Culto

La pérdida que enlutó a Patricio Guzmán antes de su muerte: “Él estaba profundamente triste”

Andrea Guzmán Urzúa, la hija mayor del cineasta, habla con Culto tras su partida a los 85 años. Detalla que Camila, su hermana menor, falleció hace un par de meses y que eso le causó una fuerte conmoción. Ambas trabajaron con el realizador en sus producciones y generaron sus propios vínculos con el mundo audiovisual. “Si yo me dedico a la defensa y a la difusión del cine documental es por supuesto gracias a él”, indica.

La pérdida que enlutó a Patricio Guzmán antes de su muerte: “Él estaba profundamente triste”

Andrea Guzmán Urzúa estaba al tanto de los planes de su padre, el cineasta Patricio Guzmán. Pese a que su movilidad se había reducido debido a los problemas de salud que sufrió en 2023, el reconocido documentalista planeaba viajar a Chile para filmar un nuevo largometraje, el primero desde Mi país imaginario (2022).

“Esa era una de las cosas que más lo mantenía vivo y activo y con energía, porque a fin de cuentas esa siempre fue su pasión. Lo que más lo movía a él era el cine, el cine documental, el cine que él hacía”, señala a Culto.

De acuerdo con su perspectiva, esta cinta en preparación “posiblemente iba a ser su última película”. Si bien ella no era parte del proyecto, sí sabía que un equipo de filmación había acudido a un observatorio astronómico chileno para registrar imágenes.

“Sé que él manifestaba que tenía muchas ganas de volver a Chile, de ir él a filmar, pero yo tenía mis dudas de que físicamente iba a ser posible”, declara a este medio.

Esas dudas se sustentaban en que su padre se encontraba en un estado “muy frágil, muy delicado”, apunta. Confirma que su salud nunca volvió a ser la misma después de ser sometido a dos operaciones en 2023, una al corazón y otra a la columna vertebra (este martes se informó que murió producto de un paro cardiorrespiratorio).

“A partir de ahí quedó sin movilidad en las piernas. Él estaba inmovilizado de esa parte, pero estaba sano, lúcido, hacía una vida normal salvo la parte de la movilidad”, cuenta. Eso sí, advierte: “Nunca se me ofrecieron detalles de su estado de salud. Esto era algo que manejaba su mujer (Renate Sachse). La información que me llegaba era bastante fragmentada y escasa”.

Recientemente, en junio de este año, la familia sufrió una dolorosa pérdida: el fallecimiento de Camila Guzmán, la hermana menor de Andrea, quien tenía 54 años al momento de su deceso.

“Él estaba profundamente triste, tenía una relación muy cercana con mi hermana. Bueno, la ha tenido siempre con las dos, pero mi hermana específicamente estaba muy pendiente de él, y hablaban muy seguido. A él le afectó bastante”.

Durante estas semanas de duelo, el largometraje que preparaba aparecía como “una oportunidad fantástica para que él tuviera un estímulo para seguir adelante”, sostiene. Por su parte, ella optó por tomarse vacaciones (brinda esta entrevista desde ese lugar, el que prefiere no detallar).

Ambas trabajaron con Guzmán en diferentes proyectos, aunque luego emprendieron sus propios caminos vinculados al mundo audiovisual. Mientras Andrea se enfocó en la gestión cultural y la programación de cine, Camila saltó a la dirección, realizando El telón de azúcar (2006), documental sobre la generación que creció tras la Revolución Cubana. Un trabajo que tenía un fuerte componente personal: llegaron a La Habana junto a sus padres después del golpe de Estado de 1973 y permanecieron allí después de que el director y su mamá, Pamela Urzúa, se separaron.

-¿Cuándo fue la última vez que vio a su padre?

En persona, la última vez fue cuando estuvo muy grave, hace tres años. Yo no había podido volver a viajar (a Francia). Ahora, a raíz de la pérdida de mi hermana, mi idea era viajar inmediatamente a París, pero sufrí un ictus, del que todavía me estoy recuperando. Una de mis piernas todavía no está al 100%. Estaba justo esperando volver de este viaje para ir a visitarlo.

Hija y colaboradora

Andrea Urzúa nació en Madrid en la época en que Patricio Guzmán estudió en España. La elección presidencial que ganó Salvador Allende fue el hito que lo impulsó a volver a Chile para filmar con su cámara. Fue en ese momento que la familia se amplió: en 1971 llegó Camila, la segunda del clan.

En pleno gobierno de la Unidad Popular, el cineasta hizo El primer año (1971) y registró el material que terminaría integrando La batalla de Chile, su obra maestra. Luego vino el golpe de Estado y el mencionado exilio en Cuba.

“Estuvimos viviendo un par de años en hoteles, porque estábamos de paso, la idea no era quedarnos allí. Pero justo en ese tiempo la relación (con su mamá) se terminó de deteriorar, ellos decidieron separarse y mi mamá decidió quedarse a vivir en Cuba conmigo y con mi hermana. Mi papá vivió un tiempo en Cuba, pero luego se fue a Madrid”.

A partir de entonces, padre e hijas compartieron durante las vacaciones en Madrid o cuando Guzmán viajaba a la isla para participar en el Festival de Cine de La Habana o trabajar en algún proyecto especifico. “Si bien no vivíamos con él, nos veíamos cada año”, afirma.

Andrea Guzmán brinda esta entrevista como hija del director, pero también como colaboradora de las producciones que hizo en los 90 e inicios de los 2000. Trabajó como ayudante de cámara en Pueblo en vilo (1995), documental sobre la memoria histórica de una aldea mexicana, y en Chile, la memoria obstinada (1997). En Madrid (2002) ofició como asistente de dirección, mientras que en Salvador Allende (2004) jugó un papel incluso más relevante.

“La hicimos prácticamente entre Patricio, mi marido (Álvaro Silva), que es el sonidista de varias de sus películas y que también fue colaborador con él en la dirección, y yo. Yo fui como la directora de producción y ayudante de dirección, o sea, fui una colaboradora bastante general para esta película”, explica.

La realizadora confiesa que, a medida que hurgó y se desarrolló en otros ámbitos, en ocasiones tuvo dificultades para escapar de su alargada sombra.

“Yo no soy cineasta, soy programadora, he dirigido festivales de cine, entonces me he forjado una carrera propia y a veces he evitado mencionarlo para que no opaque todo el trabajo que he hecho. Si te dedicas a otra cosa igual ni siquiera sale en la conversación, pero no es así cuando trabajas en esto”.

“Sin embargo, por supuesto que lo que siento es un enorme orgullo. Soy consciente de que si yo me dedico a la defensa y a la difusión del cine documental es por supuesto gracias a él, a lo que él me ha dejado, a lo que yo aprendí junto a él. Patricio no sólo deja el legado de su obra, que es importante y que es inmensa, sino que un legado de generaciones que se formaron con sus cursos, con sus seminarios, con sus charlas. Y yo misma me incluyo entre ellos”.

La gestora se declara impresionada con la cantidad de mensajes de afecto que ha recibido durante las últimas horas, además de la respuesta de cineastas, instituciones y personalidades del mundo. “Tomas conciencia de la importancia que tenía esta persona, que claro, para mí era mi padre, aunque por supuesto yo siempre lo admiré y aprendí de él”.

Hoy aguarda por la información en torno al funeral, el que presumiblemente se desarrollaría en París, donde residían junto a su esposa.

“Estoy pendiente porque obviamente yo tengo que estar, y deseo que me esperen, porque tengo que viajar desde lejos. Posiblemente entre hoy y mañana lo definiremos”.

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