Opinión

27F: 16 años de enseñanzas

FOTO:RODRIGO SAENZ Especial RODRIGO SAENZ

Hoy, hace exactamente 16 años, nuestro país fue desolado por uno de los terremotos más catastróficos de nuestra historia. En medio del dolor, la incertidumbre y la destrucción, surgió también algo más fuerte que el miedo, la convicción de que Chile podía levantarse si trabajábamos juntos.

Como respuesta, un soñador y apasionado por Chile, Felipe Cubillos, junto a otros cientos convencidos del poder de la sociedad civil, dieron origen a Desafío Levantemos Chile, con un objetivo claro: articular la ayuda para llegar con rapidez y eficiencia a quienes más lo necesitaban, uniendo al sector público, al sector privado y a las comunidades.

Quienes hemos trabajado en emergencias durante estos años hemos aprendido que reconstruir no es solo levantar infraestructura, sino comunidades. No se trata únicamente de volver a poner en pie una escuela o una casa, sino de recuperar la esperanza, la dignidad y el sentido de pertenencia. Hemos acertado y también cometido errores. Y seguimos aprendiendo. Porque cada emergencia es distinta, pero todas nos recuerdan lo mismo y es que, detrás de cada cifra, hay personas, familias, historias.

Las emergencias exigen sentido de urgencia y no politización. Las familias necesitan soluciones, no debates estériles. También hemos comprobado que la colaboración público-privada funciona, y que los proyectos más sostenibles nacen desde las propias comunidades, escuchando, co-creando y confiando en su capacidad de salir adelante.

Pero la experiencia también nos deja una convicción profunda: Chile es un país de emergencias. No podemos seguir enfrentándolas solo desde la reacción. Necesitamos avanzar hacia una política pública real, específica y permanente en gestión del riesgo y reconstrucción, que permita prevenir con planificación e inversión, y también responder con eficiencia, coordinación y estándares claros cuando ocurre una catástrofe.

Y no solo enfrentamos desastres naturales. También vivimos un verdadero terremoto social que se manifiesta en brechas educativas, falta de oportunidades y miles de emprendedores que luchan día a día por salir adelante. La educación y el emprendimiento son motores fundamentales para el desarrollo de Chile. Apostar por ellos es apostar por la movilidad social, por la autonomía y por un país más equitativo. En estos años hemos visto los frutos del trabajo colaborativo entre el sector público y privado para avanzar en ambos frentes. Porque el Estado no puede solo. Es clave entregar herramientas concretas para que las personas puedan emprender, crecer y avanzar hacia una educación de calidad.

Lo que nació como una respuesta urgente tras el 27F, hoy es un modelo profesionalizado que ha intervenido en 28 emergencias nacionales y 5 internacionales. La clave ha sido construir un ecosistema de colaboración donde el Estado, las empresas y, fundamentalmente, una sociedad civil empoderada, trabajan en conjunto. Para nosotros, el involucramiento activo de la ciudadanía no es un complemento, es el motor que hace que los proyectos sean eficientes, pertinentes y sostenibles en el tiempo.

Hoy, 16 años después, la trascendencia de todos quienes han pasado por Desafío y ya no están, vive en cada uno de nuestros proyectos. Su convicción, entrega y su amor por Chile siguen presentes en cada escuela reconstruida, en cada emprendedor apoyado, en cada familia que vuelve a empezar. Por ellos, y por todo Chile, seguiremos trabajando siempre por un país más justo y humano.

Chile sabe levantarse. Lo ha hecho antes y lo seguirá haciendo. Con humildad, colaboración y esperanza, ese sigue siendo el camino.

Por Florencia Cubillos, subdirectora de innovación Desafío Levantemos Chile.

Más sobre:Terremoto27/FFelipe Cubillos

Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses

Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE