El medio millón de dólares de Panamá en el origen de los negocios de Scuncio en Chile

En 2001, un año después de que Alberto Scuncio se instalara en San Pedro de La Paz proveniente de Bahía Blanca, Argentina, realizó los trámites para la operación en Chile de Sunnybay Investment Inc., una sociedad anónima constituida en Panamá. El capital ascendió a US$ 500.000, equivalentes a la fecha de la escritura a $ 352.500.000. Hoy el empresario -mayor proveedor de cajas del plan Alimentos para Chile- enfrentaría una investigación en la fiscalía de Chile y del Departamento de Justicia de EE.UU.




Corría el 9 de mayo de 2019 cuando Martín Scuncio Moro (28) y su copiloto Javiera Román, ambos del equipo Point Racing, se aprestaban a salir de la largada del Rally Mobil Chile en Pelún, región del Biobío. El día estaba nublado y el joven argentino -que hace 20 años vive en Chile- sorteó con éxito los obstáculos del primer tramo de la ruta. Hoy su padre, Alberto Scuncio Umaña (54) -de profesión contador- también enfrenta dificultades, pero no frente al volante, sino que ante la justicia.

Al cierre de sus dos cuentas corrientes con el Banco Security por un “mal comportamiento” al efectuar 36 depósitos por poco más de $360 millones en efectivo en los últimos dos años, se sumó también otro enfrentamiento: el mismo banco cerró las cuentas de Distribuidora y Comercializadora Llacolén S.A. La misma que durante abril y mayo se adjudicó 250 mil cajas de alimentos para el plan Alimentos para Chile que el gobierno emprendió en medio de la crisis derivada del Covid-19. La empresa se coronó -con un pago de más de $8.750 millones- como la principal proveedora de la iniciativa.

Pero esos no son todos los problemas que enfrenta Scuncio. Según el banco, Alberto y sus dos hijos Martín (28) y Javier (24) Scuncio Moro son o eran socios de Inversiones Ramaja Limitada, una firma que está vinculada a irregularidades en exportaciones hacia Venezuela. Esta semana, El Mostrador reveló que las sociedades del argentino serían objeto de una investigación reservada por parte de la Fiscalía del Biobío. Ramaja, en específico, sería además materia de investigación de la Corte del Distrito Sur de La Florida, EE.UU., por sus eventuales vínculos con una red de corrupción en el programa de distribución de alimentos de Venezuela, cuyo ícono son las cajas CLAP. Un informe de la Agencia Nacional de Inteligencia -según publicó el mismo portal- habría alertado en 2019 al gobierno de ello.

La hoja de ruta de los dineros de Scuncio en Chile comenzó el 2001, año en el que llegó a Chile desde Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires, junto a su esposa Virginia Moro y sus tres hijos: Martín, Javier y Ramiro. Según consta en el Diario Oficial, el 23 de octubre de 2001 el empresario -a la edad de 36 años- asumió la representación legal de Sunnybay Investment Inc., una sociedad anónima constituida en Panamá. El capital fue alto: ascendió a US$ 500.000, equivalentes a la fecha de la escritura a $ 352.500.000.

Los dineros que sirvieron de base para la conformación de la sociedad “serán ingresados al país por los procedimientos legales y a medida de las necesidades sociales”, consignó el escrito de protocolización efectuado ante el notario Samuel Klecky Rapaport.

Hasta la fecha, Scuncio no ha dejado rastro público de dejar de ser representante de esa sociedad en Chile. Según el Registro Público de Panamá, Sunnybay Investment Inc. fue constituida el 7 de agosto de 2001. Su presidente es Eduina Rojas de Gonzalez, y cuenta con dos directores: Raúl Garrido Garibaldo y Lidia Rodríguez Madrid, todos miembros del estudio de abogados panameño Kuzniecky & Co, que estuvo a cargo de la constitución y trámites legales.

Esta oficina figura conectada con 1.721 entidades relacionadas a sociedades offshore, según la base de datos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Entre ellas, varias que provienen de Venezuela y otros paraísos fiscales como Islas Vírgenes Británicas. Hoy, según la información pública de Panamá, Sunnybay Investment Inc. se encuentra suspendida por no pago de tasa única tributaria desde fines de 2019.

Desde su llegada a Chile, Alberto Scuncio constituyó una serie de sociedades. El 23 de marzo de 2000, constituyó junto con el contador argentino José Luis Chanampa y el ingeniero comercial chileno Bernardo Pérez la “Sociedad Comercial Embotelladora Llacolén Limitada”, siendo piedra angular para sus negocios en Chile. Una publicación local de Bahía Blanca daba cuenta en agosto del 2000 que Chanampa, Scuncio y Pérez “decidieron invertir unos 3,5 millones de pesos (argentinos) para instalar el emprendimiento que en una primera etapa empleará a cien personas y duplicará esa cantidad cuando funcione a pleno”. El principal proyecto sería lograr penetrar el mercado chileno con la bebida B llamada Point Cola.

