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Silvana Donoso: “En el Poder Judicial tenemos que dar una señal de que no vamos a ceder frente al poder fáctico”

La magistrada, quien preside la Corte de Apelaciones de Valparaíso, aborda el momento que atraviesa la judicatura debido a los casos de corrupción que han explotado en el último tiempo. La jueza dice que el problema de la magistratura es estructural y solo se puede solucionar reformando de una vez por todas el sistema de nombramientos.

Foto: Dedvi Missene. Dedvi Missene

La ministra Silvana Donoso asumió a inicios de marzo la presidencia de la Corte de Valparaíso. Lo hizo a su estilo, vistiendo una polera negra con letras rojas que decía: “Señorías, nos falta calle”.

La magistrada dice que fue una crítica social y que la incluye a ella también. Una crítica que extiende, además, a la crisis de probidad que atraviesa el Poder Judicial.

¿De qué manera esa crítica social conversa con el momento que atraviesa el Poder Judicial actualmente?

La intersección es muy clara. Desde el punto de vista administrativo y disciplinario, tenemos grupos o personas que detentan o manifiestan tener mucho poder a nivel económico, personal y profesional. Y ese poder es el que ha permitido que se una el Poder Judicial con otros poderes fácticos y hayan hecho lo que ha pasado. Me imagino la impotencia del ciudadano de a pie frente a estas grandes corrupciones o faltas a la ética que se han visto. Entonces en el Poder Judicial tenemos que dar una señal de que no vamos a ceder frente al poder fáctico.

¿Cuál es su evaluación del rol que han cumplido los abogados en este sistema que ha generado estas malas prácticas?

En otros tiempos esta misma presión sobre los tribunales la ejercían otro tipo de abogados. Y me estoy refiriendo específicamente a la época de la dictadura. Ahí la corrupción iba por el lado del amiguismo o de las presiones directamente del poder fáctico de las armas, de la dictadura misma. Hay un momento deplorable de nuestra justicia en que vemos que han existido jueces que han permitido que esto ocurra. Y esos abogados lo que han tenido es un buen nicho también para obtener ganancias.

¿Falta autocrítica en el mundo de los abogados?

No existe la autocrítica por parte de los abogados, no me parece que haya habido. Es más. A veces se admira mucho al abogado que tiene éxito, pero no nos preguntamos cómo tiene éxito. ¿Es porque realmente es un buen litigante o porque hay otras herramientas que utiliza que no son las comunes?

Usted es una jueza que tiene un vínculo familiar relevante, por su hermano Samuel Donoso.

A quien adoro.

Él justamente está asociado a los grupos de poder fáctico que menciona. ¿Ha sido problemática la vinculación con su hermano?

Para nada. Con mi hermano tenemos grandes diferencias. Quizás de forma de enfrentar el mundo, de enfrentar la sociedad. Pero también tenemos grandes confluencias. Por ejemplo, y debo decirlo, me causó un shock en el estallido social en que hubo amparos o protecciones. Yo siendo ministra conocí de casos de excesos policiales. No solo de excesos policiales, de excesos políticos, de quien era ministro del Interior, de quien estaba a cargo de las Fuerzas Armadas, de Carabineros. Y mi hermano se unió como defensor del presidente Piñera para la defensa en estos casos de violación a los derechos humanos. Me dolió mucho. Todo el mundo tiene derecho a defensa, pero eran tan flagrantes las situaciones de violación a los derechos humanos que me dolió mucho. Lo superamos de inmediato. Él es un abogado, tiene derecho a defender a quien quiera. Tiene su círculo de amigos, yo no pertenezco a su círculo de amigos, salvo algunos que compartimos, porque él me los ha presentado y me parece que son buenas personas.

¿Ese llamado que hace a que los abogados hagan este mea culpa, es también pasa su hermano?

Él no se escapa a mi crítica. No lo ha hecho y quizás debería hacerlo.

¿Cómo era su relación con Luis Hermosilla? ¿Eran amigos?

Yo a Lucho lo conocí a propósito de mi acusación constitucional, porque la verdad es que tenía un equipo detrás que me trataron muy bien, me ayudaron muchísimo y conocí ahí a Luis Hermosilla. Y como abogado tengo la mejor opinión de él y le tengo un cariño y una gratitud enorme. Eso no tiene nada que ver con que yo esté de acuerdo con su labor en otros ámbitos. Pero no voy a ser una traidora al no señalar que le tengo un gran cariño a Luis Hermosilla y que lo respeto mucho como abogado.

Foto: Dedvi Missene. Dedvi Missene

En algunos de los chats de Hermosilla con Ulloa se evidenciaba que el exministro habría hecho gestiones por usted con el senador Prohens y Provoste. ¿Tuvo algo que ver en eso?

Yo dudo de esto. Con Ulloa tuvimos un curso en la Academia, debe ser hace cinco años atrás. Y ahí lo conocí, pero ni siquiera nos tomamos un café. Y no sé nada más de Ulloa. Sin perjuicio de que cuando nos conocimos en el curso de la Academia, nos intercambiamos teléfonos. Y a partir de ahí empecé a recibir poemas. Porque parece que él le mandaba poemas a todo el mundo. Yo nunca le respondí. Nunca. No soy amiga de Ulloa. O sea, como puede ver, yo no me desligo de Hermosilla, pero de Ulloa no lo conozco. Dudo mucho que haya hecho gestiones por mí. ¿Por qué haría alguna gestión por mí si no lo conozco?

