Gabriel Boric: “No por buscar acuerdos con quienes piensan distinto uno deja de defender sus convicciones”

El dirigente afirma que nunca se arrepintió de integrarse a la Comisión de Infancia convocada por La Moneda. “Participar en este espacio fue parte de un proceso de aprendizaje y de maduración”, sostiene.

Será el próximo lunes 11 cuando los integrantes de la Comisión de Infancia se vuelvan a ver las caras para constituir un equipo de seguimiento y acompañamiento de las 94 propuestas que conforman el Acuerdo Nacional por la Infancia, informe que fue entregado el miércoles 30 de mayo. La presencia de dos parlamentarios del Frente Amplio en la instancia -Gabriel Boric (MA) y Natalia Castillo (RD)- generó críticas y tensión en el conglomerado. A pesar de eso, ambos participaron del proceso y Boric hoy afirma que no se arrepiente de haber dicho que sí a la invitación del gobierno.

¿Cuáles son las aprensiones que tuvo al comienzo para integrarse a la comisión?
Siempre estaba consciente de que al participar de un espacio de estas características se corría un riesgo. Si había mala fe en el objetivo uno podía quedar cooptado bajo un paraguas de un discurso que no tuviera implicancias prácticas para los niños y fuera solamente una movida política, pero tenía la convicción de que era un riesgo que valía la pena correr, porque la urgencia en materia de política de infancia en Chile es tal que debemos ser capaces de dejar de lado las mezquindades que cotidianamente abundan en política para pensar con más largo plazo y con una lógica de trabajo conjunto con todos los actores políticos y de la sociedad civil. Después de los dos meses de trabajo creo que fue una decisión correcta, creo que todos quienes participaron de la mesa trabajaron no solo de buena fe, sino que con mucha seriedad y responsabilidad. Se logró un documento contundente, con propuestas que de implementarse van a mejorar para bien la calidad de vida de miles de niños y niñas en Chile y eso me pone orgulloso, porque al final es lo que le hace sentido a la política. La política como un espacio para solucionar problemas, no para solamente crearlos o discutirlos.

A medida que se fueron dando el trabajo y las sesiones, ¿en qué momento se disipan las dudas? Se llegó a hablar hasta de una “cocina”…
Nos preocupamos mucho de la participación de la sociedad civil, hubo no recuerdo cuántas, 80 organizaciones que entregaron propuestas, escuchamos a más de 20 organizaciones presencialmente. Trabajé codo a codo con el bloque por la infancia, en particular en lo que respecta a la Ley de Garantía de la Niñez. Todas esas aprensiones de titulares como para tratar de deslegitimar ese espacio de trabajo creo que quedaron off side por el mismo carácter y seriedad que le dimos a ese trabajo.

¿Se cumplieron los objetivos que, imagino, se había autoimpuesto antes de comenzar a trabajar con la comisión?
Respecto del trabajo de la comisión, sí. Ahora la pelota la tiene el gobierno, porque lo que tenemos hoy es una serie de propuestas, pero que tienen que implementarse y es por eso que propusimos la creación de una suerte de consejo ejecutivo de la comisión que les dé seguimiento y acompañamiento a estas 94 propuestas. Espero ser parte de ese espacio para estar, más que fiscalizando con un ánimo de buscar culpables, acompañando el proceso de implementación de cuestiones tan relevantes como la nueva red de salud mental para la infancia, los cambios en el sistema de financiamiento, la nueva ley de garantías de protección de la niñez, entre otras tantas propuestas que se hacen en el informe. La pelota la tiene el gobierno y nosotros vamos a estar ahí para seguir aportando.

¿Cree que al interior del Frente Amplio las dudas ya se disiparon o hay sectores donde todavía hay aprensiones?
Institucionalmente, como Frente Amplio dimos por superado ese debate, y si bien puede haber gente que puede no estar de acuerdo con la resolución, yo quedo tremendamente tranquilo con el trabajo realizado, que creo que al final del día, más allá de la pelea pequeña, es lo que vale la pena.

Después se dio el caso de que el gobierno invitó a Miguel Crispi a la Mesa de Salud y ahí se decidió que no participara, porque había un tema con el ministro y todo lo que había pasado con el protocolo de aborto en tres causales….
Claro, ahí la decisión es diferente. En principio, la decisión era participar, pero después de la resolución de Contraloría respecto del carácter del protocolo y la defensa que hizo el ministro de este en la interpelación decidimos no participar, porque llegamos a la convicción de que este ministro no da las garantías suficientes para encabezar un proceso de reforma estructural en materia de salud. Cosa que en infancia era diferente. En infancia, además de la urgencia, creíamos que había espacio para consensos transversales, como finalmente se lograron.

