Opinión

Gigante

Gigante fue la ovación recibida por el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, al ser aludido por el Presidente Kast en su cuenta del 1 de Junio.

Más allá de su estampa, carácter o talento comunicacional, o ser de los mejor evaluados, el ministro ha dejado los pies en la calle, con un despliegue territorial que lo tiene una mañana en Arica, al mediodía en San Antonio y pernoctando en Lirquén. Reuniéndose con autoridades, y luego en cuclillas revisando la calidad de viviendas entregadas durante la emergencia de los incendios, o aquellas que arrastran problemas de postventa desde hace años. Esto último le ha significado roces con varias constructoras y hasta una querella en El Olivar, pero nada detiene su ímpetu.

En su cuenta, el Presidente reconoció que recibió un déficit de 500 mil familias sin acceso a una vivienda y más de 120 mil viviendo en campamentos, con un tiempo de espera promedio de once años para acceder a programas del Minvu. Este mandato impone un esfuerzo mayor, que se basa en transmitir certezas a las familias, y tanto Kast como Poduje ven que dicha certeza se basa en la propiedad. Por ello es que Kast propone ampliar los subsidios a esas clases medias “muy pobres para el banco, y muy ricas para el Serviu”, abriendo programas habitacionales con postulaciones de hasta 4.000 UF, respaldadas por un fondo de garantía estatal, apuntando a que el 44% de ese déficit corresponde a jóvenes de entre 18 y 40 años.

Es tal el compromiso de Kast y Poduje con tangibilizar la propiedad y transmitir certezas, que se han jugado por la Operación Sitio 2.0: plan que contempla la transferencia de 3 mil hectáreas desde Bienes Nacionales para entregar 100 mil terrenos urbanizados en los próximos 4 años, con un loteo en dos fases, que permita luego a las familias -ya propietarias- acceder a un segundo subsidio para vivienda industrializada o autoconstrucción. Aquí la clave será la capacidad de respuesta del sector industrializado, o coordinar debidamente la autoconstrucción asistida para que estos nuevos barrios se desarrollen en forma armónica.

Otro frente es la burocracia, donde esperan reducir los trámites que explican casi dos tercios del tiempo de espera en los programas habitacionales. Esto se ha caricaturizado con la polémica de las arañas o puntas de flechas, pero el verdadero desafío es destrabar el potencial del suelo para generar oferta de vivienda, que vendrá de manos de la modificación a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, así como los avances que pueda tener la Ley de Patrimonio.

Aquí surge la oportunidad que el Presidente y el ministro convoquen al Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Territorial con el objetivo de redactar un proyecto de una nueva Ley General de Urbanismo y Construcciones a la altura de los tiempos. El ministro Poduje cuenta con el apoyo del Presidente, el conocimiento técnico y el terreno para enfrentar esta tarea, pero va a requerir de la concurrencia de todos los sectores para que podamos efectivamente salir de la crisis gigante de vivienda que nos afecta.

Por Pablo Allard, Decano Facultad de Arquitectura UDD

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