El ascenso y ocaso de Graham Platner, el fallido candidato a senador que complica a los demócratas
La carrera por Maine tenía en el joven político una gran posibilidad para los demócratas, pero una serie de polémicas y una acusación de abuso bajaron al candidato.
El fin de un ascenso meteórico: Graham Platner, que pasó de ser un completo desconocido a convertirse en el candidato demócrata de la contienda electoral más destacada al Senado de EE.UU. este año, ya no compite, y su salida deja una pelea difícil de arreglar en el seno del Partido Demócrata.
Platner, de 41 años, anunció el miércoles que pone fin a su campaña senatorial, cerrando así unos días caóticos marcados por la incertidumbre y las luchas internas en su partido, y dejando a la formación sin candidato para la crucial elección de este otoño en Maine. Esto, luego de que el medio Politico revelara una acusación de abuso sexual en su contra, lo que terminó con gran parte del partido pidiendo su renuncia para las elecciones de medio mandato en noviembre.
Cultivador de ostras y exmarine, Platner había derrotado a un gobernador popular y construyó una red de apoyo popular con más de 15 mil seguidores en Maine. Con su retórica franca y contraria al establishment, Platner conectó con el creciente populismo existente en las bases demócratas. En el proceso, logró el respaldo de figuras progresistas prominentes de todo el país, como Elizabeth Warren y Bernie Sanders, quienes le habían mantenido su apoyo a pesar de múltiples revelaciones perjudiciales surgidas al inicio de la campaña.
Desde la derrota de 2022, los demócratas han visto un crecimiento en su facción más a la izquierda, alejada de los centros de poder como Washington y con un discurso más anti-élites. Platner fue uno de los primeros y más destacados exponentes de esta tendencia. Con su voz ronca, su aspecto descuidado y sus orígenes de clase trabajadora, se ganó un grupo de seguidores apasionados tanto en Maine como a nivel nacional.
Platner se presentó como un candidato capaz de defender políticas progresistas, como la atención sanitaria universal, los impuestos a la riqueza y la vivienda asequible. Todo esto, de una manera que atraía a ese tipo de votantes rurales que últimamente se han alejado del Partido Demócrata.
Alguno alega que “salió de la nada”: apareció el otoño pasado con una campaña bien organizada y respaldada por una red de contactos sólida, dirigida por asesores que habían trabajado con candidatos insurgentes de alto perfil: John Fetterman para el Senado por Pennsylvania en 2022 y Zohran Mamdani para la alcaldía de Nueva York en 2025.
Sus seguidores veían en él a un cultivador de ostras de carácter áspero pero carismático, con experiencia en combate militar, capaz de canalizar tanto la energía progresista de la izquierda como el creciente rechazo del electorado hacia los políticos del establishment. Y en el estado de Maine, donde los demócratas están casi obligados a ganar en noviembre, este personaje era ideal.
Ahora, Platner había protagonizado unas cuantas polémicas en este último tiempo, pero que no habían bastado para retirarlo de la carrera para senador de Maine. “Sus defensores argumentaron a principios de este año que el tatuaje nazi que tuvo y se borró del pecho no era motivo suficiente para obligar a Graham Platner a abandonar su candidatura al Senado. Cualquier joven marine, bajo la fuerte influencia del alcohol y la inmadurez, podría ver una calavera con tibias cruzadas y pensar: ‘qué rudo’. ¿Y las publicaciones en Reddit ya eliminadas que se burlaban de la población blanca rural, insultaban a la policía y restaban importancia a las agresiones? Bueno, eso se puede atribuir a lo mismo. El intercambio de mensajes de contenido sexual fuera del matrimonio no es lo ideal, por supuesto, pero la esposa de Platner aseguró que la pareja había superado la crisis. Y no hay que olvidar las acusaciones de comportamiento volátil por parte de un par de exnovias, siendo una de ellas una activista republicana”, resumía Politico.
La gota que colmó el vaso de los demócratas llegó este lunes, cuando se dio a conocer que una mujer había acusado a Platner de violación. Después de eso, incluso sus seguidores más acérrimos comenzaron a pedir su renuncia. Y la noche de este miércoles, el ostricultor finalmente cedió: “Para que el movimiento continúe, no puedo ser yo. Por esa razón, suspendemos las operaciones de campaña”, dijo en un video publicado en redes sociales.
Pero Platner agravó los problemas que enfrentan los demócratas al retirarse de la contienda. Negó fervientemente las acusaciones de agresión sexual y pareció insinuar que la cúpula del partido era de alguna manera responsable. “Lo hicimos bien. Lo hicimos como nos dijeron que debíamos lograr el cambio”, comentó. “Y ahora no nos lo van a permitir”.
