Un paralelo interesante
SEÑOR DIRECTOR:
En la discusión de la exención de contribuciones a mayores de 65 años, se habla con frecuencia de un “beneficio”, sin reparar que en estricto rigor no se entrega nada, sino solamente se disminuye la carga tributaria que soporta un contribuyente sobre su patrimonio. Con el antecedente, además, de que ese patrimonio ya ha pagado otros impuestos al generarlo, siendo así un impuesto “patrimonial” y no a la utilidad. Es simplemente exigir “contribuir con menos”, en los años finales de la vida.
Como comparación, beneficio es, por ejemplo, el CAE, que sí se entrega una prestación -el crédito con aval del Estado- y con la obligación de restituirse con posterioridad y si no se restituye, lo pagan los impuestos de todos los chilenos. No es entonces justo demonizar esta exención, como si sus destinatarios estuviesen obteniendo del Estado un mal habido privilegio, o dejasen de pagar una deuda.
Andrés Cristoffanini O.
Abogado
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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