Lo que tienes que saber: Domingo 24 de mayo
El Presidente José Antonio Kast rompió esta semana un récord de los que no son para felicitarse: es el mandatario que realizó el ajuste de gabinete más pronto desde el retorno a la democracia. El diseño de gobierno por el que apostó al instalarse en La Moneda duró apenas 69 días.
Peor aún, las debilidades que obligaron a la reestructuración se dieron en los que se suponía -ya que de eso se ufanan en privado- eran los pilares de su modelo, como son las comunicaciones y la seguridad.
Ambas hoy exministras Mara Sedini y Trinidad Steinert simplemente no estuvieron a la altura de sus desafíos.
La decisión de Kast -que sorprendió por lo severa- generó un nuevo balance en el poder de La Moneda, en el que a primera vista aparece como ganador el nuevo biministro del Interior y vocero, Claudio Alvarado, y el nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau, como un inesperado jugador de la primera línea.
El inevitable sabor de derrota del primer cambio de gabinete opacó la aprobación en la Cámara de Diputados y Diputadas de la megarreforma impulsada por Kast.
El triunfo fue del gobierno, qué duda cabe: avanzó velozmente en conseguir respaldo al corazón de la iniciativa, a saber la rebaja de impuestos a las empresas de 27% a un 23%; la reintegración (que permite a los dueños de las empresas descontar de sus impuestos personales lo que pagan sus sociedades), y la invariabilidad tributaria de 25 años a nuevos inversionistas.
Pero el precio no fue bajo, ya que debió sellar un acuerdo con el Partido de la Gente que fortaleció a Franco Parisi y en la oposición hubo varios heridos por la aplanadora legislativa.
La oposición deberá sacar conclusiones de la victoria oficialista a la que se enfrentaron sin propuesta alternativa y con una táctica obstruccionista que develó no sólo sus debilidades como sector, sino también que la derrota ante Kast les sigue penando.
El bloqueo que afecta a Bolivia a raíz de las protestas y obstrucción de rutas iniciadas hace tres semanas amenaza al gobierno de Rodrigo Paz Zamora y activó la entrega humanitaria de países vecinos, incluido Chile. Desde el gobierno de Donald Trump el mensaje ha sido categórico: Washington no permitirá que su par boliviano sea derrocado. Todo lo contrario de la presión que está ejerciendo sobre Cuba, que dio un nuevo paso con la presentación de una acusación formal contra su expresidente Raúl Castro, a quien se señala como uno de los presuntos responsables del derribo de aviones de la organización de exiliados cubano-estadounidenses Hermanos al Rescate en 1996.
Veamos cómo decanta todo.
Buena semana.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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