Cuando usted decidió integrar la comisión, Pamela Jiles fue de las más críticas. El miércoles volvió a criticar y habló de “incautos” y que “la ciudadanía espera de nosotros menos paseo en La Moneda, menos canapé compartido con la élite”. ¿Cómo se toma esos cuestionamientos?
Me quedo con el trabajo finalizado y con la seriedad con la que abordamos una problemática por la que se han rasgado muchas vestiduras, pero donde hemos sido pocos capaces de reaccionar. Así que me parece que las polémicas van a quedar en el anecdotario de la política chica frente al tremendo desafío que significa crear una política integral de infancia para Chile.

¿Cree que el tema de las comisiones del gobierno y la participación en ellas es un tema que va a seguir tensionando al Frente Amplio?
Nosotros le planteamos al gobierno de manera muy clara que de aquí en adelante cualquier otra invitación que se haga al Frente Amplio tiene que ser a la colectividad política, para que nosotros decidamos quién mejor nos representa en ese espacio y lo valoremos en su momento. Como Frente Amplio, y como actores políticos, tenemos el deber de relacionarnos con las autoridades y en ese sentido creo que sería un error quedarnos hablando solamente entre nosotros mismos

Desde el oficialismo hablan de que hay dos tipos de oposición: una obstruccionista, referida al rol que ha tomado el PC y el PS de no participar en estas comisiones, y otra más colaborativa, donde se destaca su participación, la de Natalia Castillo y de Jorge Sharp. ¿Cree que ustedes como Frente Amplio son una oposición distinta a la de la ex Nueva Mayoría?
Con la ex Nueva Mayoría tenemos proyectos políticos distintos y, por lo tanto, cualquier tipo de acercamiento no pueden ser solamente cuestiones coyunturales o por ansiedad electoral, sino en torno a un debate político de qué país queremos construir. Nosotros en el gobierno de la Nueva Mayoría tuvimos diferencias sustantivas en materia de reforma laboral, en la reforma educacional. Nosotros estamos derechamente por terminar con el tema de las AFP y el negocio en materia de pensiones, y la NM había presentado la posibilidad de una AFP estatal, entonces ahí hay un debate político que es de fondo. Sobre la actitud con que se enfrenta este gobierno, nosotros hemos dicho de manera muy clara que evidentemente tenemos diferencias de fondo con este gobierno. En materia de isapres, en educación, en pensiones, pero hay temas como la seguridad, como la infancia, en que tenemos que ser capaces de mirarnos un poquito más allá del ombligo y de ponerse a trabajar pensando en el largo plazo, en temas que son país y no de rencillas políticas menores. Nosotros estamos en un proceso de construcción de nuestro proyecto. De consolidación de nuestro proyecto político. Creo que el carácter de oposición distinta no está dado tanto por la relación con el actual gobierno, sino por las diferencias respecto del Chile que queremos, y eso es algo que todavía no termina de dibujarse con claridad.

Si lo volvieran a convocar del gobierno, ¿qué tema no se sentaría a la mesa a discutir?
Creo que en materia educacional, por ejemplo, cuando veo lo que están haciendo desde el Ministerio de Educación, cuando veo que no se aborda la demanda de miles de mujeres a lo largo de todo Chile de educación no sexista, cuando veo que se excluye al movimiento estudiantil de los espacios de elaboración de políticas públicas, es un lugar donde siento que no creo que haya espacio en este momento para dialogar con un ministro. Además que está absolutamente deslegitimado en los espacios con los cuales debiera poder dialogar. El gobierno, en la práctica, el Ministerio de Educación está desarmando los equipos que habían sido creados para implementar la Ley de Inclusión y manifiesto preocupación por el nuevo sistema de admisión: no se están cumpliendo los plazos, no se están haciendo las campañas correspondientes. ¿Qué es lo que veo yo? Un intento de autoboicot, ¿para qué?, para después decir que la Ley de Admisión no funciona y no vamos a permitir que el mismo gobierno autoboicotee un avance que es sustantivo, que es terminar con la selección en los colegios.

¿Sólo sería Educación en su caso?
O sea, no sé, se evaluaría caso a caso. Yo tengo disposición, por ejemplo, en un tema que también creo podría haber posibilidad de acuerdos transversales es en descentralización, pero en otros temas las diferencias son tan profundas y las maneras de actuar son tan contradictoras con las expectativas que nosotros tenemos, que esos espacios de diálogo son más bien infértiles.

¿En algún momento se arrepintió de haber aceptado participar en la Comisión de Infancia?
En ningún momento.

