Meloni: El delicado equilibrio de sus seis meses al mando de Italia

Giorgia Meloni asiste al mitin de clausura de la coalición de centroderecha en Roma, el 22 de septiembre de 2022. Foto: AP

La primera ministra italiana ha alternado posiciones duras con decisiones moderadas, en miras a contentar a su electorado, por un lado, y la OTAN y la Unión Europea, que siguen con desconfianza el gobierno de su coalición.


El 22 de octubre de 2022, Giorgia Meloni, líder del partido de extrema derecha Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), se volvió la primera mujer a la cabeza del gobierno italiano, luego de ganar por lejos las elecciones legislativas. Si desde su llegada al poder la primera ministra ha moderado sus ataques contra la Unión Europea, la exadmiradora de Mussolini muestra al interior de su país una faceta más dura en lo que respecta a asuntos migratorios y sociales.

En un país donde los gobiernos duran en promedio 14 meses, la coalición entre la Liga, Forza Italia y Hermanos de Italia no ha mostrado fisuras importantes, y los expertos señalan que Meloni se estaría perfilando para generar una alianza de centroderecha en las elecciones europeas de 2024. En la posición de equilibrista, de mantener “aceptación” entre sus pares y contentar a su electorado más duro, la primera ministra ha tenido que moverse este último medio año.

El gobierno de Meloni ha estado marcado por la cuestión migratoria, sobre todo luego de que un naufragio en las costas de Calabria cobrara la vida de 60 migrantes y pusiera en relieve la cantidad de personas que cruzan el Mediterráneo para llegar a Europa. Sumado a esto, se ha venido invocando el fantasma de la “invasión de migrantes”, luego de que durante tres días consecutivos llegaran mil personas a las costas italianas.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y el ministro de Justicia, Carlo Nordio.

En ese contexto, se decidió decretar desde Roma la “emergencia migratoria nacional” durante seis meses: una medida que se había tomado en otros contextos, como la pandemia o catástrofes excepcionales.

Una decisión que esta semana se vio acompañada de una polémica protagonizada por Francesco Lollobrigida, ministro de Agricultura y cuñado de Giorgia Meloni, quien aludió a la teoría conspirativa y ultra de “la sustitución étnica” para rechazar la inmigración. Durante un acto en Milán, al reflexionar sobre demografía e inmigración, opinó que no es posible que si “los italianos tienen menos hijos (…) los reemplacemos por otros”. “Ese no es el camino”, continuó. Dichos que generaron una enorme polémica en Italia y que la oposición calificó de “repugnantes”.

El analista político y fundador del medio Lo Spiegone, Emanuele Bobbio, comenta a La Tercera la medida tomada por el gobierno de Meloni de declarar “emergencia migratoria nacional”: “La declaración es puramente instrumental, el gobierno dijo que lo hizo para usar poderes especiales y fondos adicionales. El país no está en ninguna emergencia, y los números no son tan grandes, incluso si están creciendo. Lo que están haciendo es usar narrativas para contar a su electorado: por ejemplo, cuando se trata de ley y orden, o de los migrantes, o del desempleo”.

Según el experto, el tema de los migrantes sería otra manera de actuar para su electorado, sin verse demasiado peligrosos para Europa y, de paso, “escondiendo algunos errores y dificultades que pasa el gobierno actualmente”.

Otra toma de posición dura, más propia de su partido, ha tenido que ver con la relativización de los derechos humanos, y en específico con la presentación de un proyecto de ley para derogar el delito de tortura, sobre todo en lo que respecta a las fuerzas del orden. La propuesta propone derogar una parte importante del artículo 613 del Código Penal, que desde 2017 tiene el delito de tortura y agravantes en caso de que sea cometido por policías en interrogatorios.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, recibe a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Palacio Chigi, en Roma, el 9 de enero de 2023. Foto: Reuters

En la oposición criticaron la iniciativa inmediatamente: “La propuesta para cancelar el delito de tortura de Hermanos de Italia es espeluznante. Que Meloni diga algo. ¿Su gobierno y su partido quieren atacar una norma en defensa de los derechos humanos?”, acusó Simona Malpezzi, portavoz del Partido Demócrata en el Senado.

“Los derechos humanos son otro ejemplo de un uso de distracción masivo, hecho por su gobierno. Su partido propuso una ley en el Parlamento porque argumentaban que la policía era menos efectiva debido a que le asustaba ser juzgada por tortura. Esto no es sino una toma de posición, imposible que sea aprobada, y que solo proponen para conseguir el apoyo de una parte del electorado, y para hacer felices a los sindicatos de policía”, indica Bobbio al respecto.

