La columna de Roberto Álvarez: “Modelos, historia y emprendimiento”

Brainstorming startup ideas on a window

"En la historia de Chile ha habido grandes empresarios que han generado trabajo, nuevas ideas, competido exitosamente en mercados externos muy exigentes y, la mayoría de ellos, han contribuido notablemente a nuestro crecimiento y a reducir la pobreza".



En mi generación, muchos pequeños querían ser Caszely, si eras colocolino. Si eras de la U, querías ser el Lulo Socias. Yo quería ser como el volante de Palestino 78, Manuel Rojas. Dependiendo de nuestras preferencias es la idolatría que profesamos. Algunas de mis compañeras querían ser como Madonna y algunos como Los Prisioneros. Eso es lo que se conoce como role models, son nuestros ejemplos a seguir e influyen en nuestras decisiones. Muchos niños dejan de lado sus estudios para emular a sus ídolos y quieren llegar a ser jugadores profesionales. Se cortan el pelo como ellos y luchan muy duro para un sueño improbable, pero que, si resulta, es de un retorno altísimo.

La literatura sobre determinantes del emprendimiento ha encontrado que estos modelos son importantes para la decisión de tener una empresa propia o trabajar como asalariado. La exposición a estos modelos, ya sea en la propia familia o en su vida profesional, aumenta la probabilidad de emprender. Incluso varios programas para incentivar el emprendimiento, en Chile y el resto del mundo, ponen en contacto a potenciales emprendedores con sus modelos. En este aspecto, sin embargo, tenemos una deficiencia grave. Haga el ejercicio de preguntarle a sus amigos o amigas por tres grandes militares de la historia de Chile y seguro que los apellidos de O´Higgins, Prat, Carrera o Rodríguez aparecerán raudamente. Haga lo mismo preguntando por tres grandes empresarios. La tendrá más difícil y, si algunos se recuerdan, probablemente será por acciones indebidas o poco éticas.

En la historia de Chile ha habido grandes empresarios que han generado trabajo, nuevas ideas, competido exitosamente en mercados externos muy exigentes y, la mayoría de ellos, han contribuido notablemente a nuestro crecimiento y a reducir la pobreza. No obstante, nuestros libros de historia siguen enfatizando las fechas de las batallas y los nombres de nuestros valientes soldados, en desmedro de nuestros valientes emprendedores. Es hora de remover ese sesgo y comenzar a darle un justo lugar a nuestros empresarios en nuestros textos de estudio.

Debemos ir enfatizando role models diferentes, sin la mezquindad de la ideología ni la generalización sesgada. Como en toda actividad, hay empresarios que no nos enorgullecen, pero la mayoría con inventiva y esfuerzo han hecho un inmenso aporte. Hay que rescatarlo y enseñarlo en los colegios, profundizarlo en las universidades. Eso requiere otros cambios sustanciales en como educamos a nuestros niños y niñas. El emprendimiento requiere innovación. La innovación se alimenta de la creatividad. Haga otro ejercicio con sus hijos e hijas, pregúnteles en que prueba o tarea les preguntaron por una respuesta novedosa para solucionar un problema. Somos buenos aplicando fórmulas de memoria y recordando fechas de batallas, así seleccionamos a los y las estudiantes para entrar a las universidades. ¡Cuánto talento y creatividad estamos dejando al margen!

El autor es profesor del Departamento de Economía FEN Uchile

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