Enrique Paris, ministro de Salud: “Me tocó el momento en que las cifras empezaron a bajar, no me atribuyo ese efecto”

El ministro de Salud, Enrique Paris. Foto: Mario Téllez

A un mes de su llegada al Minsal, evalúa la situación actual de la pandemia, con cifras que van en descenso y perfila los próximos pasos para la capital: fin de la cuarentena y el desconfinamiento.




El pediatra y experto en toxicología Enrique Paris cumplió ayer un mes a la cabeza del Ministerio de Salud. Su llegada, sorpresiva para muchos, coincidió con los días más complejos que, hasta ahora, han vivido las Unidades de Cuidados Intensivos, atestadas de pacientes producto del coronavirus. También con los cambios metodológicos que ya cifran en 11 mil los fallecidos -confirmados y probables, según el DEIS- debido a la pandemia que ha contagiado a más de 300 mil personas en todo el país.

Pero ahora los números van a la baja. Y el fin de la cuarentena, particularmente en la Región Metropolitana, ya no se ve tan lejano. “La prudencia es muy importante”, recalca Paris, al detallar la transición que vivirá la capital durante las próximas semanas, en camino a retomar la antes denominada “nueva normalidad”.

Aysén y Los Ríos comenzaron el desconfinamiento. ¿Qué va a pasar en la Región Metropolitana?

Hay que diferenciar entre cuarentena y desconfinamiento. En Santiago no se puede hablar de desconfinamiento porque primero hay que suspender la cuarentena. Y luego de eso viene un período de transición. No se puede pasar de cuarentena a desconfinamiento. Cometimos, a lo mejor, un error comunicacional, y yo lo acepto. Cuando la región (Metropolitana) esté sin cuarentena, recién ahí hay que empezar a hablar de desconfinamiento. Y para suspender la cuarentena también pueden haber otros períodos de transición.

¿Cuándo podría comenzar esa fase?

No puedo dar fechas. Así como nosotros fijamos parámetros para entrar o salir de cuarentena, los cambios se producirán cuando los parámetros se adapten a las condiciones que nos ha puesto el grupo de expertos de la pandemia o la OMS. Los parámetros son bastante estrictos, tienen que ver con trazabilidad, positividad de los test, criterios epidemiológicos y clínicos, cómo está funcionando la red integrada público-privada, la cantidad de test, y un R menor de 1 (contagiosidad), son los que en general tomamos en cuenta. Por eso no se pueden dar fechas. Cuando las regiones o comunas, porque a veces se puede hacer por comunas, cumplan las condiciones, saldrán de cuarentena.

¿Y ahí vendría el período de transición?

Exactamente. Vendría un período de transición, mucho después diría yo, porque a la Región Metropolitana, a pesar de que ha mejorado enormemente y ha tenido una caída de más del 40% de los casos postivos, para llegar al desconfinamiento le falta mucho.En Santiago hay diferencias socioeconómicas y hay comunas que sí están cerca, y otras que no están nada cerca, esa es la verdad. Ojalá que todas avancen al unísono, o que algunas comunas vayan saliendo de cuarentena en conjunto.

Hay 22 restricciones, personales y de funcionamiento, en régimen. ¿Se sumarán otras cuando acabe la cuarentena para evitar rebrotes?

Vamos a mantener la mayor cantidad de medidas que impidan la diseminación viral, como el uso de mascarillas en lugares públicos. La prudencia será muy importante, hay que ir paso a paso y volver a tomar medidas en reversa si es que la situación así lo amerita.

Se irán abriendo de a poco las distintas áreas...

En la etapa de transición tenemos que mantener la mayor cantidad de medidas que impidan la diseminación viral. Pero es algo que no tenemos definido en el tiempo. Una vez que termine la cuarentena va a entrar el periodo de transición. No quiero que la gente piense que estemos hablando de volver, porque vamos a recibir las criticas que se recibieron antes.

Levantada la cuarentena, ¿se ha considerado, por ejemplo, que se puedan reunir a las familias?

En el período de transición no lo tengo claro. En el periodo de desconfinamiento ya se podrán juntar las familias, igual que en Europa, pero no los fines de semana, para empezar, sino que los días de semana, cumpliendo además el toque de queda y con aforo, un número limitado de personas, pues se tiene que mantener el distanciamiento social. No queremos comenzar con eso los fines de semana, porque es mucho más difícil que se cumplan esas condiciones. No se van a poder realizar fiestas o quedarse toda la noche en un lugar.

Si esto coincidiera con Fiestas Patrias, ¿se prohibirán reuniones sociales en casas?

Sobre eso, por ejemplo, el alcalde de Santiago ha sido enfático en que no habrá fondas, que no se va a poder celebrar de forma tradicional. Nosotros hemos fijado como máximo 10 personas en la etapa cuando vayamos saliendo del confinamiento. Es lo que han hecho otros países y de ellos estamos sacando lecciones.

¿Se redoblarán las fiscalizaciones una vez en esa etapa?

Confío mas en la responsabilidad de las personas y en la razón. Nosotros no podemos llenar de fiscalizadores la ciudad, es imposible. Más bien hay que hacer una campaña de educación y en eso estamos preparando para que la gente entienda que no es conveniente relajar la medidas porque eso nos puede hacer volver a un rebrote.

