El poder de los hutíes en Yemen: el frente que se intensifica en la guerra en Irán y amenaza a la región
Teherán, a través de sus aliados, busca romper el estancamiento en el estrecho de Ormuz y aumentar la presión sobre Washington para que alcance una solución diplomática. Este domingo, un “proyectil no identificado” impactó en el aeropuerto internacional de Riad, el mismo lugar que fue blanco de un ataque el sábado en el que resultaron heridas cientos de personas y murieron 12.
En un intento por recuperar el dominio y quebrar el estancamiento en el estrecho de Ormuz, Irán y sus aliados hutíes en Yemen dieron un doble golpe a los productores de petróleo del Golfo Pérsico a través de ataques separados la noche del miércoles y la mañana del jueves pasado, lo que provocó un fuerte aumento en los precios del petróleo y destrozó aún más la sensación de seguridad en la capital de Arabia Saudita.
Según la empresa de inteligencia marítima Vanguard y la agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo, citadas por el diario The Wall Street Journal, un buque cisterna de petróleo y productos químicos cerca de Qatar fue alcanzado por varios proyectiles el miércoles por la noche, causando víctimas. Nadie se atribuyó la responsabilidad del ataque, pero funcionarios de la región indicaron que probablemente Irán estaba detrás del mismo.
Al ataque al barco le siguieron los ataques de los hutíes el jueves en Riad, que dañaron aeronaves en el aeropuerto internacional y obligaron a los residentes a buscar refugio en el tercer día consecutivo de ataques contra la ciudad.
El viernes, Arabia Saudita informó que los ataques perpetrados el jueves en el aeropuerto causaron la muerte de tres personas, entre ellas un piloto de Saudia, la aerolínea nacional, y dejaron varios heridos.
Y este sábado, al menos 12 personas murieron y 309 más resultaron heridas en un ataque lanzado contra el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad.
Las fuerzas de la coalición lideradas por Arabia Saudita en apoyo al gobierno internacionalmente reconocido de Yemen calificaron este domingo de “acto terrorista” el ataque contra el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad del que responsabilizaron a la milicia rebelde hutí, anunciando que responderá a la agresión “con firmeza”.
Según The Associated Press, los hutíes reivindicaron la autoría del ataque del sábado contra el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad. Incluso, la mañana de este domingo emitieron una amenaza advirtiendo a viajeros, aerolíneas y operadores comerciales que se mantengan alejados de todos los aeropuertos y espacios aéreos sauditas, a excepción de los correspondientes a las ciudades santas del islam: La Meca y Medina.
El portavoz militar de los rebeldes hutíes de Yemen, Yahya Sari, advirtió a “todas las compañías aéreas” y sus a trabajadores del riesgo de operar en territorio saudita, asegurando que podrían ser objetivos “potenciales” de la milicia.
De hecho, las autoridades sauditas informaron este domingo de madrugada de un ataque sobre el aeropuerto internacional de la ciudad de Damman, ubicada en la orilla del golfo Pérsico.
Más tarde, la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen afirmó que un “proyectil no identificado” impactó el domingo en el aeropuerto internacional de Riad, el mismo lugar que fue blanco de un ataque el sábado en el que resultaron heridas cientos de personas y murieron 12. Los hutíes también asumieron la autoría del hecho.
El portavoz de la coalición, el mayor general Turki al-Malki, declaró que el proyectil impactó en la Terminal 4 del Aeropuerto Internacional Rey Jalid, provocando un incendio, según informó la AFP.
Al-Malki añadió que las defensas aéreas también “interceptaron y destruyeron un misil de crucero” en las inmediaciones del aeropuerto.
Ataques contra buques
Según los analistas, consultados por The Wall Street Journal, al intensificar los ataques contra buques, Teherán busca romper el estancamiento en el estrecho de Ormuz y aumentar la presión sobre Washington para que alcance una solución diplomática. “Estas acciones militares limitadas podrían elevar los precios del petróleo y presionar al presidente Trump antes de las elecciones de mitad de mandato, sin llegar a una confrontación militar a gran escala que incluso Teherán duda poder ganar”, indicó el diario.
