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La brutal lección del bisnieto de Brezhnev: de ingresar a la guerra de Putin para “ver nazis” a convertirse en prisionero en Ucrania

Anton Milaev, de 45 años, fue capturado en la región de Kherson esta primavera y llevado a un campo de prisioneros de guerra, tras pasar unos dos meses en primera línea mientras luchaba para el Ejército ruso.

Anton Milaev y Leonid Brezhnev.

Cuando Anton Milaev se alistó en el Ejército ruso que invadía Ucrania, no mencionó su parentesco con el hombre que dirigió la Unión Soviética durante casi dos décadas. Guardó silencio también cuando fue capturado en la región de Kherson esta primavera y llevado a un campo de prisioneros de guerra, tras pasar unos dos meses en primera línea.

Por ello, reaccionó con cierta sorpresa cuando un periodista ucraniano le preguntó cómo el bisnieto adoptivo de Leonid Brezhnev, el antiguo líder soviético (1964-1982), había acabado en una unidad de asalto rusa en uno de los frentes más brutales de la guerra, relata el diario británico The Times.

Milaev participó en la invasión rusa de Ucrania -llamada eufemísticamente por Vladimir Putin como “operación militar especial”- y fue hecho prisionero en la primavera de 2026. El 6 de julio, el proyecto “Khochu Zhit” (“Quiero vivir”), que las autoridades ucranianas utilizan para alentar a los soldados rusos a rendirse, publicó una entrevista con él.

De 45 años de edad, Milaev es nieto biológico del artista de circo soviético Yevgeny Milaev, primer esposo de Galina Brezhneva, hija del secretario general soviético. El canal de Telegram Baza, vinculado a los servicios de seguridad rusos, informó el 18 de junio que Milaev había sido hecho prisionero; también afirmó, citando a su madre, que Galina Brezhneva había criado a su nieto “como a un hijo propio”.

En una entrevista con “Khochu Zhit”, Milaev declaró que hacía tiempo que se había “distanciado” de su parentesco con el secretario general soviético y que siempre había preferido “ser una persona común y corriente”.

Según el sitio independiente ruso con base en Letonia, Meduza, Milaev afirmó haber vivido 19 años en Estados Unidos a partir de la década de 1990, desempeñando numerosos trabajos poco cualificados, antes de regresar a Rusia a mediados de la década de 2010 porque “se había cansado de vivir allí (en Estados Unidos) y de trabajar para los masones”. También se expresó positivamente sobre la Unión Soviética, diciendo que en la época soviética “había un país, y ahora reina el caos”.

En los últimos años, Milaev había vivido en Moscú y trabajado como camionero. Se alistó en la guerra en 2025 por dinero: necesitaba saldar una deuda de un millón de rublos. Firmó su contrato en Kostroma y recibió un pago de 1,4 millones de rublos. Dijo que también había planeado trabajar como conductor en el frente, pero terminó en una unidad de asalto. “Pero esto era una trampa”, declaró a I Want to Live, un proyecto ucraniano que busca convencer a los soldados rusos de que se rindan a las fuerzas de Kiev. El proyecto insiste en que los prisioneros de guerra rusos no están bajo ninguna presión para hablar ante las cámaras.

Leonid Brezhnev en 1976 con Galina Brezhneva, su hija mayor.

Milaev no tenía experiencia militar previa. Su entrenamiento en una unidad en la región ocupada de Luhansk duró solo tres semanas, y fue hecho prisionero tras aproximadamente dos meses en el frente.

Específicamente, el medio Babel informó el 19 de junio que Milaev había sido arrestado por las fuerzas ucranianas. La captura de alto perfil fue inicialmente reportada por medios de comunicación rusos y posteriormente corroborada por fuentes dentro del Cuartel General de Coordinación para el Tratamiento de Prisioneros de Guerra de Ucrania.

Según Babel, firmó un contrato militar con las Fuerzas Armadas rusas en otoño de 2025 y fue desplegado en el frente como zapador de combate. Poco después de su despliegue, el hombre de 45 años interrumpió toda comunicación con sus familiares en noviembre de 2025. Posteriormente, su familia recibió una notificación oficial de que Milaev se encuentra actualmente como prisionero de guerra en el sector controlado por Ucrania de la región de Kherson meridional.

