Luis Castillo, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. Autónoma: “Hay una serie de elementos que no tienen claridad” en el proyecto de Constitución

El exsubsecretario de Salud sostiene que la convención tuvo que haber sido más categórica sobre la participación que deben tener los sectores público y privado y haber dicho de forma explícita que el sistema estará compuesto por ambos.


Luis Castillo es decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma y jefe de la Unidad de Paciente Crítico del Hospital Barros Luco. Desde el inicio de la pandemia hasta el 1 de septiembre de 2021 fue el coordinador de las camas críticas de la red de salud público-privada en Chile y subsecretario de Redes Asistenciales entre 2010 y 2014 y luego 2018 a 2019.

A poco más de dos meses del plebiscito que decidirá si habrá nueva Constitución o no, el académico se inclina por el Rechazo. Explica que tiene reparos con las propuestas de salud y recalca que la Convención tuvo que haber sido más clara con ciertos puntos. Además, le preocupan temas como la objeción de conciencia.

El artículo 44 aprobado por la Convención establece un Sistema Nacional de Salud de carácter universal, público e integrado. ¿Cuáles son los puntos que destaca?

Se habla de un sistema universal que generaría un cambio en la legislación y organización del actual sistema de salud público y privado. Se fusiona el sistema público y se integran los prestadores privados, siempre y cuando cumplan algunas de las condiciones que la ley les exija. Yo creo que habría sido adecuado haber dicho: el Sistema Nacional de Salud está constituido por el sistema público y privado en vez de haber dicho podrá.

¿Un sistema público sería capaz de absorber las necesidades de toda la población?

Imposible. El sistema público tal como está no podría absorber toda la demanda que tiene. El sector privado debe contribuir a la resolución de todos estos aspectos, porque si no, el sector público no podría. La propuesta constitucional no habla de esta regulación entre el sector público y privado, sino que lo deja a materia de ley. Pero es fundamental que el sistema de salud esté integrado para que de una vez por todas puedan ser utilizados ambos de manera tal que se puedan resolver los problemas de salud.

¿Habría algún impacto en las listas de espera?

Con el sistema así como está propuesto, sin control ni gestión adecuada, lo único que pasaría es que las listas de espera aumentarían. La generación de un sistema nacional tiene como definición implícita la integración con los prestadores privados para este aspecto. Es imposible que el sistema público genere capacidad resolutiva para las miles de personas que están esperando. De no integrar al sector privado, lo más probable es que las listas de espera aumenten, pero de incluirlo dentro del sistema nacional con una buena gestión, puede jugar un rol fundamental para resolver las listas.

¿Cuáles son los puntos aprobados que le preocupan?

Me preocupa que se apruebe el aborto libre para aquellas personas que tienen pensamientos proclives a los derechos y a la vida. Me preocupa que esto quede totalmente abierto. También me preocupa que no esté en la Constitución de forma más explícita algunos aspectos relativos a la libre elección, pues no aparece ningún lado. En ese sentido, la opinión de las autoridades ha sido disímil. Yo he escuchado al director de Fonasa decir, semanas atrás, que la libertad de elección se acababa, luego que se quedaba. Entonces, no está claro la libertad de elegir al médico. Hay una serie de elementos en donde no veo claridad y que en la propuesta constitucional no están implícitas.

Durante la pandemia, los sistemas público y privado trabajaron en una red integrada. ¿Qué rescata?

En pandemia tuvimos alerta sanitaria, la que daba la tuición constitucional y legal al ministerio para administrar las camas críticas de forma centralizada. El manejo de las camas críticas públicas y privadas en una sola mano para la gestión fue un hecho fundamental para permitir que esta gran demanda hospitalaria pudiera ser atendida. La integración y la complementariedad público-privado en un sistema nacional se puede hacer, se debe hacer. Se puede hacer frente a cada caso de emergencia, como la demanda de camas por los virus respiratorios o por una catástrofe.

Según las cifras, las personas de Fonasa igual acceden al sistema privado. ¿Por qué?

Porque el sector público no es capaz. Hay dificultad en la accesibilidad para cierto tipo de prestaciones. La población Fonasa no ha podido visualizar en el sector público un lugar de resolución de sus problemas de salud. Cuando hay un grave problema de accesibilidad, largos tiempos de espera para ir a un especialista, las personas recurren al sector privado. La gran parte de las prestaciones de Fonasa a través de la Modalidad Libre Elección se hacen en el sector privado.

¿Mancomunar las cotizaciones es una solución?

Se tiene que definir si los pacientes Fonasa van seguir teniendo libre elección, porque si no la tienen, se va armar un problema mayor. Sin la posibilidad de que los pacientes se atiendan con esta modalidad, el sistema público no tendría capacidad para resolver las miles de prestaciones que esas personas necesitan. La mancomunión no sirve mucho tal como está concebido el sistema, si no hay una incorporación del sector privado con una tarifa. No solo al sector privado organizado como clínicas, sino que también médicos que están agrupados en consultas o laboratorios. Aquí todos suman, nadie puede restarse.

¿Cómo se integrarían los prestadores públicos y privados?

La legislación o los proyectos de ley debieran tocar todos estos elementos. Debieran tocar cuáles son los requisitos que va a poner el legislador y el Estado para que los prestadores privados chicos, grandes y medianos se puedan incorporar al sistema. No está definido en la propuesta. A mí me hubiera gustado que la propuesta hubiera sido distinta y en vez de decir “podrá” haber dicho: el sistema está o debe ser integrado por privados y públicos.

A los privados podrían no gustarle los requisitos.

Claro. Se le podría pedir a las clínicas como requisito no tener objeción de conciencia o se les podría pedir a los prestadores privados que sean prestadores para interrupciones del embarazo y puede que algunas clínicas no estén dispuestas a ser parte del sistema por ese aspecto o por otros como la eutanasia. Eso se tuvo que haber regulado mejor, pero esos aspectos no quedaron bien especificados y no conocemos en detalle cuáles serán los requisitos.

¿Votará Apruebo o Rechazo?

Por lo que he estado mirando, me estoy inclinando fuertemente a rechazar la propuesta constitucional. Esa es mi opinión personal.

Entonces, ¿Cómo se podría avanzar en una mejora del sistema de salud?

Hay proyectos de ley que están en las comisiones actuales. De hecho hay un proyecto de gobierno en el Congreso que mejora al seguro catastrófico de Fonasa, de manera que los pacientes en esta previsión tengan mayor cobertura en los prestadores privados. Hay otro proyecto de ley que habla con un fondo de compensación de riesgo para terminar con las preexistencias. Hay una serie de proyectos que se pueden ir incorporando para tratar de resolver todos estos temas rápidamente. Yo creo que no necesariamente se tiene que esperar una propuesta constitucional para avanzar en temas como la capacidad resolutiva de las listas de espera.

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