Review Sony WH-1000XM6: ¿Valen la pena los nuevos reyes de la cancelación de ruido?
Enfocados en el segmento de audio de alta fidelidad, los nuevos audífonos de Sony brillan por su cancelación activa de ruido, autonomía y su compatibilidad nativa con LDAC para audio de alta calidad. ¿Valen la pena?
Volar más de diez horas de noche puede ser una experiencia ensordecedora. La cabina ruge de una forma que a veces fatiga (entre llantos, toses y ronquidos) y, en esos momentos, uno busca más un refugio que un simple gadget.
En La Tercera pusimos a prueba los Sony WH-1000XM6 buscando exactamente eso: aislarnos del establo mal dormido de una cabina de vuelo transpacífico y el eco constante.
El rey de la cancelación activa de ruido
Sony lleva varios años en una guerra fría por hacerse del trono del audio inalámbrico, pero con los XM6 parecen haber soltado una bomba de precisión.
La arquitectura interna ahora integra 12 micrófonos y un procesamiento que es siete veces más rápido que la generación anterior. ¿El resultado? El zumbido constante de los aires acondicionados o el tecleo furioso de los teclados en una redacción desaparecen por completo. Es un nivel de cancelación activa de ruido que se siente un escalón por encima, superando el aislamiento que he experimentado incluso con otras marcas en esta categoría.
Pero el silencio de nada sirve si el sonido se aplasta. Transmitiendo a través de LDAC desde un Galaxy S26 Ultra, los XM6 despliegan una firma sonora cálida pero tremendamente detallada.
Los graves son tensos y controlados, sin desbordarse hacia los medios. Se acercan a la respuesta plana de un monitor de estudio, pero con el dinamismo necesario para que la mezcla no se sienta clínica, defendiéndose codo a codo en fidelidad con alternativas de la talla de los Sonos Ace.
Y si se trata de consumo multimedia, el audio espacial brilla con fuerza. Ver en tránsito la versión remasterizada en 4K con audio mejorado de Pink Floyd at Pompeii – MCMLXXII, la icónica película de 1972, se convierte en una experiencia inmersiva y envolvente.
Diseño y comodidad: luces y sombras
Físicamente, continúan la línea aerodinámica de sus predecesores, pero solucionan deudas pendientes. Incorporan un nuevo mecanismo de plegado más compacto y se guardan en un estuche rígido con cierre magnético mucho menos bultoso y más fácil de llevar, por ejemplo, en una mochila.
El panel táctil del auricular derecho sigue siendo el rey indiscutido de la categoría: los gestos para cambiar de canción o ajustar el volumen responden con precisión.
Además, el clásico truco de cubrir el auricular con la mano para activar el modo transparencia temporal (o Quick Attention) sigue siendo la manera más natural de pedir un café a la pasada sin romper del todo la burbuja.
¿Valen la pena?
Con 30 horas de autonomía y una carga rápida que te rescata entregando tres horas de uso tras apenas tres minutos en el enchufe, es difícil encontrarles puntos débiles.
Si nos ponemos estrictos, la diadema podría tener un acolchado un poco más generoso para esas sesiones de escucha ininterrumpidas que duran toda la tarde (o un viaje largo).
Aunque el uso de plásticos reciclados aporta ligereza (y el marketing menciona beneficios ecológicos), la percepción al tacto no logra competir con el acabado premium de metales como el aluminio o el acero inoxidable presentes en otras opciones de gama alta.
Asimismo, la inclusión de un códec como aptX Lossless habría sido la corona definitiva para puristas en el ecosistema Android, aunque el LDAC hace el trabajo pesado con honores.
En síntesis, los WH-1000XM6 no solo te permiten elegir qué escuchar, sino, sobre todo, qué dejar fuera. En oficinas o ambientes que nunca se callan, ese nivel de control es un lujo absoluto.
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