El bisnieto de Brezhnev contó cómo se rindió a los Marines en la región de Kherson.

Mecánico de profesión, Milaev afirmó que él y otros rusos habían sido engañados por la propaganda del Kremlin sobre Ucrania. “Queríamos ver nazis... pero no vimos ninguno. Solo me enteré (de que no hay nazis) cuando terminé aquí”, dijo, refiriéndose al campo de prisioneros de guerra. Añadió que solo quedaban 20 hombres de su brigada con vida cuando fue capturado.

“Creo que para cambiar de opinión sobre esta guerra, todos deben estar aquí”, declaró.

“Es una carnicería… Es casi imposible sobrevivir”, dijo. “¿Sabes cómo mueren ahora mismo en el frente? Te comen, no tienes tumba. Perros o jabalíes te devoran… tus huesos no llegan a casa”. Dijo que casi le “amputan” la pierna durante una batalla antes de rendirse.

Señaló que esperaba ser incluido en un intercambio de prisioneros de guerra, pero no se hacía ilusiones sobre lo que le sucedería si lo canjearan en un futuro inmediato. “Me enviarán de vuelta al frente”, dijo. “(Pero) espero poder quedarme aquí hasta que termine la guerra. O hasta que algo cambie”.

Nina Khrushcheva, bisnieta del líder soviético Nikita Khrushchev, ha sido declarada por Moscú como "agente extranjera".

Nina Khrushcheva, bisnieta de Nikita Khrushchev, predecesor de Brezhnev como líder soviético, es una crítica abierta de la guerra en Ucrania. Fue designada “agente extranjera” por el Kremlin en marzo.

Su abuelo biológico fue Leonid Khrushchev, hijo mayor de Nikita, muerto durante la Segunda Guerra Mundial. Nikita Khrushchev adoptó a la hija de Leonid, Yulia, la madre de Nina. Vive en Estados Unidos desde 1991 y hoy es una académica ruso-estadounidense, profesora de Relaciones Internacionales en The New School, en Nueva York, y una de las voces rusas más visibles en la prensa occidental contra la deriva imperial de Putin, aunque también le gusta hablar contra las sanciones que castigan a los rusos que salen del país.

El diario español El Mundo apunta que su apellido le da una posición singular: es heredera de un líder que denunció a Stalin en 1956, y hoy habla públicamente contra Putin.

Moscú la acusa de difundir “información falsa”sobre las autoridades rusas, oponerse a la “operación militar especial” en Ucrania y participar en textos de otros “agentes extranjeros” viviendo fuera de Rusia. “Habría sido una negligencia por su parte no hacerlo tarde o temprano”, comenta Nina sobre su señalamiento estatal. Y explica lo ocurrido siempre con la misma metáfora: “Es una ironía histórica, pero nada impactante. Cuando Stalin sube, Khrushchev baja”.

Paralelos con Brezhnev

Leonid Brezhnev era oriundo de Dnipropetrovsk (actualmente Dnipro). Sirvió durante toda la Segunda Guerra Mundial, comenzando con el rango de comisario de regimiento de reserva y finalizándola como general de división. Como oficial político, el futuro secretario general soviético participó en la liberación de numerosas ciudades de la República Socialista Soviética de Ucrania de manos de los nazis: Kiev, Zhytomyr, Lviv, Mukachevo y Uzhhorod.

Babel señala que el despliegue en combate de Milaev establece un paralelismo histórico con el legado político de su familia, ya que su bisabuelo orquestó previamente la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968.

Tanque soviético destruido en Praga, en 1968.

El 20 de agosto de 1968, la Unión Soviética invadió Checoslovaquia con aproximadamente 200.000 soldados y 5.000 tanques para sofocar violentamente la “Primavera de Praga”, un breve período de liberalización política, lucha contra la censura y reformas democráticas impulsado por el líder checoslovaco Alexander Dubček.

La abrumadora intervención militar detuvo las reformas, lo que condujo a la ocupación inmediata del país y a la posterior instauración de un gobierno estricto y prosoviético.

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