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Meloni busca reintroducir la energía nuclear en Italia a casi 40 años de su abandono tras el accidente de Chernobyl

En un país que ya ha votado en referendos en contra de las centrales nucleares, la primera ministra quiere abrir el camino para volver a desarrollarlas.

Giorgia Meloni en evento electoral por el Sí en Milán, Italia. Foto: Archivo

Una mezcla de interés en descarbonizar, pero también como medida de “soberanía energética”. La primera ministra italiana, Georgia Meloni, quiere revocar la prohibición a la energía nuclear que lleva vigente cuatro décadas en el país. Esto, esperando que los temores sobre la seguridad energética, y el aumento vertiginoso de los precios de la electricidad la ayuden a tener éxito entre los votantes.

Convencer a una de las poblaciones más escépticas de Europa sobre la seguridad de la tecnología nuclear no será fácil, y una campaña torpe podría volverse en contra de Meloni y su coalición de derecha. Sobre la medida, Luca Romano, comentarista pronuclear conocido en internet como “El Abogado Atómico”, declara a Politico: “Este proyecto de ley no reintroduce la energía nuclear en Italia. Simplemente establece las reglas para reintroducirla”.

En desuso, la central nuclear de Caorso.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, anunció recientemente en el Senado que el gobierno aprobará, antes de que finalice el verano, una “ley de habilitación” para completar el marco jurídico necesario que permita recuperar la energía nuclear en el país.

“Antes del verano se aprobará la ley de habilitación, se adoptarán los decretos de aplicación y se completará el marco jurídico necesario para la reanudación de la producción nuclear en Italia”, afirmó Meloni al inicio de una intervención parlamentaria.

Según el plan del gobierno, el Parlamento italiano debe aprobar primero una ley marco. Roma dispondría entonces de hasta 12 meses para redactar los decretos de aplicación antes de que se puedan tomar decisiones concretas sobre proyectos, ubicaciones o tecnologías.

Ese es también el momento en que podrían resurgir los fantasmas del pasado nuclear italiano. “En esa etapa, es probable que se celebre un referéndum”, afirmó Romano, señalando que la historia nuclear de Italia se ha decidido repetidamente en las urnas, en lugar de mediante una planificación industrial a largo plazo.

Una vista aérea muestra los tanques de almacenamiento de agua tratada en la central nuclear de Fukushima Daiichi, devastada por el tsunami, el 22 de agosto de 2023. KYODO

Italia no produce energía nuclear desde 1987, cuando un referéndum celebrado tras el desastre de Chernobyl de 1986 (en Ucrania) prohibió este tipo de energía y llevó al cierre de las cuatro centrales operativas en ese momento. En la actualidad, el país no dispone de legislación sobre su funcionamiento, ni tampoco normativa de seguridad.

En los últimos años, el Ejecutivo de Meloni ha impulsado el regreso de la energía nuclear como parte de su estrategia para reforzar la seguridad energética, reducir costos y avanzar en la descarbonización. Del mismo modo, Roma busca reducir su dependencia energética, después de que la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia obligaran a buscar gas mediante acuerdos con Argelia y Azerbaiyán.

A finales de marzo de 2011, tras el accidente de Fukushima Daiichi, en Japón, el gobierno italiano aprobó una moratoria de al menos un año para la construcción de centrales nucleares en el país, que buscaba reactivar su programa nuclear, abandonado hacía tiempo. En una encuesta realizada en junio de ese año, el 94% de los votantes rechazó la construcción de nuevos reactores nucleares en Italia.

Diez años después las cosas comenzaron a cambiar, un sondeo realizado en junio de 2021 mostró que un tercio de los italianos estaba a favor de reconsiderar el uso de la energía nuclear en el país, y más de la mitad de los encuestados afirmó no descartar el uso futuro de nuevas tecnologías nucleares avanzadas.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, habla con la prensa durante la cumbre conjunta de la Unión Europea y el Consejo de Cooperación del Golfo, en Bruselas, Bélgica, el 16 de octubre de 2024. Johanna Geron

En los referendos anteriores, los votos nunca se limitaron a la tecnología. También reflejaban una profunda desconfianza en las instituciones, temores por la seguridad y una cultura política más escéptica ante los grandes proyectos de infraestructura respaldados por el Estado; dinámicas que, según los expertos, aún influyen en el debate actual.