Por su parte, los ataques aéreos sauditas alcanzaron objetivos hutíes en la capital yemení, Saná, según informaron funcionarios hutíes y medios de comunicación afines. Esta acción forma parte de una intensificación de la guerra aérea contra el grupo aliado de Irán, cuyo objetivo es revertir sus recientes ganancias territoriales, las amenazas al transporte marítimo internacional y los ataques contra el reino.
Una coalición liderada por Arabia Saudita que apoya a las fuerzas gubernamentales en Yemen afirmó haber destruido tres plataformas de lanzamiento de misiles utilizadas por los hutíes y advirtió que respondería con firmeza a los ataques contra civiles.
Los funcionarios estadounidenses creen que aplazar la decisión sobre si reanudar las operaciones militares contra Irán aumentará la presión sobre Teherán para que haga importantes concesiones, incluso en lo que respecta a su programa nuclear.
“Irán está aumentando claramente la presión, mientras que Washington endurece tanto su retórica como su postura militar, pero ninguna de las partes ha abandonado aún la diplomacia”, afirmó a The Wall Street Journal, Andreas Krieg, profesor titular de la Escuela de Estudios de Seguridad del King’s College de Londres. “Esto es precisamente lo que hace que el momento sea tan peligroso. Ambas partes intentan mejorar su posición negociadora, estando a un solo incidente grave de distancia de una guerra mucho mayor”, añadió.
Guerra en Yemen
La guerra civil de Yemen se ha convertido rápidamente en el frente más violento dentro de un enfrentamiento regional más amplio, desencadenado por el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzó el 28 de febrero.
El conflicto es crucial para los mercados energéticos mundiales, ya que los hutíes atacan buques en el mar Rojo y su puerta de entrada meridional, el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que reduce aún más el suministro de petróleo del Golfo, mientras que Irán bloquea parcialmente el estrecho de Ormuz.
Funcionarios iraníes han declarado que alcanzar un acuerdo con Estados Unidos requerirá el fin del bloqueo a Yemen, lo que implica que Arabia Saudita levante todas las restricciones de tránsito sobre los territorios controlados por los hutíes, incluida la capital, Saná, y cese su apoyo al gobierno yemení. “En este orden regional en constante evolución, Irán y sus socios intentan establecer un nuevo statu quo controlando los puntos de control marítimos más importantes de Medio Oriente”, indicó la revista Foreign Affairs.
El mes pasado, los hutíes protagonizaron un avance relámpago a lo largo de la costa yemení del mar Rojo para tomar el control total del litoral que rodea el estrecho, lo que llevó a Arabia Saudita a reingresar en el conflicto, que llevaba mucho tiempo latente, y a respaldar una contraofensiva del gobierno.
El lunes pasado, las fuerzas gubernamentales recuperaron territorio en los alrededores de la costa de Bab el-Mandeb tras intensos ataques aéreos sauditas, y los combates continúan en la zona.
El grupo chiita también ha logrado cortar una carretera clave que conecta Taiz, una ciudad de más de medio millón de habitantes con una guarnición de miles de combatientes progubernamentales, con los avances en los distritos de montaña.
Arabia Saudita busca la ayuda de Pakistán y Turquía, sus socios en un pacto de defensa mutua, para ayudar a repeler los ataques hutíes, y ha presionado para obtener una ayuda más amplia de sus aliados que le ayude a revertir los avances del grupo dentro de Yemen.
Quiénes son los hutíes
Durante casi cinco meses después del inicio de la guerra con Irán a finales de febrero, los hutíes se mantuvieron mayormente al margen. Esta relativa calma se rompió a mediados de julio, cuando los iraníes trasladaron en avión a una delegación hutí desde Teherán a Saná, desafiando el control del espacio aéreo yemení por parte del gobierno yemení y la coalición liderada por Arabia Saudita.
Para impedir el aterrizaje del avión, Arabia Saudita y el gobierno yemení bombardearon la única pista del aeropuerto de Saná. Si bien el avión aterrizó en el puerto de Hodeidah, controlado por los hutíes, la acción saudita les proporcionó un pretexto para abandonar la tregua de 2022. Fue entonces cuando el grupo inició su audaz escalada contra los intereses sauditas y lanzó su nueva ofensiva contra las fuerzas de la coalición en Yemen.
