Review del Epson LifeStudio Pop EF-61, el proyector que quiere reemplazar al televisor
Probamos el Epson LifeStudio Pop EF-61, un proyector Full HD con Google TV, Wi‑Fi, Bluetooth 5.2 y sonido Bose que apuesta por lo práctico de convertir cualquier pared en una pantalla gigante, de hasta 150 pulgadas.
Por años, el diseño de algunos espacios comunes y habitaciones fue tomado por asalto por enormes cajas negras. Los televisores se hicieron cada vez más grandes, tanto, que, al apagarse, dejaban un enorme espacio que desentonaba en la amyoría de los hogares. Con su televisor The Frame, Samsung inauguró una categoría de pantallas para el hogar que al apagarse podían adoptar la imagen de una pintura. Pero los proyectores ya habían intentado solucionar antes este “problema”. Aunque también es cierto que arrastraban sus propios vicios: instalaciones tediosas, cables por todos lados, menús arcaicos y la obligación de estar completamente a oscuras.
Con el LifeStudio Pop EF-61, Epson parece haber tomado nota de todas esas fricciones. Tras probarlo durante un par de semanas, la conclusión es clara: no es un equipo que busca destronar a los puristas del home theater 4K, sino una herramienta práctica y versátil para quienes buscan una pantalla de gran tamaño sin comprometer la estética ni los espacios de sus hogares.
“Ponle un libro abajo”
Hablemos de diseño y usabilidad. El Epson EF-61 es compacto, pesa alrededor de 1.6 kilos y su acabado en blanco cálido le quita el aspecto de equipo de oficina que suelen tener los proyectores tradicionales. Pero donde realmente justifica su existencia es en la configuración.
Tradicionalmente, acomodar un proyector implicaba una danza incómoda de ajustes manuales. Aquí, Epson integró tecnología de autoenfoque y corrección trapezoidal automática. Se llama EpiqSense 2.0 y simplifica todo: lo pones sobre una mesa de centro o un piso, lo apuntas a una pared limpia y el equipo en un par de segundos calibra la geometría de la pantalla para dejarla perfectamente rectangular y nítida. Si lo mueves un par de centímetros, se recalibra solo. Es un plug and play en el sentido más estricto de la palabra.
El Epson LifeStudio Pop EF-61 lleva Wi‑Fi y Bluetooth 5.2, además de 1 puerto HDMI y 1 puerto USB-A. No incluye Ethernet. También soporta ARC/eARC por HDMI y usa Google TV como sistema, así que necesita conexión a Internet para sus funciones inteligentes.
¿Qué significa que tenga Google TV integrado? Que no necesitas gastar un puerto HDMI conectando un Chromecast o un Apple TV. Lo enciendes, te conectas al WiFi y tienes Netflix, Disney+, YouTube y tu catálogo de streaming funcionando de forma nativa y fluida.
¿Y el rendimiento?
En el apartado técnico, el EF-61 proyecta en resolución Full HD (1080p) mediante tecnología LED RGB. ¿En qué se traduce esto? A diferencia de los proyectores DLP económicos, aquí no existe el molesto “efecto arcoíris” en escenas de alto contraste, y la fidelidad de los colores es notable. Puede proyectar hasta 150 pulgadas sin problemas.
Pero hay que ser claros con los números: el equipo ofrece 700 lúmenes ANSI. Esto significa que, en una habitación bañada por la luz natural del mediodía, la imagen se lavará.
Aunque no reemplaza a un televisor tradicional si la idea es ver el noticiero de las 2 de la tarde con las cortinas abiertas, basta con cerrar un poco las persianas, o esperar a que caiga la tarde, para que los colores resalten y el contraste muestre su valor. Para una noche de películas o conectar una consola para juegos casuales en pantalla gigante, el rendimiento es impecable.
El audio: una alianza que funciona
Uno de los talones de Aquiles de los proyectores portátiles es el buen sonido. Suelen sonar básicos y enlatados, obligando al usuario a conectar un parlante Bluetooth externo. Epson solucionó esto aliándose con la marca Bose.
El EF-61 incluye dos altavoces de 5W. Puede sonar a poco sobre el papel, pero la ecualización y el volumen son sorprendentemente robustos para el tamaño del dispositivo.
En el modo conversación, por ejemplo, las voces en películas se sienten claras y los bajos no saturan, siendo más que suficiente para llenar un living o una habitación estándar sin necesidad de periféricos adicionales.
¿Vale la pena?
Con un precio que en el mercado chileno ronda los $620.000, el Epson LifeStudio Pop EF-61 es una compra ideal para un tipo de usuario específico: aquel que vive en un departamento pequeño y no quiere perforar muros, o simplemente alguien que prefiere la estética minimalista y la magia de convertir cualquier pared en un cine los viernes por la noche.
No tiene resolución 4K como la versión plus y no es el proyector más luminoso del mercado, pero lo compensa siendo un equipo autónomo, bien diseñado y que, por sobre todo, funciona sin tener que leer un manual antes de usar. Hace lo que promete, y lo hace bien.
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