Después de 88 días: Los desafíos para Irán tras el inicio del desbloqueo de internet a raíz de la guerra
El corte, que tuvo lugar en medio de las protestas contra el régimen a inicios de año, ha provocado desempleo y descontento entre los iraníes.
Tras casi tres meses de aislamiento, de a poco los iraníes comenzaron este martes a conectarse nuevamente a nivel internacional. El acceso a internet desde Irán se reanudó lentamente durante la jornada, poniendo fin a un bloqueo récord de 88 días que ha contribuido a que miles de habitantes en la República Islámica pierdan sus empleos, sirviendo además de fachada para que los servicios de seguridad iraníes lleven a cabo una represión a gran escala en tiempos de guerra.
La reanudación del servicio se produjo a pesar de una orden judicial provisional que cuestionaba la autoridad del organismo que supervisaba la medida, denominado “Cuartel Especial para la Gestión del Ciberespacio del País”. Este organismo había sido creado por el presidente Masoud Pezeshkian una semana antes, generando en cierto modo un encontrón entre su liderazgo y el del ayatola Mojtaba Jamenei.
Poco después de las 15:30, hora local de Irán, el acceso a internet comenzó a restablecerse, alcanzando más de un tercio de su nivel normal anterior, según NetBlocks, una organización de vigilancia que monitorea el tráfico web. La entidad dijo que sus datos mostraban una “restauración parcial de la conectividad a internet”. NetBlocks afirmó que Irán habría estado totalmente aislado de internet a nivel mundial durante un total de 2.093 horas.
El director de NetBlocks, Alp Toker, indicó a Efe que este es “el apagón nacional más largo registrado en una sociedad conectada digitalmente”, superando al de Birmania en febrero de 2021 (que duró 72 días) y al que sufre Sudán desde hace varias semanas.
Irán comenzó a restringir el acceso a internet a finales de diciembre de 2025, según NetBlocks y otros grupos de monitoreo. Esto, tras las manifestaciones contra el gobierno, inicialmente motivadas por la creciente inflación, el colapso de la moneda y una crisis económica profunda. Teherán endureció las restricciones a medida que las protestas se extendieron a demandas más amplias de cambio político y, a finales de febrero, en medio del inicio de los ataques militares estadounidenses e israelíes, implementó una desconexión casi total.
En una publicación en X el lunes, NetBlocks afirmó que el bloqueo había durado más de 2.064 horas y había “eliminado cualquier transparencia en torno a las ejecuciones”, además de agravar lo que describió como “condiciones inhumanas e incertidumbre diaria” que enfrentan los críticos y disidentes encarcelados.
Las métricas muestran que la actividad de internet en Irán se ha restablecido parcialmente, según informó NetBlocks, después de que el presidente Pezeshkian ordenara este lunes a las autoridades restablecer el acceso a internet.
Mohammad Reza Aref, vicepresidente de Irán, escribió este martes en X que, tras la proclamación de Pezeshkian del lunes, “se ha dado el primer paso hacia el acceso libre y regulado al ciberespacio”, “en consonancia con la misión del estimado presidente y en cumplimiento de la promesa del gobierno". “Con la reapertura de internet, se cumplirán los servicios inteligentes fluidos y las demandas del pueblo, que ha apoyado firmemente al sistema y a Irán, y se eliminarán los obstáculos al desarrollo basado en el conocimiento y al liderazgo científico”, afirmó en su post.
El presidente iraní ordenó a las autoridades que comenzaran a restablecer el acceso a internet para la población, pero la demora en la decisión pone de manifiesto las distintas visiones dentro del régimen. Esto, junto con el profundo temor de la República Islámica al acceso irrestricto a la información para sus ciudadanos.
