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La problemática confesión de la novia: por qué la película El Drama divide opiniones

La cinta protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson narra los preparativos de boda de una pareja de Boston. Esa previa se llena de caos cuando ella cuenta un oscuro secreto. Dirigido por el cineasta noruego Kristoffer Borgli (y ya disponible en salas chilenas), el filme ha provocado análisis opuestos entre los especialistas. Aquí –ojo, con spoilers– revisamos ese debate.

La problemática confesión de la novia: por qué El Drama divide opiniones

Como ya ha circulado ampliamente, El drama es una película sobre una pareja que está a las puertas de celebrar su boda. En la historia se suceden todos los preparativos de rigor: la compra del vestido de la novia, la elección de la dama de honor, las clases para aprender pasos de baile, la búsqueda de un fotógrafo y un DJ, y así hasta llegar al día de la celebración.

Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson) superan con éxito muchos de esos hitos. Hasta que se produce la degustación de la comida y el vino que compartirán junto a sus invitados (ojo: spoilers a continuación). Rachel (Alana Haim) y Mike (Mamoudou Athie), los mejores amigos de ambos, les proponen una dinámica particular: que, tal como ellos lo hicieron antes de llegar al altar, se cuenten qué es lo peor que han hecho en sus vidas.

Rachel y Mike repiten la historia de cada uno. Luego Charlie hace lo propio. Y llega el momento en que Emma comparte su secreto: les revela que cuando era una adolescente afligida y poco sociable planeó perpetrar un tiroteo masivo en su colegio, en respuesta al bullying que le hacían sus compañeros, pero no pudo ejecutar su idea. Sus amigos y su novio reaccionan con estupefacción. A ninguno le tranquiliza que pensó hacerlo y no lo hizo en verdad. Tampoco que les insista que en este momento de su vida jamás se le ocurriría imaginar algo así y que ahora es alguien perfectamente normal.

Tras esa extensa escena, ubicada estratégicamente alrededor del final del primer tercio de la película, El drama se transforma en algo más caótico y difícil de definir. El director y guionista noruego Kristoffer Borgli muestra que Charlie se llena de dudas y transita entre diferentes emociones mientras se acerca la fecha en que se casará con una mujer a la que al parecer no conocía por completo. Rachel, la dama de honor de Emma, tiene una reacción más explosiva, argumentando su cercanía con una víctima de un tiroteo masivo.

Es ese momento en específico, y la manera en que el largometraje se hace cargo del remezón que genera la confesión de Emma, uno de los principales puntos de discusión entre quienes la elogian y entre quienes la cuestionan. Un debate que comenzó a fines de marzo, cuando debutó en Estados Unidos y que ha continuado a medida que ha llegado a otros países (está disponible en cines chilenos desde el jueves pasado).

“Es difícil entender qué intenta decir o hacer El drama, más allá de jugar con la audiencia con su falta de especificidad”, señaló la revista Time, asegurando que “es una comedia desoladora sin recompensa”.

“¿Es un análisis de cómo el amor puede cegarnos o, peor aún, volvernos completamente insensibles al dolor ajeno? ¿Es una súplica por una mayor empatía hacia quienes sufren, o han sufrido, enfermedades mentales? ¿Sugiere que los seres humanos ya no saben cómo escucharse de verdad? No hace falta estar una hora y 40 minutos mirando el celular para estar confundido sobre lo que ocurre en El drama. ¿Para qué prestar atención si no hay una recompensa real?”, agregó.

The New Yorker publicó una opinión similar, indicando que “tiene una premisa jugosa y explosiva que le cuesta justificar, no porque haya nada intrínsecamente desagradable en abordar el tema de la violencia armada en el mundo real en el contexto de un melodrama hollywoodiense sexy y tempestuoso, sino más bien porque el profundo y oscuro secreto de Emma simplemente no resulta creíble”.

Además, eximió de responsabilidades a su actriz principal y atribuyó los problemas al guión, planteando que “la reduce a un espacio vacío”. “Zendaya cumple con creces el requisito fundamental de una protagonista romántica –cuando está en pantalla, es imposible imaginar mirar a otra persona–, pero su impactante presencia por sí sola no basta para proporcionar la iluminación psicológica que el filme necesita como retrato de la violencia reprimida y, en última instancia, redimida”.

Por otro lado, IndieWire observó que el modo en que la película se desarrolla está intrínsecamente ligado a que Charlie es británico y no estadounidense (al igual que el director), por lo que carece del mismo contexto que los personajes que lo rodean.

“Si bien Zendaya interpreta a Emma con una dulzura herida que nos facilita demasiado deducir qué debería hacer Charlie (su personaje se complica convenientemente mediante una serie de inquietantes flashbacks), su condición de extranjero lo hace más susceptible a cómo reaccionan sus amigos ante el secreto de Emma”, sostuvo, junto con afirmar que “el filme comparte la incomodidad del dilema de Charlie, desarrollándose con una incomodidad dolorosa y aferrándose a tramas más convencionales en un intento desesperado por lograr estabilidad”.

Y expuso: “Lo que hace que El drama sea realmente interesante, aunque también un tanto vaga y dispersa como para desarrollar plenamente sus mejores ideas, es cómo la situación de Charlie y Emma cristaliza la angustia psíquica propia del ambiente de vivir en un país plagado de episodios muy agudos de negacionismo e indefensión aprendida”.

El periódico británico The Guardian se mostró más convencido con la propuesta del director. “El drama es una mezcla descaradamente ofensiva de dos fenómenos estadounidenses: la comedia de bodas de Hollywood y el tiroteo en los colegios. Parte de su ingenio reside en esta ambigüedad genérica: ¿sátira o thriller? Puede que no estemos seguros del tono en el que se presenta el secreto; su condición de absurdo macabro y humor negro depende de que aceptemos la completa recuperación de Emma”.

Desde una óptica similar, The Independent expresó que es “un filme que nunca le da todo masticado a su público ni se preocupa demasiado por tener todo perfectamente ajustado. Es conflictivo, desordenado, ambiguo e imperfecto, pero está tratado con la suficiente delicadeza y escrupulosidad como para tantear el terreno moral sin degradarse en el proceso”.

Aunque concedió que la cinta “puede ser divertida”, The Hollywood Reporter fue poco elogioso. “Borgli parece demasiado ocupado cuidando su preciado concepto como para insuflar vida propia al mundo de su película. Hay algo desalentadoramente programático en El drama”.

“Si al filme le quitamos sus elegantes acabados y su giro impactante (que, de nuevo, pierde fuerza a medida que avanza la historia), lo único que queda es el esbozo de una historia convencional sobre las dudas del matrimonio. Es extrañamente simple para una película que supuestamente trata sobre (censurado) (...) Si él (Kristoffer Borgli) iba a ser tan superficial al abordar este tema, ojalá hubiera elegido algo completamente distinto para Emma. La película funcionaría prácticamente igual con otra cosa.”.

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