El problema de los bots de Elon Musk en Twitter es extraordinario

Elon Musk se ha quejado durante años de la capacidad de Twitter para medir y gestionar las cuentas automatizadas que suelen producir spam. Foto: Susan Walsh/ AP

El director ejecutivo de Tesla, un tuitero habitual con casi 100 millones de seguidores, es "un caso atípico entre los casos atípicos'', dijo Darius Kazemi, un programador informático. Los investigadores señalan que la prominencia de Musk y su interacción con otros usuarios, así como los temas que tuitea, lo convierten en un imán para las personas que buscan difundir spam y otros contenidos sospechosos.




La batalla de Elon Musk contra los bots en Twitter es personal.

En las tres semanas transcurridas desde que Musk citó las cuentas falsas como razón para poner su planeada adquisición de Twitter Inc. “en espera”, los observadores y los participantes en el acuerdo han desconcertado sobre el pensamiento detrás de los comentarios del magnate. El tema no es nuevo para Musk, que se ha quejado durante años de la capacidad de Twitter para medir y gestionar las cuentas automatizadas en la plataforma que a menudo producen spam.

Sea cual sea su intención al plantear la cuestión, está claro que Musk ha tenido interacciones inusualmente amplias con los bots. Como tuitero habitual con más de 95 millones de seguidores, el presidente de Tesla tiene una mayor exposición y experiencia con cuentas falsas y de spam que la mayoría de los usuarios de la plataforma de redes sociales, según los investigadores. Una estimación dice que las cuentas de spam, falsas o inactivas constituyen la gran mayoría de sus seguidores.

Musk es “un caso atípico entre los casos atípicos”, dijo Darius Kazemi, un programador informático que ha pasado una década creando y estudiando bots, y actualmente es un ingeniero de software en Meedan, una tecnología sin fines de lucro que tiene como objetivo combatir la desinformación. “Su experiencia va a ser diferente no sólo a la del usuario promedio, sino a la de la celebridad promedio”, advirtió.

Musk no hizo comentarios al respecto. Twitter tampoco comentó este artículo, pero ha defendido su lucha contra las cuentas de spam.

Los investigadores dicen que la prominencia de Musk y su interacción con otros usuarios, así como los temas que tuitea, lo convierten en un imán para las personas que buscan difundir spam y otros contenidos sospechosos. Ha tuiteado casi todos los días durante los últimos cuatro años, y la mayoría de sus tuits son menciones o respuestas a otros usuarios, lo que anima a los buscadores de atención -tanto humanos como bots- a responderle.

Otras personalidades con un gran número de seguidores -como el expresidente Barack Obama, el cantante Justin Bieber y el futbolista Cristiano Ronaldo- no tuitean tan a menudo ni participan en esa cantidad.

El spam y las cuentas falsas son un problema que afecta a todo el sector y pueden causar conflictos a los anunciantes y malas experiencias a los usuarios. Las cuentas pueden ser difíciles de detectar y suelen estar gestionadas por bots, que son programas informáticos que pueden automatizar las publicaciones y las respuestas. Muchos bots han sido creados para lograr objetivos ilícitos, como difundir información falsa y engañar a la gente para que gaste dinero -comentan los analistas de tecnología y redes sociales-, pero otros tienen fines más benignos, como compartir noticias y alertas meteorológicas.

La repentina escalada de Musk en el tema de los bots, el mes pasado, hizo sospechar a los observadores que lo está utilizando como una táctica de negociación para bajar el precio en medio del desplome del mercado, o para salir del acuerdo de adquisición. Esto se debe, en parte, a que se ha quejado de las cuentas falsas en Twitter durante años, mucho antes de que acordara la compra de la plataforma a finales de abril, como parte de la cual renunció a la diligencia debida detallada en el acuerdo. En 2018, tuiteó: “Hay muchas cuentas falsas en Twitter caracterizadas por una alta proporción de seguidores/seguidos para que parezca que hay mucha gente real cuando no es así. Me pregunto por qué”.

