¿Los extremos tienen la hegemonía del discurso? El debate sobre la polarización política en Chile

Las últimas discusiones legislativas son uno de los principales ejemplos, que expertos y académicas exhiben para reflejar los grados de polarización que vive el país. Jorge Fábrega, Lucía Miranda y Claudio Alvarado discuten sobre el tema y dan posibles soluciones para descomprimir el momento político actual.




La discusión que se dio a raíz de la votación por el retiro del 10% de los fondos de pensiones, lo que está sucediendo en La Araucanía y el tono de la campaña que hubo por el plebiscito constitucional antes de la pandemia, son puestos como los principales ejemplos -por expertos y expertas- para reflejar el estado de polarización política que estaría viviendo nuestro país.

Y si bien el concepto es un tanto escurridizo, la polarización política es definida como un estado o un momento de los países en que la discusión pública se extrema, aumenta la intolerancia hacia el que piensa distinto y las vías de salida a eso se ven difusas.

Por eso, le realizamos algunas preguntas a académicas y académicos que han estudiado el tema para dilucidar el actual momento que vivimos: ¿Desde cuánto se incuba la polarización? ¿Quiénes están polarizados: la elite política o todo el conjunto de la sociedad? ¿Cuáles son las posibles soluciones a un momento que varios denominan como “tenso” y “preocupante”?

Para el sociólogo e ingeniero Jorge Fábrega, director del doctorado en Ciencias de la Complejidad Social de la Universidad del Desarrollo, la polarización de Chile no comenzó el 18 de octubre del año pasado sino que es un estado que se viene desarrollando desde comienzos de la década del 2000. Para él, hay que dividir en dos grupos: las personas que demuestran afinidad política por algún sector -que están altamente polarizadas- y los sectores de la sociedad apáticos, aquellos que ya no confían en las instituciones e incluso han dejado de votar en las elecciones.

“Ante esa dicotomía, los que se dedican profesionalmente a la política y buscar el poder, tienen que apuntar a aquella población que es movilizable. Y como esa población está más polarizada, ellos terminan polarizando más sus discursos. Cuando eso empieza a crecer desde mediados del 2000 y sigue acelerándose con el tiempo, ya entrando en la década del 2010 hasta hoy, lo que genera es que los puntos de encuentro se hacen cada vez más difíciles, en parte por las presiones que tienen de tener un discurso de menos consenso y enfatizar las identidades”, dice Fábrega.

Asimismo, Lucía Miranda, politóloga e investigadora consultora en FLACSO-Chile, cree que hay mayores niveles de “politización” que de polarización actualmente. “Una sociedad politizada, que piensa desde un prisma ideológico y que se identifica con partidos políticos, si posteriormente se sienten identificados con los extremos, ahí sí se puede caer en una polarización”, comenta.

Sin embargo, Miranda agrega que en Chile existe una tarea pendiente respecto de uno de los clivajes que pueden llevar a niveles de polarización: el de autoritarismo-democracia. “Eso creo que tiene ver con el proceso de transición a la democracia, que no está cerrado, no se generó un discurso común de reinvindicación y de respeto de los Derechos Humanos por sobre todo. Eso ha hecho que todavía existan grupos políticos que se permiten revindicar el golpe de Estado y roles dictatoriales (...) En ese sentido, hay una polarización por esa deuda histórica”, agregó.

Por su parte, Claudio Alvarado, director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), cree que posteriormente al estallido social de octubre, la polarización en Chile aumentó.

“Después del 18 de octubre, la política se vio, en general, apuntada con el dedo por la ciudadanía. Y ante eso hemos visto que particularmente en el lado izquierdo del espectro, la solución es extremar las posiciones. Eso lo veo muy visible en la actitud que ha tomado lo que antes era la centroizquierda. Es como si radicalizarse en términos políticos fuera la manera de conectar con la ciudadanía. Por ejemplo, el PPD, que antes era casi que el partido de la moderación dentro de la centroizquierda, antes de la cuenta pública del Presidente Piñera, invitaban a sumarse a un cacerolazo para no escuchar lo que iba a decir el Mandatario. Esas actitudes son muy raras, hablan muy mal del sistema político. Uno puede tener diferencias pero otra es la falta de respeto a las formalidades mínimas y en el mundo de la centroizquierda tenemos eso muy visible”, afirma Alvarado.

¿Las elites polarizadas?

Pero, ¿quiénes están polarizados? ¿La mayoría de la población o solo la elite política? Para los consultados, el consenso es claro: los “políticos profesionales” han demostrado altos niveles de polarización, reflejados en las últimas discusiones legislativas.

En ese sentido, Fábrega cree que la polarización está también en varios sectores de la sociedad: “La polarización de Chile es observable en los partidos políticos, en las votaciones en el Parlamento y en algunos segmentos de la población reflejado en las votaciones en urna. Hay zonas de Chile que están más polarizadas que antes”, asegura.

Por su parte, el director ejecutivo del IES cree que hay una creciente polarización tanto a nivel de las elites y también en el conjunto de la sociedad.

“Los hechos que se desencadenaron con las protestas pacíficas y violentas han incrementado la polarización a nivel social y mi impresión es que eso no es tan raro, no es sorprendente. Cuando se producen crisis tan grandes es normal y comprensible que las personas se queden, dependiendo de su sensibilidad política o de lo que les ha pasado a sus cercanos, solo con una parte de lo que ha pasado”, dice Alvarado.

Asimismo, la investigadora de la Flacso, cree que “la polarización es clara al ver los debates políticos y la manera como figuras políticas se posicionan discursivamente. A niveles de la ciudadanía, los bajos niveles de apoyo a la democracia reflejada en la pregunta sobre si un gobierno autoritario es mejor, pueden darnos indicadores para medirlo”, comenta Miranda.

El proceso constituyente como solución

Las vías de solución del momento polarizado del país para los tres expertos y expertas es el proceso constituyente. Sin embargo, algunos advierten que hay que superar algunos vicios antes -reflejados en la discusión política del último tiempo- de embarcarse en ese proceso.

Tenemos parlamentarios que andan con escolta, funas por todas partes, amenazas, tenemos un problema a la hora de escucharnos y mientras el sistema político en vez de poner los paños fríos y canalizar esas cosas, sea una caja de resonancia que amplifique los síntomas negativos de polarización, es difícil encauzar a buen término todo esto. Por eso me llama la atención que se pongan tantas expectativas en el proceso constituyente en ese cuadro. Pero un conflicto social que se intenta canalizar por la vía institucional es lo más sensato que hay pero algunos de los actores que firmaron ese acuerdo, al otro día estaban tirándose de las mechas. Los principales preocupados de mejorar el clima político son los partidarios del apruebo porque se necesita alto grados de civilidad”, señala Alvarado.

Miranda, en tanto, cree que “los procesos constituyentes son el regocijo de la democracia para ver qué modelo se quiere y establecer un pacto social. En ese sentido, es un mecanismo de canalización de la alta politización que la sociedad chilena ha mostrado”.

Por su parte, Fábrega señala que hacer un proceso constituyente “siempre va a ser tensional”. “Sin embargo, esta es la única solución política que ha salido después del estallido social. Y es lo que hay (...) Hay que enfrentar este proceso”, afirma.

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