Manifiesto de Karla Rubilar, intendenta Región Metropolitana: “No todos los políticos queremos ser presidente”

Santiago, 06 03 2019 PRODUCCION PARA MANIFIESTO A LA INTENDENTA DE SANTIAGO KARLA RUBILAR , PARA LA SECCION DE REPORTAJES DEL DIARIO LA TERCERA. FOTO: JOSE LUIS MUÑOZ / LA TERCERA

Mi sueño es ser superintendenta de Salud. Creo que ser ministra de Salud sería un cargo maravilloso, pero en algún momento, pensando en cargos, pensé en ser superintendenta. Creía que mi principal plus era la fiscalización. Quería ese rol. Hablé con el Presidente y me dijo que le gustaba la idea. Finalmente, determinó otra cosa y estoy aquí, como intendenta. Debo reconocer que me enamoré de este cargo.

Me especialicé en acupuntura. Es una historia fuerte para mí. Empecé a sentir que algo estaba pasando con la relación entre paciente y médico. Eso siempre fue importante en mi formación y no lo quería perder. Así que hice un postítulo en acupuntura. Lo primero que me dijo el profesor Yang es que tratábamos personas y no enfermedades.

No creo que todos los políticos quieran ser presidente. Siempre me lo preguntan y nunca lo he pensado. Los tiempos han cambiado.

He comprendido que los hijos siempre están ahí para apoyarte. Uno tiene un sentimiento de culpa por estar tanto tiempo fuera. Trabajo todos los días y casi no tengo fines de semana. Es inevitable. Eso quiero transmitirlo a otras mujeres. Uno puede cuestionarse, pero con el tiempo entendí que los niños igual te comprenden.

Una vez estaba dándole pecho a mi hija en el Congreso y un diputado dijo: “Que invite a tomar té”. En ese tiempo había mucho pelambre porque llevaba a mi hija al trabajo, cuando el posnatal no estaba tan regulado. Afortunadamente, eso ha ido bajando. Aún nos falta, pero como sociedad estamos más tolerantes.

Siento que se ha caricaturizado el concepto feminista. No sé si ser feminista es la palabra que me define. Si es que queremos que las mujeres sean valorada por lo que somos y que tengamos los mismos derechos. Por supuesto que eso es lo que uno quiere.

Estuve dos veces con riesgo de morir. La primera vez fue con 11 años, tuve sarampión. Estaba vacunada, pero no me dieron la dosis que correspondía. La segunda fue en 2016, por una infección abdominal. Después de pasar por algo así te cambia la vida. Prometí quitarle el pie al acelerador, pero estoy en la Intendencia Metropolitana y el ritmo es superduro.

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