¿A qué apuntaría una campaña comunicacional así?

A lo mas básico: lavado de manos, uso de mascarillas, distanciamiento físico, estornudar en el codo, no juntarse mas de 10 personas, o mas de 50 al aire libre. Incluso hay influencers que se han ofrecido para participar en esas campañas, de forma gratuita.

Sobre el transporte, que es un punto crítico de contagios, pensando en una eventual desescalada. ¿Cómo han trabajado con ese ministerio?

Siempre converso con la ministra Hutt, estoy sorprendido del trabajo que han hecho. Han tenido una actitud muy colaborativa. Desinfectan los buses, los carros de metro dos veces al día, desinfectan los paraderos, marcan los asientos. Estamos haciendo un trabajo permanente para evitar que en esa situación que se visualiza puedan producirse aumentos en los contagios. A medida que vaya saliendo más gente, se van a ir incorporando más buses para evitar, dentro del máximo posible, las aglomeraciones en paraderos. En esa situación, puede aumentar la transmisión del virus.

¿Le asustan los rebrotes en los otros países?

Me preocupan, no me asustan. Por supuesto que pienso en los rebrotes, nos somos ciegos ni sordos. Los rebrotes pueden venir, por eso mismo hemos dicho que si las condiciones cambian, tendremos que retroceder, volver a etapas de mayor confinamiento, pero nunca vamos a dejar de observar las cifras. Ninguna decisión se tomará al azar.

¿Habrá parámetros para retroceder al confinamiento, una vez que se haya iniciado esa fase?

Esto es un virus nuevo, una pandemia desconocida, tiene un comportamiento epidemiológico que nadie lo conoce a fondo. Por lo tanto, tenemos que estar alerta a cualquier cambio en el genio del virus para poder contrarrestar cualquier efecto adverso que se produzca, cualquiera.

Un mes en el Minsal

Su llegada al ministerio estuvo marcada por las controversias que enfrentó el exministro Mañalich a propósito de las cifras de fallecidos. Ahora la crítica es que hay “enredo” al tener cifras paralelas. ¿Cómo se subsana esa situación?

Estamos conversando con el Presidente, y con el equipo asesor del ministerio de Salud, que la tendencia debería ser a utilizar una sola cifra. En ese sentido, estoy absolutamente de acuerdo, pero dejando los casos probables una o dos veces a la semana, porque ese número se debe analizar con más calma. Los confirmados por el DEIS en el futuro cercano, van a pasar a ser parte del informe diario.

Usted ha hablado de “leve mejoría”, y el indicador que más se ha destacado en los reportes es la baja en la incidencia de casos. ¿A qué lo atribuye? ¿Puede haber influido el cambio de ministro?

Yo creo que el ministro Jaime Mañalich lo hizo muy bien. Preparó al país muy bien, sobre todo en el tema del testeo, atención en cuidados intensivos, compra de ventiladores, tenemos una de las letalidades más bajas. Antes de asumir, tuve una larga conversación con él para transmitirle mi reconocimiento y mi admiración por su trabajo. A lo mejor, si él hubiese seguido como ministro también hubiésemos tenido los cambios que estamos viendo en los números.

¿Es solo coincidencia, entonces?

No, yo creo que es gracias al trabajo del personal de salud. Aquí no hay coincidencias, es gracias al trabajo del personal y no al trabajo del ministro. Son los funcionarios de salud, los funcionarios de la primera línea, de la atención primaria. Me tocó el momento en que las cifras empezaron a bajar, no me atribuyo ese efecto, ellos merecen ese reconocimiento. El personal de salud son los héroes de esta batalla, no el ministro. Eso sí, he tratado de propiciar un ambiente de mayor diálogo.

¿Asumió el rol de “coordinador interministerial” que tenía el exministro Mañalich?

Todos los ministerios han cooperado sin necesidad de que una persona que tenga ese cargo, lo han hecho espontáneamente. Hablo con el ministro Couve prácticamente todos los días, el ministro de Defensa, la colaboración que han tenido con los traslados. Acá el líder es el Presidente de la República, no el ministro de salud.

¿Cómo ha visto los ánimos en La Moneda? A la crisis sanitaria, se le cruzó también la crisis social, la situación económica desmejorada...

Los ánimos políticos no me corresponde analizarlos. Yo estoy con el Presidente todos los días, todas las mañanas. Yo noto al Presidente con una fuerza enorme, con un ánimo muy positivo, con la pericia que tiene para manejar las cifras y ponernos metas. Preocupado, obviamente, de todos los ministerios, no solamente de Salud.

La pandemia ha develado problemas sociales profundos, que venían arrastrándose desde octubre...

No es culpa de este gobierno. La culpa es de los temas que se fueron incubando por años y que, desgraciadamente, produjeron el estallido social. No solamente ha gobernado la derecha en Chile, sino que han gobernado varios otros partidos políticos y creo que entre todos tenemos que asumir las fallas que se cometieron. Es el momento de solucionarlas con unidad. Cuando un país tiene un solo fin, un solo enemigo, un solo gran desafío, es bueno unirse. Y ante el coronavirus tenemos que estar unidos.

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