Por Gonzalo ValdiviaTom Hardy: “Me estoy haciendo mayor, pero sigo siendo la misma persona”
El reconocido actor inglés vuelve a estar al centro de Tierra de Mafia, la serie de Paramount+ en la que interpreta al guardián de los intereses de una caótica familia que domina el mundo criminal. Un rol que llegó en un momento en el que buscaba una historia teñida de oscuridad. “Si me llevo algo de mis personajes a casa, es el espíritu lúdico de cada jornada, porque nuestro trabajo consiste en jugar”, afirma a Culto en esta entrevista.

En el mundo de Tierra de mafia, la serie de Paramount+ que acaba de regresar al streaming, las muertes y los gallitos de poder están a la orden del día. Es una historia de gánsteres donde todo se amplifica debido a que al centro se encuentra una familia compuesta de personajes desquiciados y mezquinos a la cabeza de un imperio criminal.
En ese paisaje cargado de violencia y acción, la persona que debe encargarse de limpiar cada desastre es Harry, el hombre de confianza del clan principal desde hace años, a quien da vida Tom Hardy (Londres, 1977).
El proyecto llegó en el momento correcto para el reconocido actor inglés. Tras dedicar varios años a encarnar a Venom y Eddie Brock en el cine –y completar una millonaria trilogía que finalizó en 2024–, estaba en busca de una historia teñida de oscuridad, algo que tal vez lo acercara a Peaky Blinders y Taboo, las anteriores series de su trayectoria.
Después de filmar dos ciclos de Tierra de mafia, ¿ha conseguido saciar ese apetito? El intérprete tiene una respuesta singular.
“Aún no lo ha hecho. Espero con ganas la tercera temporada para hacer algo todavía más crudo. Bueno, hay niveles de crudeza. Vamos avanzando en esa dirección, aunque quizás el tipo de crudeza que busco para el rodaje sea algo de otro planeta”, expresa en conversación con Culto a través de videollamada.
Hardy le ha tomado cariño a ponerse en la piel de Harry Da Souza, el nombre completo del tipo responsable de ocultar la basura y resguardar los intereses de los Harrigan.

Liderada por Conrad (Pierce Brosnan) y Maeve (Helen Mirren), la familia tiene como sucesor más directo a Kevin (Paddy Considine), aunque hay dos problemas en torno a él: no tiene las agallas para ser tan desalmado como sus padres y su hijo, Eddie (Anson Boone), es un auténtico desastre. Y –en rigor– no es su hijo, sino que el vástago de Conrad. Es decir, un caldo de cultivo para el caos.
La vida personal de Harry tampoco es miel sobre hojuelas. Gina (Teddie Allen), su hija, está distanciada y pasa tiempo con Eddie, mientras que Jan (Joanne Froggatt), su esposa, está considerando seriamente el divorcio.
Esa crisis no se entiende sin recordar el final de la primera entrega, donde Jan le propinó una puñalada a Harry. Tras agotar otras formas de comunicación más civilizadas, finalmente parece haber optado por hablar en su propio idioma, el de la violencia.
Joanne Froggatt advierte que ese episodio –en su opinión, un “acto desesperado”– representa “un punto de inflexión” para la pareja. “Jan siempre había tenido la superioridad moral, hasta que apuñala a Harry y deja de tenerla. Ese es un cambio: ella ha cometido un acto de violencia. Y todo ese esfuerzo por captar la atención de Harry frente a ese otro mundo y esa otra familia (los Harrigan)... Pues resulta que ella no es tan inocente como cree”, plantea.
Según la óptica de Hardy, en la segunda temporada “empiezan a avanzar hacia esa conversación que tenían pendiente desde hace mucho tiempo. Pero, ¿cuánta agua ha pasado bajo el puente? Parte del daño es irreparable. Y algunas conversaciones son difíciles de abordar porque, tanto legal como conscientemente –o incluso a un nivel de autoconciencia–, la cantidad de asesinatos, muertes y realidad que implicaría una conversación verdaderamente íntima y una conexión real entre la pareja supone un verdadero desafío para ellos”.
“Sin embargo, en todos los aspectos, ellos representan la versión más normal y sensata de la familia en Tierra de mafia. Son los dos que buscan resolver sus problemas”, destaca el actor.
“Creo que, en última instancia, el amor de una buena mujer es lo que te ayuda a desenvolverte en este mundo crudo. Es el equilibrio entre perderse por completo en algo carente de sentido y perder algo que sí tiene sentido frente a la naturaleza vacía de hacer algo arriesgado que no te necesita”, analiza Hardy.

El nominado a los Oscar no es ajeno a internarse en este tipo de historias donde abundan los giros retorcidos y las emociones extremas. Mal que mal, algunos de los más célebres personajes de su trayectoria son un recluso extremadamente violento (Bronson), un cazador capaz de traicionar a cualquiera (El renacido) y un salvaje guerrero de la carretera que apenas emite palabras (Mad Max: Furia en el camino).
“Al final, se trata de jugar”, sostiene. “Piensa en los niños: cuando juegan con Lego, se van a la cama siendo ellos mismos. Bueno, a veces se acuestan pensando que son Batman, pero, en el fondo, es un juego. Si me llevo algo de mis personajes a casa, es el espíritu lúdico de cada jornada, porque nuestro trabajo consiste en jugar”.
Tras despejar algunos trascendidos que apuntaban a su potencial salida de la producción después del segundo ciclo, hoy es una certeza que el actor estará presente en la tercera temporada.
¿Tierra de mafia podría ser la introducción a una nueva etapa de su carrera? No necesariamente, de acuerdo con lo que contesta a este medio.
“Me estoy haciendo viejo, hombre. Se me cae el pelo, estoy engordando y las cosas están cambiando. Así que estoy abierto a nuevos papeles, como el de Big Bird en Barrio Sésamo, pero sin el traje... No, sigo siendo el mismo, la misma persona”.
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