La trama Berríos: el veto de Orellana y el primer traspié del nuevo gobierno

13 DE FEBRERO / ANTOFAGASTA Entrevista a sacerdote Felipe Berrios en su casa del campamento Luz Divina VI en el sector La Chimba. Padre Felipe en las afueras de la Iglesia del campamento. MAGALY VISEDO S./AGENCIAUNO

La convocatoria al sacerdote jesuita a conformar parte de un consejo consultivo resultó en el primer “bache” comunicacional del gobierno. Así, dentro del comité político la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, advirtió de los anticuerpos que generaba Berríos en ciertos sectores de la izquierda -sobre todo feministas-, incluso durante el período de campaña.




Un hito que empañó -en parte- las actividades con que este fin de semana el Presidente Gabriel Boric selló su ascenso a la máxima magistratura del país. En eso se convirtió la invitación que el ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes (PS), le hizo al sacerdote jesuita Felipe Berríos para encabezar un equipo que asesore a su cartera en materia de campamentos.

La convocatoria del socialista se dio a conocer durante la mañana del sábado -mientras el recién asumido Mandatario seguía con actividades relativas al cambio de mando- y fue comunicada por la propia comunidad jesuita. “Encomendamos a Felipe esta misión que realizará como jesuita al servicio de nuestro país, para que pueda aportar con su experiencia y trabajo en el desarrollo de un Chile más justo y solidario al servicio de los más pobres”, señalaron en un comunicado durante esa jornada.

“La idea está en construcción y se trata de un equipo supraministerial que está en proceso de conversación y que sería encabezado por él”, explicó ese día el propio Montes.

Las alarmas no tardaron en encenderse. Más allá de las críticas que surgieron en redes sociales -espacio que es utilizado como un termómetro ante potenciales conflictos por parte de los equipos comunicacionales de la nueva administración-, fueron las advertencias internas las que alertaron al propio Gabriel Boric.

El Mandatario -tal como él mismo lo reconocería esta mañana en entrevista con las radios asociadas en IARC- estaba en pleno conocimiento de que el jesuita asumiría tareas en uno de sus ministerios. Aunque ayer, en entrevista con CNN Chile, dijo que “todo el gobierno está armando equipos y esto es algo que no anunció el gobierno, por lo tanto, no había una decisión tomada al respecto”.

El veto de Orellana

¿Qué sucedió? Fuentes de La Moneda aseguran que fue la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana, quien el fin de semana alertó al comité político del riesgo que podría implicar para el gobierno tener alguna vinculación con Berríos. Algo que la militante de Convergencia Social hizo durante la campaña presidencial del frenteamplista, cuando el nombre de Berríos fue propuesto para incorporarse como uno de los rostros de apoyo.

Quienes han conversado el asunto con Orellana, miembro del comité político y cercana al Mandatario, aseguran que planteó al interior del gobierno que la figura del jesuita es revictimizatoria para quienes fueron vulnerados por el miembro de esa congregación, el sacerdote Renato Poblete, quien cometió una serie de abusos sexuales entre 1960 y 2008. Eso, sin contar los otros casos de abuso denunciados contra Eugenio Valenzuela, Jaime Guzmán, Leonel Ibacache y Juan Miguel Leturia.

La advertencia de la titular del Ministerio de la Mujer, aseguran, fue en línea con lo que algunas feministas de la Coordinadora 8M denunciaron en sus redes sociales. “Brutal que sea un gobierno que se llama feminista el que pone a un cura en un cargo político. Fue un camino largo y doloroso para tantxs emprender el camino de la denuncia que logró destronar a la Iglesia de ese lugar de mediación social que largamente tuvo en la Concertación”, escribió Karina Nohales, representante de esa organización.

A la salida del comité político de hoy en La Moneda, Orellana aseguró que “como Ministerio de la Mujer siempre estamos con las víctimas, siempre estamos con quienes denuncian y por eso pudimos plantear las objeciones que teníamos donde corresponde. Según yo tuve información, y según ha señalado el Presidente, el sacerdote Felipe Berríos no ostenta un cargo en el actual gobierno”.

Pero la preocupación no solo se quedó en Orellana. En la Secretaría de Comunicaciones (Secom), recién asumidos en sus cargos formales, tuvieron que dedicar varias horas del fin de semana a monitorear la magnitud del flanco que se les abrió. De hecho, en Palacio aseguran que desde la Secom requirieron a Vivienda un informe pormenorizado de la invitación extendida a Berríos.

La polémica en torno al sacerdote, además, se extendió a los campamentos de Antofagasta, donde reside el jesuita, quienes hicieron llegar una carta al Mandatario en contra de la inminente designación.

“Pensamos que esta designación fue apresurada, no tomando en cuenta la opinión de los 90 Comités de Vivienda de Campamentos. Señor Presidente, nosotros y nosotras lo apoyamos, pero además solicitamos que se nos escuche y reconsidere el nombramiento del sacerdote Berríos. E insistimos (en que) el sacerdote Berríos no nos representa”, señala la misiva que circuló el fin de semana entre los ministros del comité político y que fue firmada por más de 90 comités de vivienda de la zona.

En la cartera liderada por Montes no quisieron referirse al tema. Sin embargo, quienes han podido conversar con el secretario de Estado socialista aseguran que la decisión fue conversada con el Mandatario y que Boric habría estado “contento” con la nominación de Berríos hasta antes de que se conocieran los reparos de las víctimas.

Sin embargo, fue el propio Jefe de Estado el que anoche -en su primera ronda de entrevistas con canales de televisión- le quitó el piso a la nominación y aseguró que Berríos no tendría ningún cargo en sus ministerios y, más aún, que su administración estaría siempre con las víctimas.

Así, el primer traspié del gobierno tras asumir el pasado viernes tuvo su hito final esta mañana, cuando se conoció que el propio sacerdote Berríos envió una carta dirigida al ministro Montes para declinar formalmente la invitación que se le extendió.

“Efectivamente, recibí una invitación del nuevo ministro de Vivienda y Urbanismo para participar en un grupo asesor cuya misión sería definir una política integral ante la situación de los nuevos campamentos. Debo aclarar que no definimos con el ministro Montes el asumir una función ejecutiva, como equivocadamente se ha informado en las últimas horas, toda vez que seguiré viviendo y haciendo lo que hago en Antofagasta. Informé de estas conversaciones a mi provincial y se estimó pertinente informar a toda la Compañía de Jesús a través de la carta interna, la cual lamentablemente se ha hecho pública antes de concordar con el ministro Montes la forma de materializar esta colaboración”, se lee en la carta firmada por el sacerdote.

Y agrega: “Ante esta inesperada situación me he puesto en contacto con el ministro Montes para declinar su invitación, agradeciendo su deferencia y ofreciéndole mi desinteresada cooperación desde La Chimba, mi lugar de trabajo”.

La Tercera PM intentó comunicarse con Berríos y Montes, pero no obtuvo respuesta.

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