Entre bocinazos, se escuchaba en la tarde del miércoles pasado en Pillanlelbún, camino a Temuco, “ya sabe, don José, aquí siempre tendrá su casa”. Otras voces decían “están invitados para cuando quieran” y “un abrazo y felicitaciones por lo conseguido”. Todos felicitaban a José Villagrán, presidente de Fedesur, que es una de las cuatro federaciones que componen la Confederación Nacional del Transporte de Carga de Chile (CNTC), de la cual él es su director secretario.

“Disculpa, es que quedé muy popular con este paro”, le responde el dirigente temuquense a Pulso Domingo minutos después de deponer la manifestación nacional camionera, mientras volvía a su casa luego de trabajar un mes en la logística e implementación del paro que afectó el abastecimiento de una parte del país.

“Todo Chile estaba con nosotros”, asegura Villagrán respecto a sus demandas. Cuando se le refuta su aseveración, retruca que “los que en octubre quemaron autos, el Metro, botaron monumentos de héroes, nunca serán amigos de los camioneros, es cierto, esa gente no nos apoya, pero sí la gente pobre que nos llevaba sopaipillas a las carreteras y que se sentían representados por nosotros, y nos relataban sus historias de miedo a la delincuencia”.

Sin embargo, ni siquiera entre ellos mismos los camioneros están juntos. Además de la CNTC, hay otras dos grandes fuerzas gremiales en el rubro, la histórica Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC) y la ligada a las empresas más grandes del rubro, Chiletransporte A.G. (ver detalles de cada organización en la página 10).

“La CNDC se fracturó con el paro camionero de 2008, porque Juan Araya -su presidente- decía blanco y el resto de los dirigentes, negro. La división de los camioneros la veo como un reflejo de la sociedad. En Chiletransporte están los más grandes, la CNDC dice que representa a los más chicos y nosotros estamos justo en el medio, tenemos empresas de todos los portes”, opina José Egido, vicepresidente de la CNTC.

Juan Araya, presidente de la CNDC, reconoce que “la movilización se fue de las manos, porque si bien fue convocada por la CNTC, al final fue organizada por los choferes mismos” y explica que “los camioneros siempre hemos estado divididos”.

En tanto, Víctor Manuel Jorquera, presidente de Chiletransporte -asociación que tiene entre sus socios a Sotraser, ligada a la familia Heller Solari; Transcom, ligada a Roberto Angelini y a otras 40 grandes firmas transportistas-, expresa que en su gremio quieren “visibilizar el conflicto, pero sin parar y cumpliendo la palabra que tenemos con nuestros trabajadores, la sociedad y nuestros clientes. Creemos en el Estado de derecho y en las libertades, por lo que no le vamos a poner la pistola en la cabeza a nadie para negociar, ni vamos a bloquear carreteras, ni vamos a quebrar los parabrisas, porque eso es vulnerar las libertades. En nuestros estatutos está que no vamos a utilizar el paro como negociación”.

El estilo confrontacional de la CNTC

El 5 de enero de 2008 a Sergio Pérez, presidente de la CNTC y en ese entonces dirigente de la CNDC, le quemaron un camión Mercedes Benz que contenía un estanque de combustible de 37 mil litros.

“La semana siguiente a esto, Juan Araya en una reunión en Constitución, dijo que un transportista había quemado su camión para cobrar un seguro, que era yo. A las semanas de esto, hubo un congreso nacional de la CNDC y le dije a Araya que su conducta fue impropia y que tenía que defender a todos los transportistas. A raíz de eso, varios dirigentes -entre ellos José Villagrán y José Egido- empezamos a entender que la dirigencia de Juan Araya, que es socialista, tenía un sesgo político, partidista e ideológico”, afirma Pérez.

El vicepresidente de la CNTC, José Egido, complementa que “Juan Araya, por su inclinación socialista, dividió al gremio y fue minimizando y expulsando a los socios que se oponían a su línea de trabajo. Así nació en 2008 Chiletransporte, que tiene a las grandes empresas y hace ocho años se formó también la CNTC”. Pérez agrega que “somos los mismos que trajimos a La Moneda los camiones quemados del sur en agosto de 2015”.

Tras el paro y la propuesta de La Moneda con siete compromisos para mejorar la seguridad de los transportistas, Pérez asegura, aludiendo a la CNTC, que “quedó claro quiénes representan a los camioneros de Chile. Los socios de Chiletransporte estaban adhiriendo con nosotros, dado que Mauricio Perrot, Miguel Nazar y Fernando Viollier me llamaron y me decían ‘Sergio, estamos contigo’. Y muchas asociaciones, como los camioneros de Rancagua, que son de la CNDC, vinieron y pararon con nosotros”.

El presidente de la CNTC remarca que “esto es una suspensión de nuestra paralización. Si el Parlamento no legisla, iremos a rodear al Congreso”.

Villagrán sostiene que “tenemos que seguir solos y pelearla con el gobierno que esté. A este gobierno le vamos a exigir y si no cumple, le aclaramos que no terminamos esta movilización, sino que la suspendimos. Si vemos que no hacen nada, vamos a volver a la selva”.

