Otro impacto de la pandemia: listas de espera suben hasta un 691%

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Los equipos médicos trabajaron a toda su capacidad para enfrentar la crisis sanitaria, por lo que se paralizaron ciertas atenciones médicas. Esto impactó de forma directa las listas de espera. Si a finales de 2019 había 7.944 garantías GES retrasadas, ahora son 62.828. En el mismo período, el retraso en las cirugías pasó de 258 mil a 330 mil. Y los tiempos de espera también han aumentado.




desde el inicio de la pandemia y por la emergencia sanitaria, hospitales, consultorios, centros médicos y clínicas han acusado una drástica caída en toda la actividad no Covid-19. Los equipos médicos trabajaron a toda su capacidad para enfrentar la crisis sanitaria. De hecho, en los momentos más críticos de la primera ola -mayo de 2020- hubo más 7.000 personas hospitalizadas en UCI. Por esta razón se suspendieron cirugías electivas y la atención médica pasó a ser telemática.

Sin embargo, estas medidas tuvieron consecuencias negativas, entre ellas el aumento de las listas de espera. Tanto las autoridades sanitarias como los especialistas, advierten que las listas actuales son las más abultadas de la historia. Pero ¿qué tan grande fue el impacto de la pandemia?

Con las patologías del AUGE/GES la situación es delicada. De acuerdo al informe que envió el Ministerio de Salud al Congreso, al 31 de diciembre de 2019 la cantidad de tratamientos postergados era de 7.944. Al 31 de marzo de 2022, las garantías GES retrasadas marcaron 62.848, es decir, en un poco más de dos años se produjo un incremento del 691% (54.904).

Por la complejidad de las patologías y el riesgo que implican para los pacientes, la ley dispone que estas atenciones no pueden demorarse. Sin embargo, el promedio de retrasos en el tiempo hoy alcanza los cinco meses. Además, si a finales de 2019 había 130 atenciones con promedio de retraso mayor a un año, ahora son 8.528.

Manuel José Irarrázaval, presidente del Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Universidad San Sebastián, plantea que “esta es una falta grave de parte de las autoridades, porque las atenciones GES tienen plazos que están establecidas por ley”. Además, sostiene que el retraso de las oportunidades GES puede tener consecuencias fatales: “Si se detecta oportunamente a una persona que tiene cáncer, y se trata, el riesgo de morir es bajo, pero si se deja pasar un año probablemente va a ser más grave e inoperable porque ya va a tener metástasis”.

Como ejemplo, en 2019 había 224 oportunidades GES retrasadas que correspondían a cáncer gástrico, ahora son 1.863.

Esta lista no fue la única que creció. Hace dos años la lista de espera para consultas de especialidad alcanzó 1.926.929 de registros. Ahora, llegó a los 2.023.741 atenciones. Aunque la lista aumentó un 3%, los especialistas sostienen que la explicación no está en que los chilenos súbitamente hayan mejorado su estado de salud, sino en las dificultades para el acceso y otros factores.

El académico en salud pública de la Universidad Andrés Bello, Manuel Inostroza, sostiene que esto se explica en que parte de las personas que estaban esperando migraron al sistema privado: “Una razón es que los policlínicos de especialidades estaban cerrados, entonces al no haber oferta, tampoco había demanda, por lo que esta lista no estaba registrándose. Por otro lado, los datos de libre elección lo demuestran; la gente no se está quedando en la casa, sino que está comprando un bono y está pagando por esa atención”.

En base a los datos de Fonasa, en 2021 se realizaron 79.027.451 prestaciones a través de la Modalidad Libre Elección (MLE). De esas atenciones, la institución aportó $ 627 mil millones, mientras que el copago de los beneficiarios fue de $ 786 mil millones. “Lo que cubre Fonasa es un 45% y el copago del afiliado es de un 55%, es decir, aunque el afiliado tiene que pagar un 55% del total de la cuenta, y aunque no sea conveniente, prefieren pagar con tal de no quedarse en la lista de espera”, afirma Inostroza.

Eso sí, las nuevas cifras sí evidencian un aumento en los tiempos de espera para una consulta con un especialista. Si para finales de 2019 las personas esperaban 376 días -un poco más de un año-, ahora esperan 504. Asimismo, las personas que esperan más de tres años para ser atendidas también aumentaron, pues si antes eran 103.101, ahora son 224.342.

