Culto

Muere a los 96 años el filósofo alemán Jürgen Habermas, uno de los principales representantes de la escuela de Frankfurt

El reconocido sociólogo fue una de las figuras más influyentes de la filosofía occidental del siglo XX. Dejó como principales legados la discusión de los conceptos de "acción comunicativa" y de "esfera pública".

Muere a los 96 años el filósofo alemán Jürgen Habermas, uno de los principales representantes de la escuela de Frankfurt

A la edad de 96 años, en la ciudad alemana de Starnberg, habría fallecido este sábado el reconocido filósofo alemán Jürgen Habermas.

La información fue confirmada a diversos medios alemanes por la editorial Suhrkamp, la que habría estado publicando la obra del filósofo. Según informaron, habría fallecido en su hogar.

Uno de los principales representantes de la teoría crítica y de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, el trabajo de Habermas estuvo centrado principalmente en el área de la comunicación.

Nacido en Düsseldorf en 1929, tuvo que vivir toda su vida con labio leporino. Su dificultad para hablar fue uno de sus principales motores para centrar su trabajo en el lenguaje y la relación entre los individuos.

Durante sus estudios en Bonn, Habermas también habría conocido a quien sería su pareja de toda la vida: Ute Wesselhoeft. Con gustos compartidos en arte, cine y literatura, se casaron en 1955 y habrían tenido tres hijos: Tilmann, Judith y Rebekka.

Uno de los intelectuales más reconocidos de Alemania durante el siglo XX, la obra de Habermas fue discutida en todo el mundo. Dejó como principales legados la discusión de los conceptos de “acción comunicativa” y de “esfera pública”, además de la teoría de la democracia deliberativa.

El desarrollo del pensamiento de Habermas

El trabajo de Habermas se vio particularmente afectado por el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. En su juventud, se habría unido a una de las secciones de las juventudes hitlerianas por acción de su padre. Sin embargo, debido a su corta edad, no habría tenido participación en el conflicto bélico.

Ya en la época de la postguerra, habría desarrollado sus estudios universitarios en Gotinga, Zúrich y Bonn. En esta última ciudad, en 1954, habría obtenido un doctorado en filosofía tras presentar una discusión de la obra de Friedrich Schelling titulada “El Absoluto y la historia: De las discrepancias en el pensamiento de Schelling”.

Su relación con la Escuela de Frankfurt llegaría poco tiempo después, cuando trabajó como ayudante de Theodor Adorno en el famoso Instituto de Investigación Social de Frankfurt. En ese lugar, se habría adentrado en la llamada teoría crítica desarrollada por representantes como el ya mencionado Adorno o Max Horkheimer, por lo que terminaría encabezando a la segunda generación de esta reconocida escuela de pensamiento.

Con un foco centrado en el desarrollo de la discusión de una democracia participativa que se basara en el uso de la razón, en 1962 publicó su conocido libro Historia y crítica de la opinión pública, en que aborda la distinción entre lo público y lo privado, además de desarrollar el concepto de la “esfera pública”.

Para Habermas este espacio sería aquel en el que los individuos mantendrían una interacción libre de las interferencias del Estado, el mercado o los medios de comunicación. Precisamente en su texto critica la labor de este último grupo durante el avance del siglo XX, al ir moldeando a la “opinión pública” y evitando finalmente que los ciudadanos puedan ser interlocutores directos.

Otro de los elementos discutidos en el pensamiento de Habermas fue la Teoría de la acción comunicativa, desarrollada en su reconocido texto de 1982. En ella, trabajó en el contexto de la situación de las sociedades occidentales de la postguerra desde 1960 en adelante. Para Habermas, se comenzó a entregar una mayor potencia al signo lingüístico por sobre elementos más basados en ritos.

Así, desarrolló cuatro supuestos de la configuración del habla: inteligibilidad, verdad, rectitud y veracidad. Estos preceptos deben cumplirse, aunque sea bajo supuestos, para llevarse a cabo el proceso de comunicación.

En este proceso, define también tres tipos diferentes de acciones en las que interviene la comunicación: instrumental, estratégica y comunicativa. Precisamente en esta última, se genera una situación en la que ambos participantes estarían buscando la comprensión mutua en un contexto social.

En este libro también planteó las bases de su postura sobre la “democracia deliberativa”. Habermas consideraba la capacidad de los miembros de una sociedad de organizar su vida en común, por lo que ponía énfasis en la importancia de la capacidad de argumentación y justificación.

La culpa alemana, posición de Europa y reconocimientos

Durante su carrera en la filosofía y la sociología, Habermas abordó particularmente el sentimiento alemán tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la posición de Europa tras el conflicto.

Fue uno de los principales impulsores del concepto de la “culpa alemana” tras los crímenes ocurridos durante el período de la Alemania Nazi. Habermas consideró que los crímenes de aquel momento no se reducirían solo a lo ocurrido en territorio germano, sino a un conflicto más amplio en el contexto de las guerras europeas.

También destacó la conformación de la Unión Europea y fue particularmente criticado en su país natal por su oposición a la recreación de un estado-nación alemán. En 2011 publicó el texto Sobre la Constitución de Europa, en que se explaya más en profundidad sobre el tema. El sociólogo considera que la Unión Europa es una “comunidad política de alto nivel” y “un paso decisivo en el camino hacia una sociedad mundial políticamente constituida”.

Por otro lado, hacia sus últimos años también comenzó a tomar una posición más cercana hacia la religión. Para Habermas “sigue siendo indispensable en la vida cotidiana para normalizar la relación con lo extraordinario”, según una cita publicada en France 24.

Este punto lo habría abordado nuevamente en el libro Mundo de la vida, política y religión (2015). En una entrevista de 2018, el filósofo habría explicado que “este libro no trata tanto de religión como de filosofía. Yo espero que la genealogía de un pensamiento posmetafísico desarrollado a partir de un discurso milenario sobre la fe y el conocimiento pueda contribuir a que una filosofía progresivamente degradada en ciencia no olvide su función esclarecedora”.

Una de sus últimas polémicas estuvo vinculada a la Guerra en Ucrania, cuando en 2022 llamó a que se desarrollaran negociaciones con Moscú. Veía el peligro del avance del militarismo con los hechos acontecidos en Kiev.

Por otro lado, durante su extensa trayectoria por más de seis décadas, Habermas recibió una serie de reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. Diversas universidades alrededor del mundo reconocieron también la importancia del pensador alemán a través de diversos doctorados honoris causa.

En su Alemania natal, fue reconocido con el Premio de la Paz del Comercio Alemán de Libros en 2001. En 2003, fue condecorado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales por su debate sobre la situación en Europa y el papel de los medios de comunicación. También recibió en 2004 el llamado Premio Kioto de Arte y Filosofía. El galardón es considerado una versión japonesa del Premio Nobel y destacado por cubrir otras áreas que no son evaluadas por la academia sueca.

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