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China gana prestigio y EE.UU. pierde reputación: Sondeo en 10 países revela percepción de América Latina sobre el mundo

El estudio de la Fundación Friedrich Ebert, la revista Nueva Sociedad y Latinobarómetro muestra una transformación de fondo en el mapa de referencias globales, con un desgaste visible del prestigio occidental y una mayor disposición a mirar en dirección a Asia.

Donald Trump y Xi Jinping.

Las sociedades latinoamericanas observan con atención lo que ocurre más allá de sus fronteras. Así lo revela AMLAT Radar, una encuesta en 10 países de la región sobre cómo América Latina percibe el mundo, las grandes potencias y su propio lugar en el escenario global.

Se trata de una iniciativa de la Friedrich-Ebert-Stiftung (Fundación Friedrich Ebert) en América Latina y la revista Nueva Sociedad, con implementación metodológica y recopilación de datos a cargo de Latinobarómetro. Se aplicaron 12.000 entrevistas: 1.200 en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Uruguay y Venezuela respectivamente, entre el 3 de octubre y el 18 de noviembre de 2025.

Según sus autores, los resultados no exhiben una región desinteresada ni aislada, sino a una ciudadanía que sigue con atención lo que ocurre más allá de sus fronteras, que percibe los cambios del sistema internacional y que los traduce en sentimientos, juicios y preferencias sobre el presente y el futuro.

Consultados por cuál es su principal sentimiento sobre la situación del mundo hoy, en promedio, los latinoamericanos encuestados mencionan la incertidumbre (40%), la esperanza (15%) y la impotencia (12%).

La negatividad, sumada al sentimiento de incertidumbre, se traduce en expectativas divergentes sobre el porvenir. Si bien, cabe destacar algunas diferencias entre países. Colombia, México, Costa Rica y Brasil tienen la visión más riesgosa del contexto mundial. Argentina y Uruguay tienen una visión expectante sobre el futuro nacional y, finalmente, Uruguay y Chile destacan por su percepción más positiva respecto al futuro personal y familiar.

El capítulo más amplio de la encuesta, dedicado al orden, el poder y la proyección mundial, muestra una transformación de fondo en el mapa de referencias globales. Entre 2022 y 2026, cae la imagen positiva de casi todos los países evaluados, con una gran excepción: China. Mientras Estados Unidos, Francia y Alemania registran descensos notorios, China mejora su posición. La encuesta no muestra adhesiones masivas a ningún país, pero sí un desgaste visible del prestigio occidental y una mayor disposición a mirar en dirección a Asia.

En concreto, si en la medición de AMLAT Radar de 2022 Estados Unidos encabezaba las preferencias, en 2026 China ocupa el primer lugar y Japón el segundo cuando se pregunta qué países representan el mejor modelo de desarrollo. China ocupa el primer lugar con un 36,1%, lo que representa un aumento de 7 puntos porcentuales respecto a la medición de 2022. A continuación aparecen Japón, con un 31,8% (+1); Estados Unidos, con un 31,5% (-13); Canadá, con un 29,7% (-9), y Alemania, con un 28,9% (-11). En el caso de los encuestados en Chile, un 34,3% ve a Canadá como el mejor modelo de desarrollo para el país, seguido de China (30,9%) y Alemania (30,9%) .

Xi Jinping y Lula da Silva en Beijing. Foto: Archivo

Los autores del estudio dicen que se trata de “un cambio muy revelador. América Latina ya no identifica de manera predominante a Occidente con la promesa de desarrollo, sino que desplaza parte de esa expectativa hacia Asia. No todos los países lo hacen de igual manera, pero la tendencia regional es clara”. En el caso de China, el informe

Ahora bien, una cosa es el atractivo como modelo de desarrollo y otra la presencia económica que efectivamente se percibe en la región. En ese plano, la encuesta muestra que Estados Unidos sigue siendo el país con mayor presencia económica, seguido por China. Entre ambos concentran la mayor parte de la gravitación económica percibida por las personas encuestadas. Europa aparece bastante más atrás, con una proyección reducida y dispersa.

En cuanto a los países con mayor influencia económica en América Latina, un 49% menciona a Estados Unidos, seguido de China (26%) y países europeos (4%). Un 12% no sabe o no responde.