Los expertos señalan que la campaña de los hutíes está claramente diseñada para explotar las nuevas vulnerabilidades de Arabia Saudita. Mientras Irán bloquea el estrecho de Ormuz, el mar Rojo se ha convertido en una vía vital para la industria petrolera saudita. Sin embargo, desde que los hutíes reanudaron sus ataques en julio, las exportaciones de petróleo saudita a través del estrecho de Bab el-Mandeb se han desplomado un 95%. Ahora, al atacar la infraestructura y los buques cerca del complejo portuario de Yanbu, en el mar Rojo, los hutíes amenazan también el tránsito de las exportaciones de petróleo hacia el norte a través de Egipto.
Una de las razones del avance de los hutíes se explica porque operan en un territorio extenso y montañoso donde pueden dispersar combatientes e infraestructura militar, al tiempo que amenazan importantes infraestructuras petroleras y rutas comerciales clave. Según la ONU y otros expertos, Irán y sus aliados en Líbano e Irak les proporcionan conocimientos técnicos, entrenamiento y armamento sofisticado, mientras que la ideología radical de los hutíes hace el resto.
“Son los aliados regionales de Irán más comprometidos, los más puros ideológicamente y los más agresivos”, indicó a The Associated Press Michael Knights, quien ha escrito extensamente sobre los hutíes y ahora dirige el departamento de investigación de Horizon Engage, una consultora estratégica con sede en Nueva York.
“Los iraníes los han desarrollado a un ritmo vertiginoso. Lo que al Hezbolá libanés le llevó 20 años, los hutíes lo han logrado en cinco”, añadió.
El grupo un amplio arsenal de misiles balísticos, misiles de crucero y drones -muchos de ellos similares a los modelos iraníes- capaces de alcanzar todos los estados del Golfo, así como Israel. También han utilizado sofisticados misiles antibuque y drones navales para atacar embarcaciones en el mar Rojo, amenazando una ruta comercial crucial.
Irán niega armar a los hutíes, lo que constituiría una violación del embargo de la ONU. Sin embargo, se han incautado armas y componentes iraníes de contrabando en numerosos cargamentos con destino a Yemen, y un informe de expertos de la ONU de 2024 documentó los extensos vínculos militares entre los hutíes, Teherán y sus demás aliados.
Ese informe estimaba que los hutíes habían reclutado hasta 350.000 combatientes para 2024, frente a tan solo 30.000 en 2015, cuando Arabia Saudita intervino en la guerra civil de Yemen contra los hutíes e impuso un bloqueo naval.
Los hutíes pueden usar drones y misiles relativamente económicos para atacar petróleo y otras infraestructuras justo al otro lado de la frontera con Arabia Saudita, así como buques cisterna frente a la costa, indicó el diario The Telegraph. Y si bien se cree que Irán suministra componentes de vanguardia, como sistemas de guiado, los hutíes pueden fabricar gran parte de su armamento a nivel nacional, y hay indicios de que podrían estar utilizando inteligencia artificial para intentar construir misiles más sofisticados.
Analistas y funcionarios yemeníes apuntan a la República Islámica, y a su aliado libanés Hezbolá como las fuerzas que entrenaron y armaron a la rebelión hutí.
Al principio, Irán enviaba misiles y drones completos por tierra y mar, introduciéndolos de contrabando a bordo de embarcaciones de madera que navegaban por el mar Arábigo y el mar Rojo, y a través de pasos fronterizos sin vigilancia, como el de Sheheen, en la frontera con Omán.
Pero los paquetes de armas completos eran vulnerables a la incautación: la Marina de Estados Unidos y otros países interceptaron al menos una docena de cargamentos de armas. Irán cambió su estrategia y, en su lugar, envió ingenieros.
En talleres dirigidos por operativos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), a los hutíes se les enseñó a ensamblar sus propios sistemas a partir de piezas de contrabando, incluidos ordenadores de control de vuelo, sistemas de navegación inercial y chips GPS resistentes a las interferencias.
Cada vez más, esas piezas llegan no como contrabando, sino como cargamento ordinario que los hutíes pueden convertir en armas gracias a Irán, según declaró una fuente yemení a The Telegraph.
En enero de 2025, agentes de aduanas en Adén confiscaron 180 servomotores inteligentes y 1.760 placas electrónicas. Días después, se interceptaron motores, controladores de drones y una pequeña aeronave oculta en un contenedor procedente de China.
Los componentes llegan repartidos en distintos envíos, por lo que ningún cargamento individual revela el producto final.
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