición marcada por el dialogo y la cooperación internacional, razón por la cual, no comparto la decisión tomada por el gobierno.

Creo que hay voces muy simplistas que hacen afirmaciones que realmente no corresponden a la realidad. Este es un diálogo en el cual Chile había participado hasta hace poco tiempo atrás. Me extraña que no se hayan hecho los reparos en su momento. No parece muy presentable frente a la comunidad internacional que Chile resuelva no asistir, y que el puesto de Chile, con la bandera de Chile, esté en una silla vacía. Eso es algo que me choca por el rol importante y el prestigio de Chile en el ámbito internacional.

Sobre el rol del canciller, en esas dos materias (Pacto Migratorio y de Escazú) ha existido un error que afecta a nuestra política exterior. 

Yo diría que de verdad ha faltado una política exterior más activa. Puede ser que los primeros meses de este gobierno se haya puesto demasiado la atención en el Tribunal de La Haya, que por cierto es muy importante, pero junto con ello es importante tener una política exterior clara y no entiendo estas últimas decisiones.


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