Médicos Sin Fronteras sobre brote de Ébola en RDC: ”En Ituri, todos los centros sanitarios nos dicen que están hasta arriba de casos sospechosos”
El Ministerio de Comunicación del país africano, en una publicación en X el domingo, dijo que había 904 casos sospechosos y 119 muertes sospechosas, la mayoría en la provincia de Ituri, donde se concentra el brote.
Trish Newport, responsable de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF), dijo que el brote de Ébola en República Democrática del Congo (RDC) “es extremadamente preocupante”, ya que tan solo unos días después de la confirmación de éste, ya hay más de 500 casos sospechosos y se han producido más de un centenar de muertes.
Las autoridades congoleñas afirman que los casos sospechosos de Ébola ya superan los 900 en el brote que continúa activo en el este del país.
El Ministerio de Comunicación congoleño, en una publicación en X el domingo, dijo que había 904 casos sospechosos y 119 muertes sospechosas. Las autoridades habían anunciado previamente más de 700 casos sospechosos de Ébola y más de 170 muertes sospechosas, la mayoría en la provincia de Ituri, donde se concentra el brote.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que el brote supone ahora un riesgo “muy alto” para la República Democrática del Congo (RDC), pero que el posibilidad de que la enfermedad se propague a nivel mundial sigue siendo bajo. Las autoridades sanitarias del país se enfrentan a serios desafíos mientras intentan contener el brote, que ha sido declarado emergencia sanitaria mundial.
Newport indicó que se trata de la cepa Bundibugyo del Ébola y es solo la tercera vez en la historia que se ha producido un brote de este tipo. “Esto significa que, mientras que para otras cepas hay tratamientos, hay vacunas, para este brote no hay tratamientos aprobados ni vacunas. Y la capacidad para realizar pruebas es muy limitada”, añadió.
La organización humanitaria señaló que cuenta con una amplia experiencia en la respuesta a brotes de la enfermedad del Ébola y está movilizando una respuesta a gran escala para apoyar a las autoridades de la RDC y en colaboración con ellas. Han participado activamente en la respuesta a muchos de estos brotes, entre ellos el de la enfermedad vírica de Bundibugyo de 2012, así como el de Uganda en 2007.
Newport dio cuenta de la situación que viven muchos centros asistenciales y cómo los casos han ido en aumento. “Hubo casos sospechosos que llegaron al Hospital de Salama. Ahí es donde tenemos un centro quirúrgico que no cuenta con un área de aislamiento. El equipo los identificó como casos sospechosos y los envió al hospital de Bunia, que nos los devolvió diciendo: ‘nuestra zona de aislamiento está llena de casos sospechosos, no tenemos espacio para ellos’”, detalló Newport.
“El equipo llamó a otros centros de salud para ver si tenían zonas de aislamiento. Todos los centros de salud a los que llamaron dijeron: ‘estamos repletos de casos sospechosos, no tenemos espacio’. Esto sirve para hacerse una idea de lo caótico que es todo ahora mismo”, añadió.
La profesional señaló que lo más importante es conseguir material sobre el terreno lo antes posible. “Contaremos con más de 3.000 equipos completos de protección personal que están llegando a Bunia. Y esto va a suponer un gran alivio para muchos de nuestros equipos. Estamos enviando equipos adicionales con mucha experiencia en Ébola para empezar a poner en marcha la intervención y estudiar cómo podemos apoyar todos los proyectos que tenemos en Ituri, donde hay todos estos casos sospechosos de ébola, y ver cómo podemos poner en práctica medidas de protección y prevención en nuestros programas para que podamos seguir garantizando el acceso a la atención sanitaria y atendiendo a las personas desplazadas, como ya veníamos haciendo”, dijo.
La organización señaló que en la provincia de Ituri, MSF está presente en Bunia, Drodro, Angumu, Adi y Fataki, y mantiene un equipo de emergencia con base en Kisangani. Hasta ahora, los equipos están detectando casos sospechosos en Bunia y Fataki, y se ha establecido un aislamiento temporal para los pacientes afectados.
Según The Guardian, se han producido ataques incendiarios contra centros de tratamiento del Ébola en el este del país: dos centros en dos ciudades fueron atacados la semana pasada, lo que pone de manifiesto la ira en una región asolada por la violencia vinculada a grupos rebeldes armados, el desplazamiento de un gran número de personas, el fracaso de los gobiernos locales y los recortes en la ayuda internacional que, según los expertos, han dejado sin recursos a las instalaciones sanitarias en comunidades vulnerables.
Colin Thomas-Jensen, director de impacto de la Iniciativa Humanitaria Aurora, afirmó al diario británico que los ataques podrían reflejar el “escepticismo y la ira inherentes” de la población del este del Congo por el trato que ha recibido la región, con años de violencia por parte de grupos rebeldes vinculados al extranjero y la incapacidad de su gobierno y de las fuerzas de paz internacionales para protegerlos.
El periódico señaló que otra fuente de indignación han sido los estrictos protocolos en torno al entierro de presuntas víctimas del Ébola, de los que las autoridades se están haciendo cargo siempre que pueden para evitar una mayor propagación de la enfermedad durante las ceremonias tradicionales, en las que las familias preparan los cuerpos y la gente se reúne para el funeral.
Según testigos y la policía, el primer incendio provocado en un centro de tratamiento del Ébola en Rwampara fue perpetrado por un grupo de jóvenes que intentaban recuperar el cuerpo de un amigo. Los testigos afirmaron que la multitud acusó a la organización de ayuda extranjera que operaba allí de mentir sobre el Ébola.
Las autoridades del noreste del Congo han prohibido los velatorios y las reuniones de más de 50 personas, y soldados y policías armados custodian algunos entierros realizados por trabajadores humanitarios.
Durante años, el este del Congo ha sido escenario de ataques perpetrados por decenas de grupos rebeldes y militantes distintos, algunos de ellos vinculados a países extranjeros o al grupo extremista Estado Islámico.
Los rebeldes del M23, respaldados por Ruanda, controlan partes de la región. Si bien el gobierno congoleño aún mantiene un control considerable sobre la provincia nororiental de Ituri, epicentro del brote de ébola, su dominio es precario. Las Fuerzas Democráticas Aliadas, un grupo islamista ugandés vinculado al Estado Islámico, es uno de los grupos rebeldes dominantes en la zona y responsable de violentos ataques contra objetivos civiles.
Por otra parte, las autoridades sanitarias ugandesas informaron este lunes de dos nuevos casos de Ébola, elevando el número total de contagios a siete.
Todos los casos están vinculados al brote en la vecina República Democrática del Congo, que parece haber comenzado varios días o semanas antes de que las autoridades congoleñas lo declararan el 15 de mayo, indicó The Associated Press.
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