Frente al aumento en las listas de espera, el subsecretario de Redes Asistenciales del Ministerio de Salud, Fernando Araos, afirma que “la recuperación de atenciones es una de nuestras prioridades y estamos trabajando desde nuestra llegada al gobierno en distintas estrategias, que no sólo tienen que ver con la utilización de pabellones, sino también con el recurso humano, que involucra estrategias, por ejemplo, de atención en salud mental a nuestros funcionarios y funcionarias, la mejora de sus condiciones laborales, más formación y destinación de especialistas en territorios con más necesidad”.

Cirugías: la misma foto

La lista de espera de cirugías también anotó un récord, con 330 mil registros para un total de 293 mil pacientes. El panorama es complejo: si antes de la pandemia estas personas debían aguardar 329 días, en promedio, para ser atendidas (10 meses), ahora este plazo ha crecido a 603 días, cerca de 20 meses.

“Este es un problema muy serio, es el problema más serio que tiene el sector salud hoy y que va a tener que resolver en los próximos meses y años, porque no se va a resolver rápido”, dice Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello.

A su vez, el académico advierte que la espera tiene consecuencias graves, tanto para el paciente como para la red asistencial: “Van a aumentar las muertes de las personas no atendidas en las listas de espera. Vamos a tener una cantidad de muertes en exceso superior a las que se explican solo por el Covid-19. La segunda consecuencia tiene que ver con que las personas van a ver condiciones de su calidad de vida, porque cuando no se atiende oportunamente una enfermedad, se deteriora la calidad de vida de la persona”.

Conforme al último informe publicado por el Ministerio de Salud -9 de febrero de 2022-, más de 40 mil personas que estuvieron en lista de espera murieron. De hecho, durante 2020, 2.817 personas fallecieron con al menos una garantía GES incumplida.

Sánchez agrega que otra consecuencia es “financiera, porque los problemas que no fueron atendidos oportunamente se van a atender con desfase cuando ya se hayan agravado, esto significa que el sistema de salud va a tener que gastar muchos más recursos financieros y humanos para resolver los problemas”.

El subsecretario explica que el plan en curso para aumentar la resolución quirúrgica de pacientes en espera está basado en 3 pilares: “Primero, aumento del tiempo de funcionamiento de los pabellones públicos, agregando realización de cirugías en las tardes y durante los fines de semana. Además, en base a los aprendizajes que hemos tenido sobre los beneficios de la utilización de la red integrada público-privada, estamos aumentando la derivación de pacientes para resolución quirúrgica en el sector privado. Y, finalmente, estamos recuperando pabellones sin uso en el sector público”.

Con estas medidas esperan que de aquí a finales de año puedan aumentar la producción quirúrgica del sector en un 30% en relación a 2021.

¿Problema sin solución?

El pleno de la Convención Constitucional terminó por definir los detalles de las normas que regulan el derecho a la salud el pasado 11 de mayo. El articulado aprobado por 2/3 crea un Sistema Nacional de Salud (SNS). Sin embargo, entre los expertos no hay un consenso claro respecto a que si este nuevo modelo ayudará o no a resolver las listas de espera.

Lidia Amarales, subdirectora del Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes, afirma que las listas de espera “evidencian que las personas no pueden resolver sus problemas de salud y que no es el objetivo con el que se creó el GES, donde una de las garantías es la oportunidad de la atención y aquí por la pandemia, la garantía de la oportunidad no está siendo abordada y eso es preocupante. Por eso, hace más sentido tener un sistema único de salud, para dar una respuesta a la población”.

Definir la participación de los privados y la cooperación que tendrán con el sistema público será tarea del futuro Poder Legislativo. En ese contexto, la directora de Fundación Politopedia, Victoria Beaumont, indica que “la condición la pondrá el legislador, y el problema es que si el legislador no dispone los incentivos adecuados para que los privados puedan integrarse, esa oferta nunca va a estar. Entonces, suponer que va a estar a disposición toda la oferta de prestadores para resolver la lista de espera, a mi juicio es un supuesto demasiado riesgoso”.

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