A días de que Chile elija a un nuevo Presidente de la República, las paradojas de nuestra política tienen a José Antonio Kast hablando prácticamente como lo haría un centrista; diciendo lo que Evelyn Matthei podría haber dicho. El candidato republicano parece saber que buena parte de sus electores votarán por él no por sus ideas más identitarias, sino a pesar de estas. Si las encuestas están en lo correcto, movilizará un inmenso caudal de preferencias que van mucho más allá de su núcleo duro. En lo electoral, su estrategia en los últimos meses ha consistido en no incomodar a los votantes que muestran una preferencia débil por su candidatura. En lo político, ha priorizado no abrir flancos con Chile Vamos, instalando la idea de que su antagonista es el oficialismo. Ofreciendo lo mínimo, se está apropiando sin muchos problemas de la representación completa de la oposición.
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