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Nano Stern celebra sus 20 años de carrera: “Yo siento que he ganado en experiencia y he perdido en candidez”

La celebración de sus 20 años de carrera encuentra al músico revisitando las canciones de su debut, reconciliándose con algunas y dejando otras atrás. En conversación con Culto, habla del paso del tiempo, de la curiosidad como motor creativo y del relevo que hoy protagoniza una nueva generación de músicos chilenos.

Nano Stern

Llegó a ser cantautor casi de casualidad. En 2006, el joven Nano Stern (Santiago, 1985) debutó con su disco homónimo que lo posicionó como un nuevo exponente de la canción defendida a pulso de guitarra. Pero en sus comienzos estaba más interesado en el rock, a partir de su experiencia como integrante de bandas como Matorral y de Mecánica Popular.

“Yo no tenía el más mínimo interés como en convertirme en trovador, en cantautor, no era como mi búsqueda en ese momento”, dice a Culto. Pero el destino ofrece rincones inesperados. Eran los primeros años 2000 y poco a poco, el avance de la tecnología permitió el acceso a programas de grabación y edición de audio.

Así, Nano empezó a probar. “Era un momento en que recién se podía grabar en un computador. Habían las primeras herramientas que permitían hacerlo, y yo estaba muy embalado con eso, experimentando”.

Por ello, parte de ese primer material lo grabó solo, en una pieza en la que vivía en Amsterdam, la histórica capital de Países Bajos, donde estudiaba por entonces. “Yo me sentaba en la cama, ponía el computador al lado mío, un micrófono 58, me las arreglaba como fuera para salvar”.

Nano Stern Foto: Jaime Valenzuela.

Parte del disco también lo registró en Europa. Fue en el estudio del músico chileno Tato Gómez. Stern consiguió un trabajo como asistente y fue él quien notó el potencial de su trabajo. “Él me contrató en su estudio como asistente, desde hacer café hasta componer, todo. Y en un momento cachó que yo tenía mis primeras canciones, le gustaron mucho y me dijo: ‘Ya bueno, la próxima semana hay un par de días libres, vamos a grabar tus canciones. Es un regalo’”.

Fue así que el disco debut acabó tomando forma. “Yo toqué todos los instrumentos, excepto unos tambores que grabó una amiga mía. Y eso también yo creo que le dio un sonido súper particular, súper distinto”.

Poco después, unas copias del disco en CD-R llegaron al país. “Y llegó a ciertas personas que empezaron a hablar de ese disco en algunos círculos, y eso fue muy sorprendente para mí. En particular recuerdo un mensaje que me llegó de Eduardo Gatti, que fue como “¡What! ¿Qué está pasando?”.

Desde ese momento, Stern se labró una trayectoria como uno de los nombres claves de la cantautoría chilena. Con una decena de títulos oficiales en su discografía, el músico se apresta a celebrar 20 años de carrera con una serie de shows. La gira Bitácora arrancará el 12 de noviembre en Concepción (Teatro Lihuén), el 19 de noviembre en La Serena (Teatro Centenario) y el 26 de noviembre en Santigo (Teatro Nescafé de las Artes).

Stern mira esta gira como una oportunidad. “En realidad, las muchas últimas giras que yo he hecho han sido temáticas, han tenido algo nuevo que presentar”, explica. Por ello, se ha abierto a explorar en canciones que lleva tiempo sin incluir en el repertorio. “Me he dado cuenta que hay canciones que son como muy queridas por mi público y que han ido quedando fuera del repertorio. Claro, por una cuestión natural, que yo he hecho creo que doce discos propios, diez discos de estudio en este tiempo, entonces naturalmente no caben todas las canciones. Y hace un par de años ya yo empecé a ver en el horizonte y dije: ‘Bueno, viene como un hito temporal por primera vez relevante realmente en mi carrera’“.

El músico ha debido volver a trabajar material que llevaba años sin tocar. “Hay algunas que me las tengo que aprender como si fueran de otro”, cuenta. “Tengo que aprender la música, pero también un poquitito como a reinterpretarlas. Empieza a pasar una distancia temporal, ha pasado tanta agua bajo el puente, digamos, que de repente hay algunas quizás con las que no hay mucha conexión y esas no tengo por qué cantarlas tampoco. Esto no es como una cuestión de autohomenaje, no, no va por ahí en ningún caso. Pero sí pasa con algunas canciones que empiezan a significar otras cosas”.

Nano Stern

-¿Cuánto ha crecido o cuánto ha cambiado el cantautor Nano Stern; de ese chico que se grabó en una pieza en Amsterdam, al cantautor de 40 años de ahora?

Yo siento que he ganado en experiencia y he perdido en candidez. Y eso es como natural al paso del tiempo no más. Pero yo creo que el desafío en realidad —y es algo que yo intento como cultivar con consciencia y lo verbalizo también— es decir: ¿cómo hacemos para ganar experiencia, para ir aprendiendo? Yo soy súper curioso intelectualmente, me gusta estudiar. Todo el rato estoy estudiando distintas cosas; hoy día mismo voy a ir a la Universidad de Chile a tomar unas clases de oyente, porque me gusta, porque me gusta siempre estar nutriéndome. Pero que ese conocimiento y que esa experiencia no sacrifique una liviandad en la mirada del mundo. Y también un atrevimiento. Desde la ignorancia aflora una patudez que es importante. Yo creo que cuando era más pendejo, yo era muy patudo, me metía con mucho ímpetu en áreas en las que no tenía la más mínima idea. Ahora, lo bonito es ver que 20 años después, algunas de esas áreas en las que incursioné así como con más fuerza que nada, y más fuerza que conocimiento de todas maneras, aquellos que eran mis referentes en esos mundos terminaron por abrazarme y por darme una especie de bienvenida a un espacio colectivo.