¿O se descarta que le haya dicho a su hermano que a través de él convenciera a senadores?

Separemos las cosas. Lo que haya hecho mi hermano con gente amiga, no lo sé. Y no lo sé porque nunca he querido saberlo. Lo que yo le digo es que yo no le pedí nunca a nadie que me ayudara. En ese momento había gente que me quería mucho. Yo sabía que sin pedirles nada lo iban a hacer. Y supongo que entre ellos mi hermano.

¿Qué le parece el foco que ha puesto la presidenta de la Suprema en su interés por superar la crisis?

Me parece muy bien. La ministra Chevesich tiene todas las condiciones, tanto de organización como de decisión para tomar decisiones oportunas. Quisiera que le vaya bien, quisiera que pudiera encaminar nuestro Poder Judicial hacia otro lugar. No dudo de ella, pero dudo que una maquinaria tan bien montada y hace tanto tiempo se pueda subsanar con una presidencia.

Veo que no tiene esperanza de que las cosas vayan a cambiar.

Cuando estructuralmente un edificio tiene fallas, el remedio es estructural, no puede ser de parche. Entonces si vamos a lo estructural, tenemos que cambiar la forma de nombramiento de los jueces. Sin esa patita, no me den ninguna otra.

¿Qué es lo que funciona mal con el sistema actual?

Mire, funciona mal que, en definitiva, la Suprema haga ternas de ministros de corte, pero no lo hace por los méritos. No se examinan los doctorados, los magister, no hay prueba psicológica, porque es bien importante tener capacidades psicológicas más o menos estables para este cargo. No se examina nada, o sea... ¿Cómo se lo explico para no ser infidente? Se analiza cualquier cosa que no tiene que ver con el mérito.

¿Está todo el sistema basado entonces en tráfico de influencias?

Sacando la pregunta de una tipificación penal, si yo llamo a un colega que está a la misma altura mía y le digo, fulanito, mira está postulando una fulana que es la más antigua de la categoría, está muy bien evaluada, tiene un magíster en derecho laboral. Ve si puedes hacer algo por ella. O sea, si usted me pregunta, a lo mejor estoy súper equivocada, pero eso no es tráfico de influencia. Pero si yo le digo, oye, hay que nombrar a fulana de tal porque es de las nuestras, se acerca más a su pregunta

Cuando usted ascendió a ministra, ¿recurrió a eso?

Yo no, pero le digo que no llegué por mérito.

Es como lo que dijo la exministra Letelier en la Suprema, que nadie de los que está ahí sentado llegó por obra y gracia del espíritu santo.

Estoy de acuerdo con la ministra Letelier. Absolutamente. O sea, podrá costarme el puesto lo que estoy diciendo, pero quien diga que no ha hecho nada por llegar a donde llegamos, es mentira.

Foto: Dedvi Missene. Dedvi Missene

Entonces, más allá de la fórmula específica, ¿el Ejecutivo y Legislativo deben sacar de una vez por todas esta reforma?

Absolutamente, sí. Estamos todos de acuerdo en que este sistema de nombramiento y gobernanza judicial es malo. Es endogámico y no sirve.

¿Tiene esperanza en que gobierno y el Congreso despachen la reforma pronto?

Permítanme la desesperanza. Si no se ha podido hacer en tanto tiempo, ¿por qué ahora?

¿Por qué dice que no llegó a su cargo por mérito?

No me entiendan mal. He dicho que yo no llegué aquí por méritos. Yo creo que los tengo, pero es casualidad que se haya juntado el cargo con el mérito. No es que sea autocomplacente, pero conozco mis capacidades y mis debilidades. Y méritos tengo para estar acá. Pero no fui elegida por eso. Eso es mentira.

Retomando el tema del Poder Legislativo, ¿los parlamentarios también deberían hacer una autocrítica por cómo han interferido en las influencias que se mueven en los nombramientos?

Me acojo a la quinta enmienda. Es otro poder del Estado, no puedo opinar.

Usted enfrentó una acusación constitucional, ¿cómo vuelve a fallar una ministra después de un juicio político así? ¿Lo hace con la misma libertad de antes?

Vean mis fallos. La misma y más. A mí nadie me va a intimidar. Nada y nadie. Yo cuando estuve en esa acusación constitucional, le digo, para mí era tan posible que me destituyeran como que fracasara. Era tan posible una cosa con la otra. Y lo único que le puedo decir es que si me van a destituir por una decisión que fue legal, me voy en gloria y majestad. Es decir, no me intimidó, sigo fallando conforme a mi criterio y no creo que pudiera ser de otra manera.

Cuando le toque jubilar, ¿el Poder Judicial habrá solucionado estos problemas?

Me encantaría. Pero no va a pasar.

¿Por qué tan poca fe?

Tengo poca fe. Yo soy súper optimista, pero estoy tan dolida con lo que ha pasado. Tan dolida. Yo lo único que aspiro es a que esté mejor cuando yo me vaya.

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