Snuuper: el negocio de lo incógnito

Enrique Mena renunció a LAN para armar su startup. A los dos años se quedó sin socio, equipo y financiamiento. Pero el apoyo de inversionistas levantó a Snuuper, que hoy tiene más de 250 mil usuarios y se define como “los ojos y oídos de las empresas”.


El encargado de la tienda no podía creer lo que decía el informe sobre calidad de servicio. Tenían varios problemas en la atención a público, en la limpieza y en la disposición de los productos. Lo que no entendía era cómo se había hecho el informe si jamás vino alguien a realizar una inspección.

Lo que este jefe de tienda no sabía es que sí se había hecho la inspección, pero de forma secreta. Varias personas habían entrado al recinto, lo revisaron y entregaron la información a la gerencia correspondiente. Ellos son parte de los más de 250.000 usuarios registrados en Snuuper, una startup chilena por la cual clientes reales, pero incógnitos, realizan en terreno “tareas” asignadas por marcas en puntos de venta. Si lo hacen bien, reciben una recompensa económica.

Hay diferentes tipos de “misiones”, que pueden ir desde los $2.000 a incluso $15.000 para temas más especializados. Funciona como Uber. El usuario abre la aplicación y se despliega un mapa de diferentes misiones para elegir. En otras palabras, un joven va a un mall para pasar la tarde y aprovecha de ganarse un dinero extra.

La obsesión colaborativa

Sin embargo, Snuuper (de to snoop que significa “fisgonear” en inglés) no se armó de la noche a la mañana. Corría 2011 y Enrique Mena, su actual CEO, trabajaba en LAN. Pero cual Pepe Grillo, la conciencia emprendedora le hablaba insistentemente. En Chile se hablaba poco del crowdsourcing que- según Enrique- fue su fuente de inspiración. “A fines de 2012 me tiré a la piscina para desarrollar un proyecto colaborativo, pero no funcionó. Sin embargo me quedó el bichito de hacer algo y renuncié a LAN. Como tenía muchos pasajes por haber trabajado en una aerolínea, los aproveché para viajar a EEUU y Australia y asistir a decenas de conferencias sobre modelos colaborativos. Me obsesioné”.

Como era más del área comercial, de regreso a Chile buscó a un socio ligado a la tecnología. Crearon una aplicación donde una comunidad de usuarios digitalizaban documentos. Pero se dieron cuenta que el mercado para ese nicho era muy pequeño, y se dieron cuenta que debían salir del PC y entrar a los móviles. “La gente tiene muchos tiempos muertos para hacer tareas, como la hora de almuerzo, en un módulo libre en la universidad, etc. Había una oportunidad, pero partimos al revés: teníamos algo, pero no sabíamos dónde estaba el problema”, recuerda el líder de esta empresa, que en ese entonces se llamaba “Massive Task”.

Con el tiempo se revelaría la veta. Las empresas tenían una gran necesidad de saber qué pasaba realmente e sus puntos de venta. El modelo de Snuuper estaba esculpido. “Le pedimos a nuestros usuarios que fueran los ojos y oídos de las empresas y a principios de 2014 implementamos el sistema”, agrega Enrique. Justo unos meses antes se habían ganado un Start-Up Chile (US$40.000) y más tarde obtendrían un SSAF de Corfo (US$100.000) implementado por Fundación Chile. Además, un primo de Enrique colaboró con una inversión menor.

Comenzaron a crecer y a mediados de 2016 se produjo el quiebre que marcaría a esta startup: los principales socios buscaban diferentes objetivos. “Decidimos separarnos, lo que tuvo un fuerte impacto en el equipo, comenzaron a desmotivarse. De un día para otro, me quedé sin socio, casi sin equipo, se me acababa el financiamiento y, realmente, no había visto ningún avance importante en rentabilidad desde que me fui de LAN”. Enrique mira al cielo, se toma unos segundos y respira profundo. “Justo estábamos negociando con inversionistas de la red Chile Global Angels y no sabía cómo abordar la situación. Paralelamente veía cómo mis amigos lograban buenos cargos en empresas y varios ya se habían casado. Y yo… estaba en nada”.

Asumiendo la derrota, Enrique logró reunir a los inversionistas de Chile Global Angels un día domingo, casi de emergencia. Les agradeció mucho el tiempo invertido pero no podía seguir. Para su sorpresa, quienes estaban en esa reunión, le golpearon la espalda, le dieron la mano y le dijeron que seguirían apoyándolo, porque tenía un gran proyecto y lo que había logrado era increíble.

Así, a mediados de 2016 partieron nuevamente de cero y con una nueva inversión de US$100.000 para levantarse. “En esos primeros meses vendíamos apenas unos $5 millones al mes, pero la confianza y apoyo de los inversionistas fue clave para rearmar la empresa”. Entraron como socios Alejandra Pérez y Luis Andrés Maturana (red Chile Global Angels) y en 4 meses lograron lo que no habían podido en 2 años y medio. “Desde ahí en adelante ha sido un crecimiento permanente. En enero de 2017 éramos 4 personas y ahora somos 15”, recuerda el CEO.

A conquistar Latam

Actualmente Snuuper trabaja con 25 empresas como CCU, Cencosud, Lipigas, Sodimac, Walmart, CMPC, Abastible, Lucchetti, Mall Plaza, SK Bergé y Chilexpress, entre otras y sólo en 2018 logró levantar capitales por US$655.000 de inversionistas privados.

Para ser usuario de esta comunidad hay que ser mayor de 18 años, tener un smartphone y un proceso de entrenamiento online. Los usuarios están repartidos de manera bastante homogénea en Chile (unos 230.000), más 20.000 en México, país donde abrieron en mayo de este año. Y ya están visualizando Colombia, Argentina y Perú. “Lo interesante para las empresas es que los informes pueden ser incluso en línea, algo que muchos de ellos al principio ni siquiera podían creer,” enfatiza Enrique. El 2018 cerrarán ventas por cerca de medio millón de dólares y el 2019 proyectan US$2 millones, sobretodo, pensando en el país azteca.

Por el otro lado, “siempre hay anécdotas de los usuarios, como que a alguien lo descubren y lo echan de un supermercado, pero en generar la mayoría ve a esto como un juego, donde tienen que responder de forma confiable. Incluso, muchos nos mandan mails contándonos sus historias”, señala Enrique.
Pero, ¿llegan a los servicios públicos? Enrique recibe algo incómodo la pregunta. “Lo hemos hablado varias veces, pero aún no queremos. Estamos muy concentrados en el mundo privado. Es nuestro foco”.

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