-¿Como quiénes, por ejemplo?

Como mis grandes referentes de la música en Chile. Las bandas como importantes para mí, los Inti-Illimani, los Quilapayún, los Jaivas, Congreso, Illapu, todos estos monstruos de nuestra música que eran personajes como inalcanzables, un poco de la mitología, y que hoy día son colegas y son amigos. Y con todos los que te nombré he tocado, he girado, con muchos de ellos he grabado, con varios de ellos he grabado canciones que hemos hecho en conjunto desde la creación. Y en el momento en que estoy de estos cuarenta y pocos años y 20 años de carrera discográfica a cuestas, es un momento interesante porque miro para allá, pero también miro para el otro lado y digo: “Wow, hay gente así que ahora tiene 20 años y que está rompiéndola”, y que está rompiéndola en el sentido de éxito, pero también en el sentido estético, o sea, como haciendo otra cosa. Y qué bacán, y qué lugar interesante también de estar.

-En esa gente de 20 que está rompiéndola, uno piensa en las bandas de rock, Candelabro, Asia Menor, Hesse Kassel, que son como muy chilenas, pero en un rock súper distinto, súper arrojado...

Claro. Es como que bueno, en cada generación yo creo que se van juntando naturalmente las cosas que están en el aire. O sea, tú escuchas a Candelabro y yo no puedo no escuchar a Congreso y Tool. Entonces digo: “Y obvio que van a convivir”. Lógico que sí. Así como cuando nosotros aparecíamos y alguien escuchaba, no sé, Necesito una canción y dice: “Pero cómo chucha conviven Violeta Parra, la música celta y Led Zeppelin, ¿cómo estas huevadas van a convivir?” Y eso es bacán, habla también de una cierta sinceridad, yo creo que eso es lo más importante al final.

-Y también una escena de nuevos cultores de música latinoamericana, pienso el dúo Pajarito, en Catalina y las Bordonas de Oro...

Esos dos casos que tú dices en particular corresponden como al fenómeno del bolero, el vals peruano, esta cosa media criolla que es increíble que esté pasando. Pero yo creo que es el producto natural de una búsqueda que empezó mucho tiempo atrás y que yo creo que tuvo su principal gatillante en el trabajo del Álvaro Henríquez y sobre todo del Unplugged de Los Tres. Eso abrió un universo nuevo, que fue madurando, que tuvo como consecuencia que la cueca se puso en otro lugar, se formó una escena de gente joven que estaba en esa. Y en esos dos proyectos que tú mencionas también se nota harto un manejo muy bien hecho de las redes sociales. Y es muy loco cómo se mezclan esas cosas, con mucho tiempo dedicado y energía a eso. Eso me parece súper interesante, fascinante.

Nano Stern

-Tú tocas mucho fuera de Chile, y en lugares no muy comunes ¿cuales son las principales diferencias que tú ves entre la escena chilena, con lo que has podido ver en distintas realidades en el mundo?

Yo creo que en Chile por un lado hay una capacidad de resiliencia increíble, de apechugar con los recursos que haya. No somos el país así como más desarrollado en cuanto a escena musical, pero tampoco somos el más precario ni de lejos. Me ha tocado estar en muchos lugares en donde tú cachái inmediatamente como: “Chucha, aquí ya está peludo”, como que hay que aperrar y así nomás es la huevada y no le vamos a pedir peras al olmo. La gente disfruta y está todo bien.

Pero yo creo que en Chile estamos como en un punto medio. Creo que hay mucho de aperrar y eso yo lo celebro. Hay talento pero de sobra. Pero así como un “pero” diría yo, creo que hay un poquitito una actitud un poco pretenciosa también. O sea, en el sentido de que hay un hábito de tener como que aparentar muchas veces entre los colegas músicos, yo lo veo, como de tirar pinta unos con otros incluso. Y con los técnicos, los equipos, y como la llegada, la actitud frente a la gente, frente a los lugares donde uno toca, frente a los equipos. Un poquito así como de creerse un cuento que no es real aquí. Y eso se aprende trabajando con los más viejos porque ya vienen de vuelta y porque no les vienen con huevadas tampoco. A mí me ha impresionado mucho ver la humildad de los músicos que llevan toda la vida haciendo esto y que siguen haciéndolo.

De cara a la gira de aniversario Stern prepara dos formatos, uno a banda completa y otro con la guitarra en solitario. Además anticipa que en el show del Nescafé puede haber invitados. Por estos días, además, prepara nueva música, escribe canciones y explora otros intereses. “Soy cantor, y el oficio del cantor es, y siempre ha sido muy sencillo, que es echarse el instrumento al hombro y partir por los caminos a cantar. No es tanto más complejo que eso”.

Las entradas para los shows de la gira ya están disponibles en www.nanostern.cl.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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