Los que están en contra de los paros

A la hora de abordar el diagnóstico compartido por los camioneros de ponerle coto a la violencia y asaltos, el presidente de la CNDC, Juan Araya, resalta su postura de que “el tema de La Araucanía y la violencia se soluciona con diálogo y aislando a los grupos extremos. La violencia no se tiene que tratar con más violencia. Nuestra confederación desde 2012 ha tenido un diálogo con la autoridad y con los generadores de carga. Con los paros aparecemos para la opinión pública como los matones del barrio. Es ridículo lo que se hizo ahora, porque el país se está haciendo tira, con tres millones de cesantes”.

Por su parte, en Chiletransporte afirman que “es razonable poder manifestarse y estoy de acuerdo. Pero otra cosa muy distinta es que esto sea a través de bloqueos. Cómo se puede exigir Estado de derecho si se apedrean los vidrios. No estamos de acuerdo con eso. El resultado del paro fue positivo, pero el fin no justifica los medios”. Frente al mensaje de los dirigentes de la CNTC de volver a parar en las carreteras si no les cumplen las medidas prometidas, Jorquera opina que “eso es un acto de matonaje”.

Araya confidencia que para poder desarticular el paro convocado por sus pares de la CNTC, al que de igual forma adhirieron voluntariamente o a la fuerza otros camioneros, él conversó “todos los días con el ministro Pérez para ir buscando una solución al tema”. Su par de Chiletransporte también dice haber hablado todos los días con el ministro del Interior.

Eminentemente políticos

¿Son un movimiento político los camioneros? Sergio Pérez de la CNTC, al ser consultado por las fracasadas aventuras políticas de sus directores José Egido -candidato a diputado por RN- y Villagrán -candidato a senador por la UDI-, responde que “yo fui parte del consejo ciudadano de la candidatura del Presidente Piñera, pero también fui parte del consejo que hizo el senador Guillier para la regionalización. Lo que digan de nosotros respecto a nuestra posición política, nos tiene sin cuidado”.

Eso sí, Pérez reconoce que “no estoy conforme con lo que ha hecho este gobierno. Tengo que defender a los camioneros de Chile y me voy a sacar la cresta por eso”. Su correligionario, José Villagrán, explica que “yo ya habría aprobado todas las leyes para eliminar la delincuencia de Chile. Le creímos a Piñera, que nos vendió la pomada con su programa de gobierno que apoyamos. En febrero reciente tuvimos una charla con él en Temuco y le dijimos que alguien le había robado su programa, porque todo lo que propuso no se ve por ningún lado”.

Araya, por su parte, se reconoce como militante socialista desde su juventud, pero asegura no mezclar eso con su labor como dirigente. En Chiletransporte, en tanto, Jorquera detalla que “nuestra filosofía tiene que ver con la profesionalización de la industria, de cómo nos metemos en el debate de las políticas públicas de manera apolítica y prescindente. Nunca nos escucharán decir Apruebo o Rechazo, izquierda o derecha”.

Impuestos

Otra área en la que no hay acuerdo es en la de los beneficios tributarios de que goza el sector. Tienen el reintegro diferenciado del impuesto específico de combustibles, donde las empresas transportistas con ingresos por hasta 2.400 UF anuales pueden descontar hasta el 80% de este impuesto en su declaración de renta, mientras que las firmas con ingresos anuales por sobre las 20 mil UF pueden descontar un 31%. Además, el impuesto al diésel es menor que a las bencinas, y existen unos 30 mil transportistas que tributan por renta presunta. Esta semana el ministro de Hacienda dijo que el país se debe abrir a una discusión sobre la renta presunta y que es difícil seguir justificando un menor impuesto al diésel. Este debate vendrá a raíz del fin de exenciones tributarias que alista el gobierno. Araya retruca que “él quiere terminar con el impuesto específico, pero no tiene los votos para eso. Se va a meter en un forro”. Además, este gremio fue precisamente uno de los impulsores de la continuidad del reintegro, lo que se concretó en 2019.

En Chiletransporte tienen otra visión. “Araya es muy pro renta presunta y nosotros no. Creo que nadie debiera tener renta presunta, ya que existe la boleta y factura electrónica. Todos tenemos que meternos la mano al bolsillo y contribuir”, expresa Jorquera. Respecto al impuesto específico al diésel y el reintegro tributario, piensa que “debería ser igual para todos, sin escalas. Y si se quiere incentivar a los transportistas chicos, que se les subsidie directo. A nivel personal, creo que las exenciones tributarias de cualquier tipo no debiesen existir, porque abren ventanas para utilizarlas con un interés distinto a su espíritu”.

Esfuerzos por la reunificación

Independiente de las históricas disputas políticas entre los camioneros y la reciente diferencia que tuvieron en cuanto a la forma de manifestarse, el vicepresidente de la CNTC confidencia que en los primeros días de agosto inició una cruzada donde redactó una carta que le hizo llegar a Jorquera, Pérez y Araya, “solicitándoles que tratemos de trabajar en una sola línea, para por lo menos tener declaraciones públicas en el mismo tenor. Todos tratan de decir lo mismo, pero con distintas maneras y palabras. Estamos separados por puras tonteras”, agrega Egido.

En Chiletransporte detallan que “hemos estado tratando de impulsar o generar conversaciones respecto a cómo unificar al gremio. Siempre fue un sueño que compartimos con la Asociación Gremial de Empresas Transportistas Internacionales de Chile. Somos muchos los que creemos que grandes, chicos y medianos nos necesitamos”. El Consejo Superior del Transporte, donde se aglutine a todos los gremios del sector, es la aspiración.