¿Cree que se puede hablar de “madurez política” del FA luego de concluir con éxito este primer trabajo junto al gobierno?
El Frente Amplio está en un proceso de consolidación y de permanente aprendizaje. De pasar de tener tres diputados a tener 21 parlamentarios, evidentemente hay un cambio, pero a la vez -y esto me interesa destacarlo- el FA no se agota en su política parlamentaria, el FA tiene que fundar su política en el despliegue territorial y en ser parte de las luchas sociales que están atravesando Chile, y en eso nosotros, como parlamentarios, no podemos marearnos ni perdernos. Creo que nadie nace sabiendo. Y eso, el proceso de aprendizaje en política, es constante. Y yo creo que la participación en este espacio fue uno de los tantos procesos de aprendizajes y de maduración que vamos a tener. Nos faltan muchos más todavía.

Ahora que concluyó con éxito su participación en la comisión, ¿qué les diría a los partidos que se autoexcluyeron, como el PC y el PS? En el caso del PC, la diputada Karol Cariola habló de “parafernalia” en Twitter y lo citó.
Yo creo que fue un error. Es un error excluirse de participar en espacios donde hay un bien común que es mayor a las diferencias que podamos tener y en donde hay espacios para acuerdos transversales como es en materia de infancia. Y los resultados del trabajo ahí me confirman esa percepción. Ahora, es una decisión política legítima de cada quien, o sea, no voy a entrar a juzgarlos moralmente por ellas, pero yo estoy conforme con la participación e insisto, esto es un acuerdo que se logró gracias al trabajo de todos, incluyendo la sociedad civil, por lo tanto, nadie puede pretender apropiársela.

¿Qué les diría a los que pensaron que era un error político participar de esta instancia?

Que hay momentos en la política en que uno tiene que dejar de anteponer las diferencias y el protagonismo propio para pensar en un bien común que es compartido. Y en este caso, el de la infancia para mí era muy prístino. Y que no por dialogar y buscar llegar a acuerdos con quienes piensan diferente a ti en otras materias uno deja de defender sus convicciones.

¿Qué cree que fue lo principal que aportó el FA a los acuerdos a los que llegó la comisión?
Diría que el despliegue territorial de una Ley de Garantías de Protección Integral a la Infancia. O sea, no solo pensado en los niños del Sename, sino pensado en los niños, niñas y adolescentes de nuestro país, que son el 25% de la población de Chile. Creo que ahí hicimos un trabajo muy intenso. También hubo aportes muy importantes en relevar la necesidad de contar con una red de salud mental, capacitar doctoras y doctores para ello y terminar con la lista de espera de salud mental, que son 8.900 niños. Creo que otro cambio importante que planteamos con mucha fuerza, en conjunto con Natalia Castillo, fue el cambio en la lógica del sistema de financiamiento, que se termine la lógica tipo voucher que existe en la educación para pasar a un financiamiento con un porcentaje mayor del costo fijo de las residencias y aumentar los estándares bajo los cuales se entregan esos recursos.

¿Qué le pareció el mensaje de la cuenta pública del viernes 1?
Es evidente que como Frente Amplio tenemos diferencias sustantivas y de fondo con el gobierno del Presidente Piñera, por lo tanto, no pretendíamos que su discurso abordara el nuestro. Dicho esto, creo que el Presidente cometió un error: el que mucho abarca poco aprieta y la verdad es que en un discurso muy largo, donde se trató de abordar casi todos los temas del país, queda poco claro cuáles son las prioridades y, por lo mismo, se terminan diluyendo ciertos temas que hoy día están presentes en la sociedad chilena que no fueron abordados con la profundidad necesaria. En particular, la movilización feminista, que nos ha dicho fuerte y claro que necesitamos en Chile una educación no sexista, es un tema que quedó absolutamente ausente y al margen, que la reivindicación que se ha planteado desde hace mucho tiempo de terminar con el negocio sobre nuestros derechos, en particular en materia de AFP, de educación, de salud, son temas que también desde nuestra perspectiva han quedado ausentes, pero son justamente las diferencias de proyecto político que tenemos con este gobierno de derecha.

¿Y en temas regionales?
Fue un discurso particularmente centralista, donde solamente se mencionó a modo de titular algo que queremos hincarle más el diente, y destaco el traspaso de facultades a los servicios y gobiernos regionales. Lo que nosotros decimos es que acá la descentralización no es solamente elección de autoridades unipersonales, sino traspaso de facultades para poder tomar decisiones de desarrollo y de recursos en las regiones. Voy a hincarle harto el diente a eso como parlamentario por Magallanes. También en otras cosas se expresó este centralismo que impera en la política chilena, más allá de este gobierno. Los anuncios, por ejemplo, en materia de transporte en la Región Metropolitana. ¿Y qué pasa, por ejemplo, con las zonas extremas y aisladas que hoy día no tienen conectividad. Eso es lo que pasa en la Región de Magallanes, y son temas que en el imaginario de la política santiaguina, más allá del Presidente, están totalmente ausentes y es rol nuestro también ponerlos sobre la mesa.

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