La arremetida de Estados Unidos contra Huawei llegó a un momento cúlmine ayer, con la orden ejecutiva emitida por Donald Trump que le permite al gobierno prohibir a las empresas extranjeras que, a su juicio, representan una amenaza para la seguridad del país.

"Adversarios extranjeros están creando y explotando cada vez más las vulnerabilidades en la tecnología y los servicios de información y comunicaciones", sostuvo Trump, detallando que lo hacen con "el objetivo de cometer acciones cibernéticas maliciosas, incluido el espionaje económico e industrial contra Estados Unidos y su gente".

En base a lo anterior, el mandatario declaró una emergencia nacional y aunque no mencionó países o empresas en particular, se da por entendido que Huawei y ZTE están en la mira de la Casa Blanca. La administración Trump ha acusado en múltiples ocasiones a ambas empresas de prestar servicios de espionaje al Partido Comunista de China, lo cual ha sido negado tanto por las compañías como por las autoridades del gigante asiático.

En concreto, la orden otorga mayor autoridad al Departamento de Comercio para revisar los productos y las compras de las firmas que queden en la lista de "adversarios extranjeros", es decir, gobierno o entidades "que hayan participado en un patrón a largo plazo o en casos graves de conducta significativamente adversos para la seguridad nacional de Estados Unidos".

La primera de las listas será publicada dentro de 150 días y en su elaboración, además del Departamento de Comercio, participarán agencias de seguridad y reguladoras, los secretarios del Tesoro, de Estado, Defensa y Justicia, entre otros. Este listado se revisará anualmente.

Esta orden ejecutiva llega en un momento delicado para las relaciones entre Beijing y Washington, en función del aumento de los aranceles que aplicó EEUU a los chinos, las represalias de estos últimos que entran en vigencia en junio y las negociaciones comerciales que no logran llegar a buen puerto.

Ante el conflicto con la segunda economía mundial, Trump decidió no avanzar a otra confrontación con Europa, por lo que ayer postergó la decisión sobre un alza de aranceles a los automóviles, que originalmente tendría lugar este sábado.