A causa de las regulaciones europeas, sería imposible que Italia aprobara una ley de ese tipo, e incluso en el pasado el país sufrió multas y condenas por no tener en sus códigos la regulación en crímenes de tortura. En este sentido, la propuesta es vista como una sencilla “toma de posición”.

Valores nacionalistas

En otro campo de batalla, Giorgia Meloni ha liderado una carrera para “salvaguardar” la gastronomía italiana, llegando a renombrar el Ministerio de Agricultura con el agregado de “y Soberanía Alimentaria”. Su primer enemigo en tal combate: la carne obtenida a través del cultivo celular en laboratorio, cuya venta, producción y desarrollo prohibió con un proyecto de ley.

Según Francesco Lollobrigida, encargado de esa cartera, “los productos de laboratorio no garantizan la calidad, el bienestar y la protección de la cultura y tradición gastronómica y vinícola italiana, a la que parte de nuestra tradición está unida”.

En ese mismo ímpetu nacionalista, Hermanos de Italia presentó un proyecto de ley para prohibir el uso de términos o palabras extranjeras que tuvieran su equivalente en italiano, bajo pena de multas de hasta 100 mil euros. “No es sólo una cuestión de moda, porque las modas pasan, lo que sucede es que la anglomanía tiene repercusiones para toda la sociedad”, asegura el texto del proyecto.

El exprimer ministro italiano y líder del partido Forza Italia, Silvio Berlusconi, reacciona al final de una reunión con el líder de la Liga, Matteo Salvini, y la líder de los Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, en Roma, el 20 de octubre de 2021. Foto: Reuters

La llegada al poder de la extrema derecha hizo correr mucha tinta el año pasado, y el historiador David Broder comentó a la revista Jacobin que el gobierno de Meloni se ha enfocado en evocar “valores nacionales y religiosos” a la hora de presentar su proyecto político. “Todo su discurso es muy al ataque, y permitió a Meloni el presentarse como una outsider que defiende los intereses del pueblo italiano. Sin embargo, su partido no ha puesto en duda en ningún momento la pertenencia a la Unión Europa y la austeridad que impone, ni el euro ni la OTAN ni las armas a Ucrania. Al final, el partido Hermanos de Italia parece acomodarse muy bien al statu quo en materia económica, focalizando sus acciones en otros asuntos, como el derecho al aborto, la inmigración y las cuestiones de género”.

El cronista parlamentario de la web Rossoporpora, Giuseppe Rusconi, comentó al periódico El Debate la situación de Meloni: “Es muy consciente de que ganó las elecciones generales del 25 de septiembre en primer lugar por sus características personales y sólo después como líder de Hermanos de Italia. La victoria fue amplia. Incluso dentro de la coalición de centroderecha. Por ello, Meloni tiende a gobernar con una actitud ejecutiva incluso en relación con sus aliados”.

Coqueteos con China

En el ámbito internacional, Meloni no ha sido un líder “paria”, pero sí es vista con recelo por sus vecinos, y en especial, Francia y España. Uno de los problemas que tiene en este sentido es el gobernar con Matteo Salvini y Silvio Berlusconi, dos políticos que se han visto cercanos a Rusia y Vladimir Putin en varias ocasiones, y que arriesgan la credibilidad italiana en el contexto europeo.

Giorgia Meloni durante un encuentro bilateral con el Presidente de China, Xi Jinping, al margen de la Cumbre del G20, en Bali, en noviembre de 2022.

“Meloni está trabajando duro en esta idea de tratar de construir la imagen de una líder responsable, manteniendo su alianza unida. En el escenario internacional, Meloni ya ha tenido algunos problemas, en particular con (el Presidente francés) Emmanuel Macron y otros líderes. Una noticia que apareció en todos los medios fue que ella no había sido invitada a un encuentro entre Macron y (el canciller alemán Olaf) Scholz, por ejemplo. Así que lo que podemos decir es que Meloni tiene altos y bajos en su relación con la OTAN y la UE”, comenta Bobbio.

Otro tema son los coqueteos de Meloni con China. La premier italiana se reunió en noviembre pasado con el Presidente Xi Jinping al margen de la cumbre del G20. El encuentro sostenido en Bali, Indonesia, fue “muy cordial” y ambos reconocieron “la necesidad de colaborar para la gestión eficaz de los desafíos globales y regionales más graves y apremiantes”, según detallaron fuentes chinas citadas por la agencia Ansa, las cuales hicieron notar que la reunión duró “mucho más de lo esperado”.

Para subrayar el interés en la reunión, la parte china llevó una delegación de alto perfil, como el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, y el gobernador del Banco Central, Yi Gang. Meloni expresó el interés del gobierno italiano en promover los intereses económicos mutuos, también con miras a aumentar las exportaciones italianas a China. “Xi y Meloni reconocieron la antigua relación entre Italia y China, dos civilizaciones milenarias, subrayando el éxito del año cultural Italia-China”, indicó el Palacio Chigi, sede del gobierno en Roma.

