Precisiones
SEÑOR DIRECTOR:
La columna del señor Julio Friedmann, gerente general de Enap publicada en La Tercera (“El precio de los combustibles: una explicación necesaria”, 10 de julio), amerita precisiones. Enap ejerce un cuasi monopolio en gasolinas (90% de participación) y una posición dominante en diésel (40%), lo que exige un estándar de transparencia mayor al planteado.
El Precio de Paridad de Importación no es una metodología externa, sino una medida discrecional de la propia Enap, instaurada en su “Política de Venta de Combustibles” aprobada por su directorio el 15 de octubre de 1986. Tampoco es efectivo que la Fiscalía Nacional Económica haya “validado” esta metodología: no existe documento público que lo acredite. Lo que sí existe es una investigación de diciembre de 2013, por denuncia de Shell Chile, que modificó ciertas cláusulas contractuales, y no se revisó la metodología del precio.
Aunque hay cierta transparencia, el precio se conoce con rezago respecto del informe semanal que le da origen. Tampoco es replicable con certeza por terceros: depende de una fuente privada (Platts), de costos de flete y seguros que no se publican, y de un tipo de cambio que incorpora un seguro cambiario cuyos parámetros se desconocen. En cambio, el precio de paridad de importación del MEPCO, elaborado por la CNE, sí resulta razonablemente replicable.
Por lo tanto, esta coyuntura es la ocasión para que Enap, dado su poder de mercado, transparente plenamente su metodología. Además, sería adecuado que la fuente de información y la metodología de cálculo fueran las mismas entre Enap y el MEPCO, evitando así diferencias injustificadas entre ambos precios de paridad.
Jorge Hermann
Economista
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