La gestión del internet en Irán está altamente centralizada, con múltiples niveles de instituciones estatales que rinden cuentas directamente al líder supremo. En la cúspide se encuentra el Consejo Supremo para el Ciberespacio, un organismo sancionado por Estados Unidos, establecido por decreto del líder supremo Alí Jamenei en 2012 con 27 miembros, siendo algunos de ellos figuras muy influyentes del régimen.
Miembros como el ministro de Inteligencia, el presidente del Tribunal Supremo y altos clérigos religiosos, todos con visiones divergentes sobre internet, conforman el consejo. Para sortear este estancamiento, el presidente Pezeshkian, reformista moderado, creó este mes un grupo de trabajo paralelo. Esto le costó ser acusado de intentar anular las decisiones del consejo del líder supremo.
De hecho, el portal Mizan Online informó que el poder judicial suspendió este martes el organismo presidencial que había dictado la restitución del acceso tras recibir “presentación de quejas”, sin especificar el origen de las mismas. El ente afectado, la Sede Especial para la Organización y Gobernanza del Ciberespacio del País, había sido creado el 12 de mayo por el presidente Pezeshkian y había alcanzado el lunes la decisión de “restaurar internet”, según confirmó la portavoz gubernamental Fatemeh Mohajerani.
Mohajerani aseguró que internet recobrará la normalidad cuando termine el período de emergencia por la guerra. Sin embargo, Amir Rashidi, experto en ciberseguridad de Miaan, un grupo de defensa de los derechos digitales centrado en Irán, subraya que las desconexiones desde que empezó la guerra ya están modificando los hábitos digitales. “Hasta ahora había una especie de resistencia entre los iraníes, que evitaban las plataformas y las aplicaciones nacionales, aunque les saliera caro, porque el tráfico internacional cuesta el doble que el nacional”, remarca. “Pero los cortes prolongados de internet desde que empezó la guerra han acelerado la migración de los usuarios hacia los servicios nacionales”.
En tiempos normales, el acceso a internet global ya estaba muy restringido con la censura de muchos sitios web. Mientras tanto, las autoridades recurren cada vez más a una intranet para proporcionar servicios conectados sin depender de la World Wide Web, especialmente para las escuelas que actualmente siguen un currículo en línea.
La desigualdad en el acceso a internet sigue profundamente arraigada en Irán. Terminales Starlink de SpaceX, introducidas de contrabando, permiten a unos pocos privilegiados acceder directamente al mundo exterior sin restricciones, y costosas VPN permiten a una minoría privilegiada eludir las restricciones.
El ministro de Comunicaciones, Sattar Hashemi, precisó que el corte global genera pérdidas de hasta 30 millones de dólares diarios y afecta a 10 millones de trabajadores ligados a la economía digital.
En las últimas semanas, las autoridades introdujeron un sistema escalonado denominado “Pro Internet”, que, según medios iraníes, otorga mayor acceso a ciertos grupos profesionales a cambio de tarifas elevadas.
El temor al desempleo masivo y a la quiebra de empresas llevó a Pezeshkian, quien basó su campaña electoral en la promesa de un internet libre, a presionar a funcionarios de seguridad para que se levantaran las restricciones. El anuncio formal se realizó tras una votación del grupo de trabajo especial para la gestión del ciberespacio.
Una estimación citada por The Guardian sugiere que hasta cinco millones de empleos en Irán dependen de internet, y la represión ha empeorado una crisis económica ya grave y una alta inflación. El precio de los alimentos se ha disparado, dejando muchos alimentos básicos de la dieta iraní, como el pollo, fuera del alcance de muchas familias. Las trabajadoras, incluidas muchas de las zonas rurales, se han visto especialmente afectadas por el apagón.
El restablecimiento parcial de internet coincide con el incremento de los esfuerzos diplomáticos entre Irán y Estados Unidos para alcanzar un acuerdo de alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, mientras las discusiones sobre el programa nuclear iraní se postergan. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró que persisten discrepancias en el borrador del acuerdo y que su resolución podría demorar “unos días”.
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