Durante la conversación, también se reconoció “la necesidad de colaborar para la gestión eficaz de los desafíos globales y regionales más graves y apremiantes”. Meloni y Xi prestaron especial atención a la guerra en Ucrania y sus consecuencias. “Coincidieron en que se debe impulsar toda iniciativa diplomática para poner fin al conflicto y evitar una escalada”, informó el gobierno italiano. Al final de la reunión, “el Presidente Xi invitó a la premier a realizar una visita a China, que Meloni aceptó”, indicó Ansa.

Giorgia Meloni recibe una pequeña campana del primer ministro saliente, Mario Draghi, en el Palacio Chigi, en Roma, el 23 de octubre de 2022. Foto: Reuters

En un artículo publicado en diciembre, el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) hizo notar el giro de Meloni respecto de China. “Durante la campaña de las elecciones generales de Italia de este año, la futura primera ministra del país, Giorgia Meloni, mostró una posición muy escéptica sobre China. En un movimiento inusual para un candidato a primer ministro, participó en una entrevista con la Agencia Central de Noticias (CNA) de Taiwán. También prometió una revisión del programa de inversión en infraestructura global de China, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, para la cual Italia firmó un memorando de entendimiento en 2019, una decisión que considera un ‘gran error’”, detalló el think tank.

La entonces candidata anunció en la citada entrevista con CNA que de haber tenido que firmar la extensión para el 2024 del memorándum de la Ruta de la Seda china al día siguiente, “sería difícil encontrar las condiciones políticas para hacerlo”. Además, calificó la relación entre Italia y Taiwán como “una sincera amistad”, asegurando que, de llegar al gobierno, Taiwán sería “un asunto fundamental para Italia”. Describió como “inaceptables” las amenazas de China en contra de la isla.

Sin embargo, el propio ECFR destacó: “Es posible que Meloni y Xi Jinping hayan celebrado una reunión al margen del G20 en Bali, pero esto significa poco para el enfoque político general más amplio de Italia”. “Los primeros meses del nuevo gobierno han mostrado un alto grado de continuidad en China entre la administración de Meloni y la de su predecesor. Mario Draghi adoptó una posición acorde con la valoración que hace la Unión Europea del país como ‘un competidor económico y un rival sistémico’. Por ejemplo, bloqueó o impidió la adquisición de empresas italianas por parte de empresas chinas y fortaleció la alineación transatlántica”, consignó el centro de estudios europeo.

“Aliados de conveniencia”

A nivel interno, en tanto, si de momento no se ve una caída de gobierno en el corto plazo, hay que recordar que los socios de gobierno de Meloni son “aliados de conveniencia”, que podrían eventualmente darle la espalda. En ese sentido, indica una columna de The Wall Street Journal, “sus mejores posibilidades para un gobierno de cinco años serían una demostración de fuerza de los Hermanos de Italia en las elecciones europeas del próximo año”.

Giorgia Meloni toca la campana durante su primera reunión de gabinete en la oficina del primer ministro del Palacio Chigi, en Roma, el 23 de octubre de 2022. Foto: AP

“En los primeros seis meses del gobierno de Meloni se han alternado momentos muy distintos. La coalición de centroderecha pasó gran parte de la campaña electoral gracias a un sistema electoral que les fue muy favorable y una oposición muy fragmentada. Así que durante la campaña lo que hicieron fue, en general, tratar de asegurar a la Unión Europea, al sistema internacional y europeo y a la economía italiana de que no eran populistas peligrosos, sino más bien una centroderecha moderada fuertemente comprometida con la OTAN, Estados Unidos y la UE”, asegura Bobbio.

Desde que Meloni ganó las elecciones se empezaron a alternar decisiones fuertemente populistas, como una contra las fiestas “rave” o el estado de emergencia contra los migrantes, con posiciones económicas muy moderadas, “como el presupuesto de este año y los prospectos del siguiente, con un déficit muy bajo, e intentando mantenerse dentro de las reglas de la Unión Europea respecto a lo que es la deuda pública”, apunta el experto italiano.

Durante este período las encuestas muestran que la popularidad de la primera ministra creció sostenidamente en los primeros cinco meses, lo que algunos conocen como la ‘luna de miel’ de un gobierno, pero en el último tiempo empezó a declinar. “Entre los motivos, está el hecho de que el principal partido de oposición, el Partido Democrático, cambió su liderazgo y eligió una nueva secretaria, Elly Schlein, que se presenta como un gran reto a Meloni”, argumenta Bobbio.

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