El feed de Musk está inundado de tuits que divulgan productos, solicitan dinero e impulsan agendas políticas de lo que pueden ser bots, grupos coordinados o individuos. Las respuestas a un tuit reciente del empresario sobre programación informática, por ejemplo, promocionaban nuevas monedas digitales para los dueños de mascotas y la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queers. Algunos bots son transparentes, incluido uno cuya biografía dice que está automatizado para explicar los tuits con palabras más sencillas.

Las estimaciones externas sobre el porcentaje de cuentas falsas en Twitter varían, y todas se ven afectadas por la falta de acceso a los datos de la empresa. Pero sea cual sea el porcentaje global, los expertos del sector dicen que lo más probable es que sea mucho mayor en el caso de Musk.

Alrededor del 70% de los seguidores de Musk en Twitter son spam, falsos o inactivos, frente al 41% de todas las demás cuentas con entre 65 y 120 millones de seguidores, según una estimación realizada el mes pasado por SparkToro LLC, un fabricante de software de investigación de audiencias. En el conjunto de datos de la empresa, el usuario promedio de Twitter tiene menos de 100 seguidores y menos del 10% son cuentas falsas o de spam, de acuerdo al estudio.

Musk está “atrayendo tanta atención que la gente puede estar tratando de utilizarlo para encontrar objetivos para estafar”, declaró Kaicheng Yang, un científico de la computación y candidato al doctorado en la Universidad de Indiana que investiga la actividad de los bots en las redes sociales y ayudó a construir una herramienta de detección de bots llamada Botometer. “Si yo fuera un estafador, ¿me fijaría en el usuario promedio? No”, planteó.

A su vez, Twitter dice que lucha agresivamente contra las cuentas falsas y de spam, y que suspende y bloquea millones de usuarios cada semana. Hace tiempo que calcula que las cuentas falsas o de spam representan menos del 5% de su uso activo diario monetizable o de sus usuarios -la cifra, estimada recientemente en 229 millones, que destaca ante los anunciantes-.

Musk ha cuestionado esta estimación y ha expresado su sospecha de que la proporción real es mucho mayor. Recientemente calificó las normas de Twitter de “muy favorables a los bots”. El sábado llamó la atención sobre un tuit que sugería que el spam y los bots se utilizaban para “desinformar y dar noticias falsas contra de Elon”. La respuesta de una sola palabra de Musk al tuit, “Interesante”, obtuvo cerca de 20.000 likes.

Twitter se ha mantenido en su recuento. “No creemos que esta estimación específica pueda realizarse externamente, dada la necesidad crítica de utilizar información tanto pública como privada (que no podemos compartir)”, tuiteó el mes pasado el director ejecutivo de Twitter, Parag Agrawal, en respuesta a los comentarios de Musk sobre el aplazamiento del acuerdo debido a las dudas sobre las estimaciones de bots de la empresa. Musk respondió tuiteando un emoji de excremento.

“Cualquiera que utilice Twitter es consciente de que los hilos de comentarios están llenos de spam, estafas y un montón de cuentas falsas”, sostuvo Musk en una conferencia tecnológica llamada All-In Summit, a mediados de mayo.

Los ejecutivos de marketing han dicho que los anunciantes son conscientes de la presencia de cuentas automatizadas y de spam en las redes sociales -no solo en Twitter-, y que lo tienen en cuenta en sus estrategias y mediciones.

Sea cual sea la intención de Musk, los bots malintencionados y las cuentas falsas pueden suponer una amenaza en Twitter, por ejemplo, haciendo que un tema parezca ser tendencia o influyendo en el comportamiento, dicen los expertos en tecnología y redes sociales.

“De repente, algo que era falsamente popular se convierte en realmente popular”, comentó Sandy Carielli, analista principal de Forrester Research Inc. “Si bien no especularía sobre la motivación de Musk para plantear el problema, tiene razón en que es un problema”, concluyó.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.