Cuando se compara a la Unión Europea, Estados Unidos y China según distintos atributos de liderazgo, emerge una distribución de roles bastante clara. La Unión Europea conserva su fortaleza en defensa de los DD.HH. (36%), asistencia humanitaria (35,7%), protección de medio ambiente (32%), promoción de la paz mundial (31,5%), cumplimiento con las leyes y tratados internacionales (29,9%) y combate a la pobreza y la desigualdad (28,7%).

Estados Unidos, por su parte, sigue siendo asociado al poder militar (54,4%), al combate al terrorismo (48,7%) y al poder económico (42,2%). China sobresale en desarrollo tecnológico (74,5%), inteligencia artificial (63%) y ciencia y educación (51,4%).

“El cuadro final no es el de una preferencia total por una potencia, sino el de una región que asigna funciones distintas a cada actor y que piensa sus vínculos de manera bastante pragmática”, indican los autores del estudio.

La UE y Trump

Dentro de ese tablero, el caso de Europa merece una atención especial. La encuesta muestra que sigue ocupando un lugar importante en el imaginario latinoamericano. Su imagen continúa muy ligada a la cultura, la gastronomía, el fútbol, los museos y ciertas tradiciones históricas y políticas. Europa sigue asociándose, sobre todo, con un repertorio cultural muy marcado y, en un segundo plano, con aportes económicos, políticos y sociales vinculados a las sociedades democráticas europeas. Al mismo tiempo, aparece poco asociada a la inteligencia artificial y, más en general, a las áreas científico-tecnológicas de punta.

Pero el estudio también advierte que, “aunque Europa conserva rasgos reconocibles, estos aparecen hoy menos pronunciados que en la medición anterior. La encuesta refleja, en ese sentido, una retracción de su poder blando y un desdibujamiento de su liderazgo en casi todos los planos. Europa mantiene así un peso simbólico evidente, aunque aparece menos conectada con algunos de los campos decisivos del presente y del futuro”.

Ursula von der Leyen y Donald Trump en Turnberry (Escocia). Comisión Europea

También en los liderazgos internos de la Unión Europea se advierte un cambio. Alemania sigue siendo reconocida como el principal país líder (64,7%), seguida por Francia (53,2%) y luego por España (46,2%), pero esa jerarquía ya no se percibe con la misma claridad que hace cuatro años. Más que un reemplazo de liderazgos, lo que la encuesta deja ver es también en este plano un desdibujamiento. La cuestión de la autonomía estratégica europea es probablemente uno de los puntos más sensibles. La encuesta muestra que la imagen de una Europa claramente diferenciada de Estados Unidos se ha debilitado.

Por su parte, Estados Unidos sigue siendo considerado la mayor potencia militar y económica, pero enfrenta un fuerte desgaste reputacional que se expresa en altos niveles de desconfianza y una valoración muy crítica de la administración Trump, que deteriora también la percepción de la democracia estadounidense. De hecho, cuando se pregunta sobre el impacto en el mundo de las políticas que el mandatario norteamericano está aplicando, el impacto neto percibido en América Latina es de un -28%. Las peores cifras se observan en México (-65%), Guatemala (-48%), Costa Rica (-39%) y Colombia (-34%). En Chile alcanza a -14%.

Ecuador decreta nuevo estado de excepción en nueve provincias para enfrentar al crimen organizado.

Asimismo, Trump aparece como el líder en que menos confían los encuestados, con un 25,3%, A continuación figuran Vladimir Putin (12,3%), Nicolás Maduro (4,9%), Xi Jinping (4,7%), Lula da Silva (1,3), Benjamin Netanyahu (0,9%) y Ursula von der Leyen (0,3%).

En el tramo final de la encuesta, la mirada se vuelve hacia la propia América Latina. Y, en ese marco, aparece un dato digno de ser subrayado: la región no se percibe a sí misma como irrelevante. Las y los latinoamericanos atribuyen a América Latina una importancia actual considerable y, además, proyectan que su peso crecerá algo más en los próximos cinco años. Hay una autopercepción de relevancia moderada, acompañada por la expectativa de una ganancia gradual de importancia en el sistema internacional.

Respecto de los principales desafíos para América Latina, en promedio, los encuestados mencionan a la pobreza (67%), el narcotráfico y el crimen organizado (65%), el bajo crecimiento económico (54%), el desempleo (53%), la violencia (52%) y la desigualdad (50%). En el caso de Chile, los principales desafíos apuntan al narcotráfico y el crimen organizado (65%).

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