“Contra recaudación”: director médico de Clínica Las Condes devela modelo de pago a doctores en declaración por conflicto judicial

Rodrigo Mardones, director médico de Clínica Las Condes (CLC). Fuente: Instagram @dr.rodrigomardones

El director médico de Clínica Las Condes (CLC), Rodrigo Mardones, prestó declaración ante el 21° Juzgado Civil en el marco de la demanda que presentó el anestesiólogo Rodrigo Diaz en contra de la compañía, exigiendo mayor transparencia en los pagos. Aquí señaló que el pago a los médicos se realiza una vez que CLC consigue cobrar la prestación de servicios a sus pacientes. Antes la clínica contaba con un beneficio de confirming bancario a través de BCI, el cual generó "entre el cuerpo médico la falsa sensación de que la recaudación de estos dineros ocurría en el 100%", explicó.


El pasado 11 de noviembre, el director médico de Clínica Las Condes (CLC), Rodrigo Mardones, prestó declaración ante el 21° Juzgado Civil en el marco de la demanda que presentó el anestesiólogo Rodrigo Diaz en contra del centro de salud privado exigiendo mayor transparencia en los pagos.

El presidente de CLC, Alejandro Gil -pareja de la controladora de CLC, Cecilia Karlezi- tiene plena confianza en Mardones, según sus pares, quien se desempeña en la compañía desde mayo de 2006. Bajo el liderazgo de Gil, la clínica se ha visto envuelta en una serie de conflictos. Ejemplo de ello son las fallidas querellas en contra de dos exgerentes generales y la demanda en contra del Fisco de Chile por impagos en la pandemia.

En su declaración, Mardones sostuvo que hace poco más de 10 años la administración de CLC solicitó al cuerpo médico modificar el modelo de cobranzas, unificando la cobranza de la cuenta clínica con la cuenta de honorarios médicos, ya que esta última hasta ese momento la realizaban los médicos en forma independiente o agrupados en sociedades de cobranza a los pacientes.

Para conseguir que todos los médicos accedieran a esta propuesta, CLC ofreció un modelo de anticipo de honorarios médicos a través de un modelo de confirming bancario, mediante el cual el Banco BCI factorizaba las facturas emitidas por esta actividad a una tasa de interés baja por un periodo de cuatro meses, después del cual, independiente de la recaudación efectiva, cancelaba al banco o, en aquellos grupos que no participaban del confirming, a las sociedades médicas. De esta manera, se generó entre el cuerpo médico la falsa sensación de que la recaudación de estos dineros ocurría en el 100% de los casos antes de cuatro meses, explicó Mardones.

“Esto se hacía evidente toda vez que, después de al menos un año de efectuados estos pagos y ante la no recaudación de ellos, Clínica Las Condes obligaba a la devolución de dichos dineros pagados ya definidos como incobrables y por supuesto no recaudados”, acotó.

“El problema de este sistema es que en esos 10 años los honorarios médicos estaban prácticamente en su totalidad respecto de los anticipos financiados por dineros de la compañía. Este factor, entre otros, habría contribuido en esos 10 años a un endeudamiento de aproximadamente 7,5 millones de UF a pagar por una estructura en parte de corto plazo casi imposible de abordar, de manera tal que, obligó a esta administración a poner término a este beneficio subvencionado y realizar la actividad de recaudación y pago como ocurre en la inmensa mayoría de las instituciones de ejercicio privado y valga la redundancia contra recaudación”, develó en su declaración.

En el mismo documento, Mardones sostuvo que se desempeña en CLC desde mayo de 2006. Además, ejerce el cargo de director médico desde octubre de 2020.

Incobrabilidad

La actividad hospitalizada presenta una complejidad mayor respecto al proceso de recaudación, pues a diferencia de la actividad ambulatoria no es inmediata, detalló Mardones. Por lo tanto, las gestiones de cobro comienzan una vez que la mandatada termina el proceso clínico que incluye normalmente una actividad quirúrgica en pabellón y una estadía hospitalizada, para las distintas cobranzas que deben efectuarse a posterioridad a la Isapres o aseguradoras correspondientes, luego a las compañías de seguros complementarias y finalmente a lo que se determina el copago o pago efectivo del paciente, dijo.

“Me consta que este proceso, al menos en lo que respecta a lo heredado de la administración anterior, tarda meses o hasta años en completarse. Una vez al mes, Clínica Las Condes, de lo que efectivamente ha recaudado y según establece el convenio marco, paga en la cuenta que es determinada por mi sociedad dichos montos”, añadió.

A su parecer, “existen dos factores presentes que hacen aún más compleja la recaudación efectiva de dichos montos: es el promedio del 10% de incobrabilidad equivalente a pacientes que finalmente nunca pagarán su cuenta, y en el último tiempo y ampliamente conocido por los medios periodísticos, el no pago de Fonasa, y el estado de las actividades de servicio público que prestamos como médicos de actividad privada a los beneficiarios de este respecto de nuestra actividad en la clínica”.

“Sin ir más lejos, existe una causa de cobranza por ya varios años de deuda efectiva por montos superiores a los $70.000 millones. Estos representan aproximadamente un 10% más de dineros que hasta ahora no han sido recuperado ni recaudado, destacando que en los años de pandemia dicho monto se incrementó en hasta tres veces. Como es sabido, en las etapas más críticas de la pandemia Clínica Las Condes estuvo cerrada para la actividad privada pura y se dejó que el 100% de su actividad perteneciera a pacientes del Estado subvencionados por nuestra gestión médica y en su mayoría hasta hoy no ha pagado”, concluyó.

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