El derrumbe de la campaña de Platner obligó a sus seguidores más leales a rendir cuentas. Y, al parecer, así fue. Los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, el presentador de televisión de izquierda Hasan Piker y muchos otros progresistas que habían apoyado a Platner a pesar de la constante aparición de acusaciones, le retiraron su apoyo esta semana después de que la exnovia del ahora excandidato alegara que él había entrado en su casa en 2021 sin permiso y violó mientras estaba fuertemente intoxicado cuando mantenían una relación de citas casuales, acusación que Platner señala como “rotundamente falsa”.
Jenny Racicot, de 41 años, declaró a Politico que mantenía una relación intermitente con Platner, pero que cortó todo contacto con él tras aquella noche y le dijo que el incidente no había sido consensuado. En una entrevista con CNN el lunes por la noche, explicó que optó por no defenderse por temor a que Platner, un exmarine, se volviera más violento.
Sin embargo, la campaña de Graham Platner ya había enfrentado controversias antes de las recientes acusaciones. En mayo, The New York Times y The Wall Street Journal informaron que el entonces candidato intercambió mensajes de contenido sexual con varias mujeres mientras estaba casado.
De acuerdo con ambos medios, su esposa, Amy Gertner, advirtió al equipo de campaña sobre el posible impacto de esas revelaciones. Tras la publicación de los reportajes, Gertner difundió un video en el que reconoció que la pareja atravesaba dificultades, pero aseguró que ambos recibían apoyo profesional para trabajar en su relación y su salud mental.
Un mes después, The New York Times publicó nuevos testimonios de mujeres que mantuvieron relaciones sentimentales con Platner. Según el diario, varias de ellas describieron esas relaciones como volátiles y tóxicas, además de señalar que el comportamiento del político llegó a ser perturbador y, en algunos casos, emocionalmente devastador.
Pelea interna entre demócratas
La renuncia de Platner no es solo la pérdida de un candidato altamente popular: también muestra la pelea interna entre los demócratas más progresistas, y los que son considerados más parte del establishment. Y esto, frente a unas elecciones en noviembre que están lejos de ser fáciles.
La colectividad necesita arrebatar a los republicanos al menos cuatro escaños del Senado en noviembre para lograr la mayoría, y este escaño en particular se ha considerado durante mucho tiempo la oportunidad más importante, y tal vez la más viable, para ganar terreno: Maine es el único estado que Kamala Harris ganó en 2024 donde un senador republicano en ejercicio busca ahora la reelección.
Susan Collins, que aspira a un sexto mandato, es una especie de caso atípico en estos tiempos de polarización. En 2020, derrotó a una demócrata con amplios recursos, Sara Gideon, por casi nueve puntos porcentuales, a pesar de que Joe Biden se impuso en el estado por un margen prácticamente idéntico. Sin embargo, Collins tiene ya 73 años y, últimamente, sus índices de aprobación han caído.
La pregunta ahora es cómo responderá el partido. “Es realmente importante que los demócratas actúen con confianza y claridad al decidir su estrategia de cara al futuro”, declaró a Politico David Farmer, estratega demócrata de Maine. “Cuanto más se prolongue esto, más débil será nuestra posición de cara a noviembre”, reconoció.
Quizás igual de importante sea saber cómo se elegirá al sustituto de Platner. La legislación estatal exige que se nombre un candidato de reemplazo antes del 27 de julio, por lo que el partido a nivel estatal debe definir rápidamente el proceso de selección. Al parecer, ya lo han hecho: la noche de este miércoles, los demócratas de Maine anunciaron que celebrarían una convención de nominación, con 600 delegados elegidos por los comités de condado, para seleccionar al sucesor de Platner.
“Gran parte de la base de Platner, cuya pasión los demócratas querrán ganarse, se cruzará de brazos y se mostrará muy indignada si da la impresión de que se trata de otro caso en el que el aparato del partido se impone a la voluntad popular”, señaló James Melcher, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Maine en Farmington.
Las tensiones entre esa base y la clase dirigente se remontan al éxito de Platner contra Janet Mills, la gobernadora de Maine que fue elegida a dedo por los líderes demócratas como la mejor opción para desbancar a Collins. Ella suspendió su campaña en abril ante la enorme popularidad de Platner, consignó la BBC.
Las encuestas recientes sugerían que Platner mantenía una ligera ventaja sobre Collins, senadora de Maine desde 1997.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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