Bernardo Pérez fue seremi de Hacienda durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y cuenta que conoció a Scuncio durante su gestión como secretario Ejecutivo del Comité de Frontera, grupo a cargo del comercio desde Biobío a Aysén con regiones limítrofes con Argentina. “Alguien me lo presentó y él me dijo que quería instalarse en Temuco, pero le sugerí que lo hiciera en el Biobío, porque en esta zona había unos incentivos a la inversión extranjera, luego del cierre de Empresa Nacional del Carbón (ENACAR)”, relata, añadiendo que perdió contacto con él tras vender su participación minoritaria en Embotelladora Llacolén a Jürgen Paulmann, fundador de Sky Airlines.

El 8 de octubre del 2004, Scuncio junto otro contador argentino Armando Ramón Cornide constituyó la sociedad Inversiones Ramaja S.A., la cual un año después, en 2005, dejó de ser una sociedad anónima y pasó a ser limitada. Igualmente el capital de la empresa tuvo ajustes: pasó de $5.000.000 a $4.188.452.065 en sólo un año. Posteriormente, el 22 de junio de 2011, la sociedad amplió su giro e incluyó “la importación, exportación, comercialización y derivados del petróleo”.

La cercanía con Paulmann

Al historial de sociedades de Alberto Scuncio se suma “Dufour Bebidas S.A.”. Esta fue constituida el 12 de noviembre de 2002 junto al fundador de Sky Airlines Jürgen Paulmann y el emprendedor Marcelo Guital, que creó Aguas Benedictino. Según el registro del Diario Oficial, la sociedad podría utilizar el nombre de fantasía “DUBESA S.A.” y contó con un capital de $30.000.000, dividido en 30.000 acciones nominativas sin valor nominal.

Incluso emprendieron negocios en Argentina. En el boletín oficial de ese país, el 22 de marzo de 2007 se registró a ambos como socios de Sky Service S.A., y como accionista a Inversiones Roma Limitada, representada por José Manuel Rebolledo Sepúlveda, quien años después fue presidente de la aerolínea Latin American Wings (LAW).

Hoy Scuncio es propietario del 0,7% de las acciones de Sky Airlines. Tanto el hijo de Paulman, Holger -actual presidente ejecutivo de Sky Airlines- como Guital dicen no tener relación con él actualmente.

“No tenemos relación ni de sociedad ni comercial con Alberto Scuncio fuera de su participación minoritaria en Sky”, aseguró Paulman a La Tercera PM. Mientras que Guital dijo haber renunciado a dicha sociedad antes del año y que ésta no tiene ningún movimiento más allá del pago de sueldos. “Nunca ha emitido una factura de venta y desde el año 2003 no tengo ninguna relación ni con Scuncio ni con Paulmann”, aseveró.

El 21 de septiembre de 2014 falleció Jürgen Paulmann a la edad de 80 años. Ese día, notoriamente afectado, Alberto Scuncio escribió en su cuenta de Twitter: “Se fue una de las personas más humanas y simples de esta tierra mi amigo JP”.

Planta embotelladora de la familia Scuncio, ubicada en la comuna de Coronel, región del Bíobío.

La trama con Venezuela y las cajas CLAP

Al día de hoy, el grupo de empresas de Scuncio es liderado por Inversiones Ramaja Limitada, cuyos socios son Alberto, su hijo Martín y el argentino Pablo Ludueña, quien a la vez es gerente de Embotelladora Dos Banderas. Los intereses de la sociedad van desde la minería al desarrollo de software. En efecto, a la constitución de Embotelladora Llacolén S.A (2000) le siguieron Inversiones e Inmobiliaria MOS Limitada (2009); Suministros del Sur S.A (2016); Distribuidora y Comercializadora Llacolén S.A; Embotelladora Dos Banderas SpA (2013); Minería Antawara SpA (2014); Elíptica S.A.(2018), empresa especializada en arquitecturas Blockchain y soluciones de tecnología financiera (FinTech).

El intercambio de las sociedades del argentino con Venezuela -según cercanos a éste- habría comenzado en 2014 con la importación de urea a Chile. Según el portal especialista en análisis comercial Veritrade, en 2016 Inversiones Ramaja Ltda. empezó a exportar alimentos al país caribeño, ritmo que aumentó de manera exponencial hasta el año pasado. Los productos más comercializados son leche, legumbres, aceite de girasol y atún.

El mismo año en que Scuncio comenzó a exportar a Venezuela fue el que, en representación de Inversiones Ramaja Ltda., se asoció con el abogado venezolano Luis Fabián Alexander Sánchez, quien representó a International Petrochemical Holding Ltd., inscrita en 1995 en Islas Vírgenes Británicas. La sociedad se denominó Suministros del Sur S.A., tal como quedó establecido en el Diario Oficial el 1 de diciembre de 2016. ¿El giro? Comercialización y distribución de alimentos.

