Culto

“El hallazgo de Mozart más importante en décadas”: un cuaderno inédito revela sus clases y siete obras desconocidas

La Biblioteca Nacional de Francia descubre un manuscrito de 44 páginas con las clases de composición que Mozart impartió en 1778. Incluye siete piezas desconocidas para flauta y arpa, con fuerte intervención del maestro, y muestra en detalle su método de enseñanza.

Mozart

La Biblioteca Nacional de Francia (BnF) anunció uno de los descubrimientos más relevantes sobre Wolfang Amadeus Mozart en décadas: un cuaderno de 44 páginas que documenta las clases de composición impartidas en 1778 a la joven aristócrata Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guînes, hija del duque de Guînes. El manuscrito contiene siete obras para flauta y arpa hasta ahora desconocidas.

El conservador François-Pierre Goy encontró el cuaderno en febrero mientras revisaba manuscritos anónimos. Dos caligrafías distintas —la de la alumna y la del profesor— y características particulares en los signos musicales le llamaron la atención. Tras comparaciones con autógrafos confirmados, la musicóloga Laurence Decobert y Armin Brinzing, director de la Biblioteca Mozart del Mozarteum de Salzburgo, autentificaron la letra del profesor como la de Wolfgang Amadeus Mozart.

“Queda muy claro que es la letra de Mozart”, afirmó Brinzing, quien calificó el hallazgo como “el descubrimiento sobre Mozart más importante en décadas”.El cuaderno corresponde al periodo de mayo a julio de 1778, cuando Mozart, de 22 años, daba clases particulares en París a la talentosa arpista. Según cartas del compositor a su padre Leopold, la joven realizaba bien los ejercicios de teoría, pero “no tenía ni una sola idea” para crear melodías. Una anécdota ilustra la situación: tras 15 minutos de esfuerzo sin resultado, Mozart comenzó un minueto y le pidió que lo continuara: “Mira qué tonto soy. Empecé un minueto y ni siquiera puedo terminar la primera parte”.

Esta frustración pedagógica se ha convertido en un tesoro. El manuscrito permite seguir compás a compás el método de enseñanza de Mozart: sus correcciones, sugerencias y mejoras sobre los trabajos de la alumna.Además de los ejercicios, el cuaderno incluye siete composiciones para flauta y arpa. La mayoría son piezas breves y ligeras; una está incompleta. Sin embargo, en un movimiento rápido de unos cinco minutos, Mozart intervino de manera sustancial, escribiendo entre el 75% y el 80% de la música, según estimaciones de los expertos.

Estas obras enriquecen notablemente el repertorio para esta combinación instrumental. Hasta ahora, la pieza más conocida de Mozart para arpa era el Concierto para flauta, arpa y orquesta en Do mayor, K. 299, compuesto en la misma época para el duque y su hija.

Las nuevas piezas se estrenaron públicamente el domingo 21 de junio en la BnF, interpretadas por la flautista Mathilde Caldérini y el arpista Nicolas Tulliez, ambos de la Orquesta Filarmónica de Radio France. Sus grabaciones se emitieron en France Musique. Los intérpretes destacaron especialmente una de las obras, que pronto se convertirá en referente del repertorio. Sin ver la caligrafía original, resulta difícil distinguir la voz de Mozart de la de su alumna.“Exigía mucho, porque tenía mucho talento y era muy joven”, comentó Caldérini, quien se preguntó si Mozart fue demasiado duro. Precisamente esa exigencia hizo que el maestro interviniera más, dejando mayor huella autógrafa en el cuaderno.

El manuscrito probablemente llegó a la BnF tras las confiscaciones revolucionarias de 1794 a los bienes de la familia Guînes. Permaneció anónimo más de dos siglos.Brinzing destacó el valor pedagógico del documento: “Puedes seguirlo compás a compás. ¿Qué escribió ella? ¿Qué corrigió Mozart? Es fascinante”.1778 fue un año difícil para Mozart en París: buscaba éxito, enfrentó intrigas y sufrió la muerte de su madre. Pese a ello, dejó una huella profunda a través de sus clases y composiciones.

El conservador Goy resumió el valor de la música descubierta: es “digna de vivir”. Elegante, fluida y llena de la gracia mozartiana, estas piezas demuestran que incluso en ejercicios didácticos, el genio brillaba.

El hallazgo ya genera gran expectación. Las partituras preparadas por Goy permitirán a músicos de todo el mundo incorporar estas obras. Dos siglos y medio después de su muerte, Mozart sigue sorprendiendo y entregando nueva música.

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