En la historia reciente del marketing tiene un punto de quiebre: ese minuto en que la marcas dejaron de mirar solo la publicidad tradicional y empezaron a seguir lo que pasaba en Instagram. Cuando ese cambio era muy incipiente y no tenía nombre, Antonia Bulnes y Josefina Pooley ya estaban construyendo un modelo. No desde la moda, sino desde la lectura temprana de un comportamiento: las personas querrán imitar a quienes admiraban y las redes sociales iban a multiplicar ese efecto. Esa intuición, adelanta a la época, fue la semilla de Cranberry Chic, que hoy es una agencia de PR, producción de eventos e influencer de marketing.