Fabián Sánchez Girón. Consultor Legal del sector petroquímico, petrolero y gasífero. Fuente: LinkedIn

Sánchez Girón no era un ciudadano cualquiera, como tampoco lo era la empresa a la que representaba, y lo que firmó con Scuncio poco tuvo que ver con lo que realizaba. El venezolano era entonces gerente de Asuntos Legales Internacionales de Petroquímica de Venezuela S.A. (Pequiven) -según detalla en su cuenta de LinkedIn-, cargo que mantuvo hasta febrero de 2017. Esta empresa es una filial de la petrolera PDVSA, propiedad del estado venezolano, y produce y comercializa derivados del petróleo y fertilizantes tales como la urea.

Al revelarse los Panama Papers en 2016, se destapó que Pequiven había registrado empresas en paraísos fiscales empleando al bufete panameño Mossack Fonseca. Ahí fue que constituyó Veniran en Islas Vírgenes Británicas, una sociedad en conjunto con su símil iraní National Petrochemical Company. International Petrochemical Holding Ltd -empresa que representaba Sánchez Girón- se constituyó para representar el porcentaje venezolano en Veniran. Desde ahí, administran su participación en otras empresas mixtas.

Después de 2016, como se dijo, el intercambio entre las empresas de Scuncio y Venezuela sólo creció: entre septiembre de 2017 y octubre de 2019, Inversiones Ramaja Limitada sumó exportaciones de alimentos por US$56,9 millones. Ello, mientras en Argentina el boletín oficial de Buenos Aires publicaba en junio de 2018 que, por motivos de “deudas por impuestos, tasas y servicios”, Alberto Scuncio remataría un inmueble de su propiedad en Bahía Blanca.

Pero no es la única sociedad con la que ha realizado intercambios con Venezuela: su Embotelladora Dos Banderas figura con envíos de jugos y bebidas a ese país desde 2016. Mientras, Distribuidora Llacolén importa ácidos grasos, antracitas y arenas desde Argentina, Perú y Bolivia.

Según reveló El Mostrador esta semana, las cajas exportadas a Venezuela son facturadas directamente a la Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios (CUSPAL). Mientras que Scuncio afirmó a La Tercera PM que el envío de mercadería se realiza a las empresas venezolanas Madca y Alimentos Ramaja. Según el argentino, esta última -con él mismo nombre de su sociedad- es de propiedad del venezolano Hernán Matheus Murillo. En el país liderado por Maduro no existen registros públicos de empresas, pero a través de las redes sociales de Scuncio y Matheus se puede ver que la “sucursal” venezolana comercializa, entre otros, las bebidas de marca Point Cola y Atomic, una energética que producen en Chile.

RMJ Inversiones Ramaja ya estaba en la mira de la oposición a Maduro en 2018. Ese año, el entonces presidente de la comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional venezolana, Freddy Superlano (Voluntad Popular), realizó una exposición sobre las empresas implicadas con Group Grand Limited, vinculada al colombiano Alex Saab, cercano a Maduro, la que articulaba la venta con sobreprecio de los alimentos para las cajas CLAP. Entre ellas incluyó a Ramaja y a Hernán Matheus.

“Tenemos información de que en Chile, se presume, se llegaron a armar cajas CLAP para enviarlas a Venezuela. Es una investigación que no pudimos desarrollar porque tuve que salir al exilio y no pude ir a Chile, que era un punto importante”, cuenta Superlano desde algún punto del país caribeño. Vive en la clandestinidad, dice. “Esto no significa que el empresario (Scuncio) haya hecho un ilícito, lo que significa es que estaría dentro del entramado de Saab, hoy detenido y acusado por EE.UU. por lavado de activos, financiamiento del narcotráfico y del terrorismo”, agrega.

¿Tuvo el Ministerio del Interior de Chile estos antecedentes a la vista al momento de comprar las cajas a Scuncio? Desde la cartera afirman que Distribuidora y Comercializadora Llacolén “cumplía la legalidad vigente en Mercado Público” y que por lo mismo lo tenía inserto dentro de los prestadores de servicio del Estado. Por otro lado, declinaron referirse al informe de la ANI en línea con lo establecido en el artículo 40 de la Ley Nº 19.974 sobre el Sistema de Inteligencia del Estado, el cual señala: “La obligación de guardar secreto regirá, además, para aquellos que, sin ser funcionarios de los organismos de inteligencia, tomaren conocimiento de las solicitudes para la ejecución de procedimientos especiales de obtención de información, de los antecedentes que las justifiquen y de las resoluciones judiciales que se dicten al efecto”.

Comenta