Encuestas recientes sugieren que los italianos ya no se oponen mayoritariamente a la energía nuclear. Varios sondeos de los últimos dos años han mostrado un apoyo que ronda el 50%, o incluso lo supera ligeramente, un cambio drástico con respecto a hace tan solo unos años, cuando la oposición era claramente dominante.

Aun así, Italia sigue siendo mucho más escéptica respecto a la energía nuclear que la mayoría de los países miembros de la UE, según una encuesta reciente de la Asociación Nuclear Mundial, y los analistas advierten que el apoyo sigue siendo escaso y muy vulnerable a la politización. La encuestadora Alessandra Ghisleri advirtió en una entrevista con Il Foglio que cualquier campaña de referéndum podría convertirse rápidamente en un juicio político más amplio sobre el propio gobierno, en lugar de un debate técnico sobre política energética.

Con todo, el viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, ha sugerido repetidamente que Italia podría tener reactores operativos para 2032.

Pero los expertos afirman que esos plazos son demasiado optimistas para un país que está reconstruyendo su sector nuclear desde cero.

“Uno de los primeros reactores probablemente tardaría entre 12 y 15 años”, declaró Romano.

Tendencia en Europa

Según infoLibre, Italia es el último Estado miembro de la UE en incorporarse al nuevo impulso de la energía nuclear. Polonia construye sus primeras instalaciones nucleares, mientras Francia, Suecia, Bulgaria o Chequia impulsan planes para ampliar su parque con nuevos reactores y Bélgica ha dado marcha atrás en su calendario de desmantelamiento. “Una nueva era de la energía nuclear emerge en la Unión Europea”, destaca el medio español.

En tanto, Politico apunta que Finlandia y Reino Unido están ampliando o extendiendo sus programas nucleares, mientras que los Países Bajos están explorando nuevos reactores y Dinamarca está revisando su prohibición vigente desde hace mucho tiempo.

La Comisión Europea presentó hace unos meses la Estrategia Inversora en Energía Limpia en la que, además de movilizar millones hacia las renovables e incentivar la autogeneración de los propios consumidores, se decantó claramente por el desarrollo de pequeños reactores nucleares modulares a principios de 2030 en los países de la UE. Bruselas prometió 200 millones de euros en los próximos tres años para apoyar estas tecnologías. Son reactores construidos en fábricas y transportados hasta su punto de instalación, que pueden producir de 10 a 300 MW de electricidad, empleando diferentes refrigerantes como la sal fundida, metales líquidos o gas a altas temperaturas.

Con un costo inferior al de los reactores tradicionales, sobre los 1.000 y 4.000 millones de euros frente a los 9.000 o 15.000 millones, la Comisión los considera un “componente clave” para los países que quieran mantener la nuclear dentro de su mix energético, especialmente en distritos urbanos o grandes industrias, como la química, la siderúrgica o la refinera.

Mientras que en los años 90 un tercio de la electricidad producida en el continente procedía de la nuclear, en la actualidad representa alrededor del 15%, indica infoLibre. Para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esa evolución fue “un error estratégico” que alejó a Europa de fuentes bajas en emisiones, asequibles y seguras. Actualmente, 12 Estados miembros, entre ellos España, operan plantas nucleares, con cerca de un centenar de reactores en funcionamiento en el conjunto de la UE. La situación, sin embargo, difiere mucho según los países. A ese grupo se sumarán Polonia y, si la oposición o la sociedad civil no frenan los planes de Meloni, también Italia.

Incluso Alemania, que completó el cierre de sus centrales, ha reabierto el debate político: su canciller, Friedrich Merz, considera, como Von der Leyen, que abandonar la nuclear fue “un grave error estratégico”.

“La energía nuclear está ganando cada vez más apoyo bipartidista en toda Europa”, dijo Luca Romano. “No creo que Italia haya llegado aún a ese punto”.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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