Carlos III reconoce “diferencias” entre Reino Unido y EE.UU., pero apela a su “inquebrantable” vínculo
El monarca británico evocó la respuesta de la OTAN, denostada por Donald Trump, ante el atentado del 11-S en Nueva York.
El rey Carlos III de Inglaterra hizo un llamado este martes al “inquebrantable” vínculo entre su país y Estados Unidos, en un discurso realizado ante las dos cámaras del Congreso estadounidense en el que, si bien ha reconocido “diferencias” y “desacuerdos” entre Londres y Washington, ha puesto como ejemplo el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, en Nueva York, tras lo que la OTAN invocó el artículo 5.
“Respondimos juntos, como lo ha hecho nuestro pueblo durante más de un siglo, hombro con hombro, a través de dos guerras mundiales, la Guerra Fría, Afganistán y momentos que han definido nuestra seguridad compartida”, destacó al evocar el atentado terrorista y el artículo de la Alianza Atlántica, que establece la obligatoriedad de un Estado miembro a responder a un ataque contra un tercero.
En esta línea, el monarca británico recalcó que “el compromiso y la experiencia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y sus aliados son la base de la OTAN, comprometidos con la defensa mutua, la protección de (sus) ciudadanos e intereses, y la seguridad de los norteamericanos y europeos frente a (los) adversarios comunes”.
El monarca británico defendió que los retos actuales, citando la guerra de Ucrania o el “desastroso deshielo” del Ártico, requieren de la misma “determinación inquebrantable”. “Los desafíos a los que nos enfrentamos son demasiado grandes para que una sola nación pueda afrontarlos en solitario. En este entorno impredecible, nuestra alianza no puede dormirse en los laureles ni dar por sentado que los principios fundamentales perdurarán sin más”, señaló.
Carlos III insistió en que la alianza entre los dos países no es solo estratégica, sino que se basa en 250 años de principios compartidos. Así, describió la relación de Londres y Washington como “verdaderamente única” y aseguró que la colaboración es “más importante hoy que nunca” dado que el mundo vive “una era que, en muchos sentidos, es más volátil y más peligrosa” que aquella evocada por su difunta madre, Isabel II, también ante el Congreso de Estados Unidos, en 1991.
Con todo, reconoció “diferencias y desacuerdos” a ambos lados del Atlántico en medio de las desavenencias entre Donald Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, por el limitado apoyo de Reino Unido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán lanzada el pasado 28 de febrero.
“Rezo con todo mi corazón para que nuestra alianza continúe defendiendo nuestros valores compartidos, con nuestros socios en Europa y la Commonwealth, y en todo el mundo, y que ignoremos los llamados a adoptar una postura cada vez más ensimismada”, declaró antes de citar a Starmer al afirmar que “no debemos ignorar todo lo que nos ha sostenido durante los últimos 80 años. Al contrario, debemos construir sobre ello”.
El rey aseguró que “las palabras de Estados Unidos tienen peso y significado, como lo han tenido desde (su) independencia” y recordó que “el poder ejecutivo está sujeto a controles y equilibrios”, lo que provocó una ovación y aplausos por parte de los congresistas, que se pusieron de pie.
Así, concluyó su discurso de una media hora apelando a la historia compartida entre los dos países, que describió como “una historia de reconciliación, renovación y una asociación extraordinaria”.
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