Culto

Entre el padre autoritario y la ausencia de sus polémicas: lo bueno y lo malo del filme sobre Michael Jackson

Bajo la dirección de Antoine Fuqua e impulsada por el patrimonio del artista, la película –desde este jueves 23 en salas chilenas– se concentra en la infancia y juventud del Rey del Pop. Jaafar Jackson y Juliano Valdi son un acierto compartiendo el rol principal, mientras que Colman Domingo encarna la dureza del padre. La cinta celebra el genio del músico y evita las zonas incómodas. Ojo: aquí un análisis con spoilers.

Entre el padre autoritario y la ausencia de sus polémicas: lo bueno y lo malo del filme sobre Michael Jackson

El Rey del Pop por fin tiene su propia película. Avalada por el patrimonio del músico, Michael llega a los cines chilenos este jueves 23, rodeada de las expectativas propias de un proyecto que lleva a la pantalla grande a uno de los artistas más influyentes y célebres de todos los tiempos.

Los responsables de la cinta adelantaron que sería una celebración de la vida y legado de Michael Jackson. El resultado se ajusta con rigor a esa premisa, enfatizando su genio y evitando entrar en zonas incómodas.

Glen Wilson/Lionsgate

Probablemente ese ángulo saciará a los millones de fanáticos que suma en el mundo. Pero, a la luz de los primeros análisis, no es suficiente para los críticos, que han cuestionado su falta de agudeza y su superficialidad.

Aquí, con spoilers, revisamos las principales fortalezas y debilidades del largometraje:

*Dos actores para Michael

En su primer rol para el cine, Jaafar Jackson interpreta al músico a lo largo de una década, entre 1978 y 1988. Es la clase de casting que es difícil cuestionar. Jaafar adopta su voz y sus gestos, además de su característico despliegue en escena, una contribución que se podía esperar debido a su formación como bailarín. No se queda atrás Juliano Valdi, el niño actor que lo encarna durante su infancia, y consigue transmitir el ángel y carisma que facilitó el éxito de The Jackson 5.

Tal vez en un largometraje con un filo diferente y con más matices el trabajo de ambos podría haber quedado corto. Pero, en el contexto de la película dirigida por Antoine Fuqua y escrita por John Logan, sus atributos y oficio cuadran con la propuesta de los realizadores.

Courtesy of Lionsgate

*El padre terrible

En el universo de padres terribles de grandes artistas, Joe Jackson ocupa un lugar preponderante. Autoritario, crio con mano firme al numeroso clan en Gary, Indiana, y pavimentó el camino para el nacimiento de The Jackson 5. Basta una escena para ilustrar el régimen impuesto en el hogar: cuando no le gusta una respuesta que le da el joven Michael, lo golpea con su correa. Un castigo que, mediante un ágil montaje, queda claro que era recurrente.

La representación a cargo del actor Colman Domingo –nominado consecutivamente a los Oscar por Rustin (2023) y Las vidas de Sing Sing (2024)– resulta creíble: es una presencia intimidante que eleva la tensión cada vez que irrumpe en pantalla. El problema es que el guión le otorga poco material para darle más capas a un hombre que probablemente fue algo más que un monstruo.

*Azúcar y pocos grises

Michael Jackson amaba a los animales y las obras de caridad. Es lo que enfatiza la cinta en varios pasajes, dedicando minutos valiosos que tal vez se podrían haber dedicado a abordar su relación con otros personajes, ya sea miembros de su familia o figuras del mundo del entretenimiento. ¿Cómo fue su primer encuentro con Quincy Jones, su productor? ¿Qué los unía realmente? ¿Cómo vivió la competencia con sus contemporáneos? Son interrogantes que quedan dando vueltas sin contestar una vez que concluye la proyección.

Courtesy of Lionsgate

También se esmera en subrayar su enorme admiración hacia Charles Chaplin, Gene Kelly y Fred Astaire, grandes personalidades que en su momento de mayor fama expandieron los límites de lo que era posible para un performer. Y, por supuesto, se manifiesta con insistencia su fascinación con Peter Pan y ese mundo de fantasía habitado únicamente por niños.

Lo más parecido a un episodio controversial es la inclusión del accidente que sufrió mientras grababa un comercial de Pepsi en 1984. Pero al final ese pasaje, por cómo está estructurado, sirve de excusa para acentuar su interés por la filantropía.

¿Fue un ser humano perfecto? Probablemente no, pero este filme apunta en la dirección opuesta. Para rellenar ese vacío hay que volcar la mirada hacia otros lugares. O esperar que una continuación de Michael se haga cargo de sus vivencias más turbulentas.

*Números musicales a la altura

Es probable que Bohemian Rhapsody: La historia de Freddie Mercury (2018) haya consolidado una idea en Hollywood: si brindas espectáculo, parte del público no echará de menos un retrato más complejo y matizado del protagonista.

Glen Wilson/Lionsgate

Michael arranca con Wanna be startin’ something, su éxito de 1982, causando que sea imposible no mover los pies y sumergirse con la mejor disposición en la cinta. Se interna con velocidad en su biografía hasta mostrar en escena a The Jackson 5, donde el joven actor Juliano Valdi se luce, y el primer momento de Jackson adulto es en el estudio junto a Quincy Jones (Kendrick Sampson).

Quizás en uno de sus momentos más interesantes, el largometraje muestra la trastienda que permitió la creación del videoclip Beat it. En tanto, la recreación del video de Thriller se grabó en la misma locación en la que se registró el original, en un instante que permite ilustrar el perfeccionismo y la visión artística de Jackson.

Los seguidores también gozarán con la incorporación de la gira Bad, su gran regreso a la escena internacional después de sufrir quemaduras de gravedad en 1984.

Kevin Mazur/Lionsgate

*El desbalance de la familia Jackson

Fuera de Joseph Jackson y Katherine Jackson (interpretada por Nia Long), hay poco espacio para el desarrollo de las cualidades de los otros integrantes de la familia. Jermaine, Marlon, Tito, Jackie, La Toya, todos aparecen en la película, pero su participación se reduce a diálogos puntuales y, en el caso de los varones, a los ensayos y conciertos de la banda.

Curiosamente tienen más desarrollo Bill Bray (KeiLyn Durrel Jones), su chofer y hombre de confianza, y John Branca (Miles Teller), su abogado y manager. Este último, uno de los hombres que actualmente lleva las riendas del patrimonio del artista, tiene dos o tres escenas en que es perfilado como una figura crucial para el músico. Un retrato –por decirlo menos– conveniente con sus intereses.

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