¿Nuevos retiros de fondos de pensiones?: mala noticia para los jubilados

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Joaquín Vial

"Si se sigue achicando el mercado de capitales, que es lo que ocurre con cada retiro, se está provocando una caída de las pensiones para los actuales jubilados; se está obligando al Fisco a poner más dinero para cubrir en parte esas caídas y, además, se está dando más impulso a la ya elevada inflación".



En estos días se ha vuelto a hablar de un nuevo retiro de los fondos de pensiones. Mucho se ha dicho de los efectos macroeconómicos y de los impactos en las futuras pensiones, pero poco sobre los efectos de estos retiros en las pensiones de los actuales jubilados. Dado mi reciente ingreso a esta categoría, he dedicado algunos desvelos a pensar cómo podría afectar esto a mi pensión y a la de 1,3 millones de pensionados de vejez.

Los efectos son distintos dependiendo de si se optó por una renta vitalicia, cuyo valor es constante (en UF) y es pagada por una compañía de seguros de vida (CSV), o si se trata de una persona que ha contratado un retiro programado con una AFP, cuyo valor (en UF) se recalcula todos los años.

Partamos por las rentas vitalicias. Aquí, la propiedad de los fondos originales se traspasa a la compañía y no se puede aplicar la figura de un retiro, por lo que la ley lo trata como un préstamo de la CSV que se devuelve bajo condiciones que, en promedio, posiblemente impliquen una pérdida patrimonial para la CSV, a beneficio del pensionado.

La historia va más allá: el retiro permanente de más de US$ 50 mil millones necesariamente va a reducir la demanda por activos financieros locales (bonos y acciones, principalmente) por lo que su valor cae y, con ello, el valor de las inversiones de las CSV. Esto quedó en evidencia el año pasado, cuando las inversiones en pesos y UF a plazos largos, o en acciones de empresas chilenas, sufrieron pérdidas mucho mayores que sus pares internacionales.

Se podría pensar que esto no ha afectado a los pensionados por rentas vitalicias, ya que las pérdidas recayeron sobre las CSV que siguieron pagando las mismas pensiones en UF (por supuesto, con el descuento del “anticipo”). En realidad, no es así: con cada retiro y nuevas pérdidas patrimoniales de las CSV, aumenta el riesgo de que alguna de ellas caiga en insolvencia y si ello ocurre, el pensionado podría perder hasta el 25% del valor de su pensión que no está cubierto por la garantía del Estado.

Yo opté por dejar una parte de mi pensión en una renta vitalicia, para asegurar un piso de ingreso en la vejez que estuviera a cubierto de los riesgos financieros, incluso si termino viviendo muchos años. Hoy día somos más de 400 mil personas las que optamos por una renta vitalicia, a pesar de que paga una pensión más baja en los primeros años y que no permite dejar herencia, porque queríamos asegurar una pensión permanente, hasta la muerte, en un monto fijo en UF. Los retiros están haciendo cada vez más difícil que eso ocurra.

Por otro lado, los que optaron por retiro programado ya están empezando a ver el reflejo de los retiros de 10% en sus pensiones. El más directo es la reducción del saldo de la cuenta en la AFP, que impacta directamente en el recálculo anual de la pensión. A ello hay que agregar el efecto de las caídas en el valor de las acciones y de los otros activos financieros a los que aludimos antes. Si bien las cifras muestran que los valores promedio de las pensiones de vejez (en UF) pagadas a comienzos de 2022 eran ligeramente mayores a los de comienzos de 2021, esto puede ser engañoso por dos razones: una, porque sólo una fracción de las pensiones por retiro programado se han recalculado, lo que ocurrirá a lo largo del año; y dos, es que quienes son beneficiarios del Pilar Solidario verán compensada la pérdida por un mayor aporte fiscal cuando se agoten sus fondos.

Esto último deja las pérdidas concentradas en el Fisco y en las personas de ingresos medianos y altos que hicieron aportes regulares a sus fondos de pensión durante la mayor parte de su vida laboral.

Las mismas cifras mencionadas antes muestran que, en promedio, las personas pensionadas por vejez, que contribuyeron entre 30 y 35 años, ya han visto disminuidas sus pensiones en torno al 10%, a pesar de que los de menores ingresos, dentro de ese grupo, han sido compensados por los aportes del APS.

Al final del día, si se sigue achicando el mercado de capitales, que es lo que ocurre con cada retiro, se está provocando una caída de las pensiones para los actuales jubilados; se está obligando al Fisco a poner más dinero para cubrir en parte esas caídas y, además, se está dando más impulso a la ya elevada inflación. O sea, lo que sale de los retiros es algo de plata para hoy y menores ingresos para siempre a partir de los próximos meses.

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