Por Alejandro JofréReview del Asus ROG Raikiri Pro: un control con pantalla OLED que encuentra su lugar en PC
Con cuatro botones traseros, gatillos ajustables y tres modos de conexión, el mando de Asus apuesta por la personalización. Su compatibilidad con Xbox tiene un requisito que conviene conocer.

Lo primero es la pantalla. Llama la atención. Sin embargo, el atractivo del Asus ROG Raikiri Pro está en cuánto permite adaptar sus controles a cada juego.
Detrás de su estética de ciencia ficción hay una propuesta dirigida a quienes quieren ajustar la respuesta de los sticks, acortar el recorrido de los gatillos y tener más acciones al alcance de los dedos.
El detalle está en la plataforma elegida. Aunque lleva el botón de Xbox en el centro, es en PC donde ofrece mayor libertad de uso. Una diferencia que pesa al evaluar hacerse de un mando de gama alta.
Pantalla OLED: un detalle vistoso con funciones prácticas

El Raikiri Pro incorpora una pantalla OLED de 1,3 pulgadas y 128×40 pixeles, ubicada sobre el botón de Xbox, que permite mostrar imágenes, textos y animaciones personalizadas, pero también consultar indicadores de batería y micrófono, además de cambiar de perfil.
Dos botones superiores sirven para recorrer sus opciones.
Su utilidad está en tener esa información a mano. No es una función que por sí sola transforme la experiencia de juego, aunque sí entrega una forma práctica de identificar la configuración activa y darle un sello propio al control.
El resto del diseño sigue el lenguaje de Republic of Gamers: elementos translúcidos, iluminación RGB y una carcasa que busca destacar sobre el escritorio.
Es una estética expresiva, coherente con un periférico que convierte la personalización en parte de su identidad.
Botones traseros y gatillos para adaptar cada partida

En la parte posterior aparecen cuatro botones programables. Su principal ventaja es permitir el acceso a acciones adicionales sin depender siempre de los botones frontales.
También pueden utilizarse para modificar la sensibilidad del joystick durante el juego.
Los gatillos cuentan con bloqueos físicos que permiten elegir entre un recorrido corto y uno completo.
El primero puede resultar útil en juegos de disparos; el segundo ofrece un margen más amplio para dosificar acciones, como acelerar o frenar en un título de conducción.
La configuración más detallada pasa por Armoury Crate en PC.
Desde el programa es posible reasignar botones, modificar las curvas de respuesta de los sticks y ajustar las zonas muertas de los gatillos, además de personalizar la vibración, la iluminación y la pantalla.
Hay un requisito: para realizar estos cambios, el control debe estar conectado al computador por cable. Los perfiles se guardan en su memoria integrada para utilizarlos posteriormente, también en Xbox.
Estas opciones son el argumento más convincente del Raikiri Pro. Su valor dependerá de cuánto las aproveche cada jugador: tener más ajustes disponibles cobra sentido cuando permiten encontrar una configuración más cómoda.
Conectividad: libertad en PC, cable obligatorio en Xbox

En computadores, el Raikiri Pro ofrece tres alternativas: Bluetooth, conexión inalámbrica de 2,4 GHz mediante un receptor USB y cable USB-C.
Esto permite alternar entre distintas formas de uso según el equipo y el espacio disponible.
En Xbox Series X y Series S, en cambio, funciona exclusivamente por cable. Asus lo confirma en su ficha oficial: la conectividad inalámbrica está destinada al PC.
La diferencia tiene consecuencias en el día a día. En un escritorio, conectar el mando puede ser un trámite menor. En el living, con la consola a varios metros del sillón, la longitud del cable pasa a formar parte de la experiencia.
El apartado de audio también tiene una condición. El mando integra un DAC ESS, un convertidor digital a analógico, junto con una salida de 3,5 milímetros y un botón para silenciar el micrófono.
Sin embargo, la conexión de audífonos solo está disponible en modo cableado, incluso al jugar en PC.
¿Vale la pena?
El Asus ROG Raikiri Pro tiene una propuesta clara para quienes disfrutan ajustando su equipo: botones adicionales, gatillos con recorrido seleccionable y opciones para modificar la respuesta de los controles.
La pantalla OLED complementa ese conjunto con información visible y un toque distintivo.
Su conveniencia depende de la plataforma y de los hábitos de juego.
Para un usuario de PC que vaya a aprovechar sus perfiles y botones traseros, ofrece argumentos que van más allá del diseño.
Quien solo busque conectar un mando y comenzar a jugar probablemente sacará menos partido a sus posibilidades.
En Xbox, la decisión pasa por aceptar el cable como una condición permanente. Es un detalle demasiado importante para dejarlo en la letra chica de un control de gama alta.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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