Rechazar todo y renegociar: el incipiente acuerdo en la comisión de Sistema Político ante el pleno de este viernes

Tras semanas de debate, acusaciones y recriminaciones, los convencionales de la comisión de Sistema Político iniciaron una serie de tratativas para intentar destrabar el contenido en esta instancia ad portas de la votación en general de este viernes. Como ningún sector logra los dos tercios en el pleno con su respectiva propuesta, desde el Colectivo Socialista nació la idea de rechazar todas las propuestas, lo que ha socializado con la derecha y el Frente Amplio.




“Les hice una propuesta a (Cristián) Monckeberg y a Pedro (Muñoz)”, comentó este lunes Maximiliano Hurtado (Colectivo socialista) a algunos militantes PS que se encontraban en la Convención Constitucional.

Afuera del exCongreso, donde funciona el organismo, en medio de uno de las pausas sanitarias, Hurtado dio cuenta de un incipiente plan que se ha ido gestando en las últimas horas para afrontar las votaciones de este viernes, cuando la comisión de Sistema Político enfrente su primer pleno. Este revisará la estructura del poder Ejecutivo, Legislativo y Sistema Electoral.

Hurtado hacía alusión, según comentan convencionales, a la posibilidad de crear un acuerdo que involucre a distintos sectores -los colectivos de centroderecha y del Apruebo-, para rechazar prácticamente todos los artículos contenidos en el informe este viernes.

Las conversaciones, que hasta ahora han sido informales, se dan contrarreloj tras semanas de roces entre los colectivos integrantes de la comisión. Esto debido a que la tercera semana de febrero, los convencionales de izquierda y centroizquierda de la instancia acordaron mantener el régimen presidencialista y crear un Congreso Plurinacional y un Consejo Territorial, que reemplazaría al Senado. Junto con eso, se agregaron las figuras del vicepresidente de la República y el ministro de gobierno.

Uno de los puntos clave -y más discutido- del acuerdo, ha sido la eliminación del Senado y la creación del Consejo Territorial. Según las indicaciones presentadas originalmente, las atribuciones de este órgano se limitaban a temas de interés regional o presupuestarios, y no estaba habilitado para bloquear proyectos de ley impulsados por el Congreso Plurinacional.

Ello provocó la molestia de los senadores en ejercicio. Particularmente desde el Partido Socialista, partido que es parte del gobierno de Gabriel Boric, realizaron una advertencia de rebelión en la Cámara Alta, si es que el fin de ésta se mantenía en la nueva Constitución.

Sin embargo, días después la aprobación en particular -dentro de la comisión- de indicaciones presentadas de forma paralela por la centroderecha, los socialistas, el Colectivo del Apruebo y No Neutrales, aumentó sus atribuciones. De la comisión sale, entonces, un Consejo que puede conocer los proyectos de reforma constitucional, las leyes interpretativas de la Constitución, la ley anual de presupuesto, la ley sobre la división política y administrativa del país.

Además, sería una atribución de esta Cámara prestar o negar su consentimiento a los actos del presidente de la República, “en los casos en que la Constitución o la ley lo requieran”. También se estableció su injerencia en las contiendas de competencia que se susciten entre las autoridades políticas o administrativas y los tribunales superiores de justicia. Y se visó una indicación que establece que, en caso de que exista una Cámara de Diputados y un “Consejo Territorial”, “es atribución del Congreso aprobar o rechazar los tratados internacionales que le presentare el Presidente de la República antes de su ratificación”.

Esta suma de atribuciones provocó un desencuentro entre los convencionales de izquierda y centro izquierda: el lunes de la semana pasada los representantes del Frente Amplio manifestaron que el acuerdo había sido vulnerado tras aprobarse estas indicaciones por parte de los socialistas, No Neutrales y el Colectivo del Apruebo, junto a la derecha y los votos de Rosa Catrileo (Pueblo Mapuche) y Renato Garín (IND). El convencional Marcos Barraza (PC) incluso los acusó de actuar como la exConcertación, por haber roto el entendimiento al que habían llegado previamente.

Desde la otra vereda, los socialistas, No Neutrales y el Colectivo del Apruebo, sostienen que todos los firmantes tienen el derecho de “empujar las consignas” sobre las que no había acuerdo, pero que cada colectivo defiende.

Los argumentos

Sin embargo, a días de la votación en el pleno, los convencionales reconocen que el grado de incoherencia contenido en la propuesta entre Poder Ejecutivo y Legislativo es grande y que el carácter sistémico, que varios de los expositores de las audiencias públicas recomendaron, está ausente.

Por esto, es que el plan del Colectivo Socialista para que todo se rechace el día viernes ha tomado fuerza. Uno de los convencionales de la comisión explica que no puede ocurrir en el pleno lo que pasó con los informes de Medio Ambiente o Derechos Fundamentales, en los que se rechazó la mayoría de los artículos y sólo se aprobaron algunos. “En este caso sería grave y no se podría hacer un sistema coherente”, argumenta.

Pese a que el Frente Amplio no está incluido en el plan de los socialistas, algunos de sus representantes ven con buenos ojos la posibilidad de que “se caiga todo”. Incluso, argumentan, sería “una oportunidad”. Esto, según explica uno de sus convencionales, debido a que creen que el acuerdo original era incompleto en dos aspectos: la regla de insistencia del Congreso Plurinacional contra Consejo Territorial y las facultades del Consejo Territorial. Sobre estos puntos, afirma que se “están acercando posiciones” y que habría nuevos acuerdos sobre materias como vetos y presupuesto.

En ese sentido, el convencional afirma que estarían dispuestos a ceder en algo que, hasta ahora, ha sido intransable para Chile Digno y para algunos del Frente Amplio: entregar más atribuciones a la Cámara o Consejo Territorial, el cual aún no tiene nombre definitivo.

Entre los constituyentes reconocen que el ambiente para llegar a un acuerdo se propició por las declaraciones que realizó durante el fin de semana el Presidente Gabriel Boric, quien sostuvo que “me parece legítimo hacia donde se ha ido avanzando en un bicameralismo asimétrico”, agregando que “tenga atribuciones importantes, en ciertos tipos de reforma, es razonable”.

En este escenario, solo con los votos de los colectivos de la centroderecha, socialista y del Apruebo se logran los votos necesarios para rechazar todo y que vuelva a la comisión. Sin embargo, la aspiración es conseguir un acuerdo amplio que permita que el nuevo sistema político se apruebe una vez que vuelva a un segundo pleno.

De rechazarse la mayor parte de los 95 artículos que contiene este primer informe, por tratarse de una votación en general, estos tendrán que volver a la comisión para ser modificados e incluidos en un informe de reemplazo que debiese ser presentado en 15 días luego del pleno. Por otra parte, a los artículos que sí sean aprobados se les podrá presentar indicaciones, para someterlos a votación en particular en un pleno que aún no tiene fecha de realización.

Como sea, las conversaciones seguían entre ayer y esta mañana. De hecho, el Colectivo Socialista esperaba abordar hoy durante el almuerzo las posturas que adoptarán respecto del informe final.

En cuanto a las conversaciones con la derecha, han habido diálogos informales con Monckeberg y también con Hernán Larraín (RN-Evópoli-IND). Sobre los diálogos con ellos, en la centroizquierda dicen que son más bien “funcionales” porque en la derecha nunca quedaron conformes con el contenido en esta comisión y siempre ha habido disposición a rechazar casi todo.

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