El caso que conmociona a Egipto: Condenan a muerte a hombre acusado de asesinar a una joven que rechazó su propuesta de matrimonio

Imagen de Naira Ashraf, la joven asesinada en Egipto. Foto: Twitter

Naira Ashraf, de 21 años, fue apuñalada en las afueras de la universidad donde estudiaba. El hecho vuelve a poner en la palestra pública los elevados casos de violencia de género en ese país.




Ocurrió a plena luz de día, en la ciudad egipcia de Mansoura. Corría el 19 de junio y Naira Ashraf, de 21 años, salió de la Facultad de Artes de la Universidad de Mansoura a esperar locomoción en la parada de bus más cercana. Pero Mohammed Adel, otro estudiante que llevaba meses acosando a la joven -revelaría luego la familia-, la apuñaló y degolló en la calle, lo que llevó a la justicia de Egipto a decretar pena de muerte contra el imputado.

El hecho quedó registrado en las cámaras de seguridad del sector, así como por transeúntes que asistieron a la joven, por lo que su viralización en el mundo árabe fue cosa de tiempo. Fue necesaria la intervención de varios ciudadanos y miembros de seguridad del campus universitario para detener al hombre, mientras decenas se agrupaban alrededor, algunos con rostros de terror por la imagen que presenciaban y otros para golpear al agresor.

La Fiscalía de Egipto presentó más de 20 testigos, que incluyen a familiares, estudiantes, guardias del lugar y transeúntes que presenciaron el asesinato. Según sus relatos, el hombre acosaba desde hace un tiempo a Naira Ashraf, lo que incluso llevó a la familia a interponer una denuncia por amenazas dos meses atrás.

Naira Ashraf posando para un registro. Foto: Twitter

El acoso se habría intensificado, explicaron familiares a las autoridades egipcias, luego de que Ashraf rechazara la propuesta de matrimonio de Mohammed Adel, desencadenando una persecución tanto digital como presencial. La creación de perfiles de redes sociales falsos fue uno de los métodos de acoso, luego de que la joven bloqueara todas las cuentas de Adel.

“Ella no quería casarse, quería seguir su carrera... y quería ser auxiliar de vuelo”, dijo a CNN el padre de la mujer asesinada, Ashraf Abdelkader. Televisa aseguró que, al ser interrogado por la policía local, Adel habría confesado la premeditación del asesinato de Naira Ashraf. La razón, dijo el hombre, fue el rechazo de la petición de matrimonio.

El tribunal egipcio a cargo del caso decretó la pena de muerte para el acusado durante este martes. Además, el caso fue entregado a Shawki Allam, actual Gran Muftí de Egipto, máxima autoridad del derecho islámico quien emite una sentencia no vinculante, es decir, que no influye en la resolución judicial, pero se considera una formalidad necesaria en casos de penas de muerte. Una vez entregada la opinión de Shawki Allam, el juez del tribunal anunciará la sentencia final el 6 de julio, informaron medios locales.

Un problema de género

Antes de que se llegara a una resolución judicial, la mecha del descontento social iba en rápido ascenso. Especialmente cuando Mabrouk Atteya, un antiguo presentador de noticias en televisión, culpó a la víctima de ser responsable de su propio asesinato. “Las mujeres y las niñas deben cubrirse y vestirse con prendas holgadas para frenar la tentación (...) Si sientes que tu vida es valiosa, sal de casa completamente tapada para evitar que te maten quienes te desean”, dijo en un video subido a sus redes sociales.

Indignadas, cientos de mujeres y usuarios de internet levantaron la campaña #JusticiaParaNairaAshraf, donde exigían la pronta resolución del caso e incluso solicitaban la detención del expresentador de noticias. “Dejen de culpar siempre a las mujeres”, escribieron mujeres árabes en redes sociales.

“Definitivamente, el asesinato de Naira no fue un incidente aislado”, dijo a CNN Lobna Darwish, responsable de género y derechos humanos de la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales.

La diferencia en el tratamiento de los temas de género entre oriente y occidente es amplia, o al menos eso explicitó en 2019 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, quien puso a Egipto en el lugar 108 de entre 162 países por desigualdades de género en salud, empoderamiento y actividad económica. Por su parte, Amnistía Internacional aseguró en 2020 que las autoridades de Egipto no están garantizando una vida libre de violencia a mujeres y niñas.

Según Reuters, durante 2021 fueron nueve las mujeres que enfrentaron un proceso judicial por “violar los valores familiares” tras publicar videos bailando y cantando. Dos de ellas, Haneen Hossam, estudiante de 20 años, y Mawada al-Adham, una modelo de 22, fueron sentenciadas por “explotar a niños para obtener ganancias materiales”, detalló la agencia de noticias, pues se veían menores dentro de los videos.

El juez Mohamed al-Guindy aseguró en la ocasión que las redes sociales incitaban al “libertinaje”, creando una amenaza moral para la vida familiar. “Cuando el Estado apoya este tipo de discurso de alguna manera, criminalizando a las mujeres por su forma de vestir o de presentarse, da luz verde a estas personas”, argumentó a CCN Lobna Darwish.

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